01/06/2016, 14.04
VIETNAM
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Vietnam en riesgo carestía: los católicos en lucha contra la emergencia

de Nguyen Hung

La producción de arroz se vio reducida a la mitad; en muchas provincias es imposible pescar, a causa de la contaminación del océano. Mons. Vu Dinh Hieu, presidente de la comisión para las actividades sociales y caritativas de Caritas, dirige un pedido a todos los católicos para que se movilicen para ayudar a las personas más afectadas. Los jóvenes de Caritas llevan comida y agua potable a las zonas más contaminadas.

Hanói (AsiaNews)- En los próximos años Vietnam podría enfrentar la peor carestía desde los años cuarenta. Es la alarma que llega de parte de expertos de diversos sectores, preocupados por el sumatoria de dos emergencias ambientales que están azotando al país desde hace algunas semanas: la contaminación del mar y la sequía. Mons. Vu Dinh Hieu, presidente de la Comisión para las actividades sociales y caritativas de Caritas, dirigió un pedido a las veintiséis diócesis, a las parroquias y a los católicos, para que se movilicen para ayudar a las personas más afectadas.

Las provincias centrales de Vietnam están enfrentando la primera emergencia: la masiva contaminación del océano que ha causado la muerte de centenares de miles de peces, y que ha puesto de rodillas a los pescadores locales. Ballenas, langostinos, cangrejos, algas, mariscos: ninguna especie marina se salvó luego de que una tubería de descarga, perteneciente a la compañía de acero Hung Nghiep (de Formosa Plastic Group de Taiwan) comenzara a descargar cada día doce mil metros cúbicos de líquido tóxico en las aguas del mar. Desde hace semanas que la Iglesia y la sociedad civil critican al gobierno de Hanói, culpable de no haber tutelado la salud de los ciudadanos, de no haber castigado a los culpables y de haber reprimido con violencia las manifestaciones pacíficas.

La segunda emergencia se refiere a la zona meridional del país, en torno al delta del Mekong. Los efectos del fenómeno de El Niño, unidos al bloqueo de las aguas provocado por los diques chinos en las partes septentrionales del río, provocaron una grave sequía,  y aumentaron la salinidad en el terreno, llegando a niveles jamás registrados. Con la disminución de las aguas del Mekong, de hecho, el mar ganó terreno, provocando que los campos sean inutilizables.

El delta da de comer al 56% de la población vietnamita (45 millones de personas). A causa de la sequía, la producción de arroz se redujo a la mitad. Expertos vietnamitas afirman que “en el futuro, el país no sólo enfrentará la falta de pescado, sino también la de comida limpia (sin elementos químicos) y la de agua potable. Podría generarse una carestía como la que sucedió entre octubre de 1944 y junio de 1945, en la cual murieron dos millones de personas”.

En una carta escrita el 25 de mayo pasado, Mons. Vu Dinh Hieu dijo: “Estamos enfrentando una situación trágica. En los últimos días, hemos recibido muchos mensajes que dan testimonio de la catástrofe en las provincias centrales”. “En el espíritu del Jubileo de la Misericordia- agregó el prelado-, todos los católicos vietnamitas (unos siete millones) están invitados a unirse en la oración y a contribuir con trabajos caritativos hacia nuestros hermanos y hermanas que están pasando circunstancias difíciles”.

Algunos grupos juveniles de Caritas fueron a los lugares más afectados por la contaminación, para ayudar a los habitantes locales con donaciones de comida sana y agua potable.

 

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