29/05/2018, 10.48
CHINA
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‘Todos los hijos que quieran’: China, afligida por el envejecimiento de la población

de Wang Zhicheng

El gobierno está pensando en quitar todos los límites al número de hijos por pareja: un derecho que no se tenía desde los años ’70, cuando comenzó a aplicarse la ley del hijo único. Preocupa la carencia de fuerza de trabajo (5 millones menos en un año) y el crecimiento en el número de personas de más de sesenta años, factores que pesan sobre el balance del Estado debido a las pensiones y a la atención médica que requieren. Para los demógrafos, una población cada vez más vieja es incapaz de innovación. La tasa de fertilidad de las mujeres chinas es la más baja del mundo.

Beijing (AsiaNews) – Presionada por activistas y demógrafos, afligida por el creciente envejecimiento de la población, China está pensando en quitar todas las barreras que hasta ahora se aplicaban al número de hijos que una pareja puede tener.  

Según información que pudo filtrarse y que dio a conocer Bloomberg, desde el 21 de mayo pasado, una Comisión de Investigación del Consejo de Estado está analizando las repercusiones sociales que tendría poner fin a la política de contención de los nacimientos en el país. Esto restituiría a las parejas el derecho de tener todos los hijos que quieran, un derecho que les fue quitado desde fines de la década del ’70.

En 1979, con Deng Xiaoping, en el país se impuso la ley del hijo único. Aplicada de manera radical y con métodos despiadados, la ley condujo a violaciones de los derechos humanos, impuso multas onerosas, aplicó esterilizaciones y abortos forzados durante decenios. A causa de la preferencia de los hijos varones – sobre todo en las zonas rurales – la ley produjo un desequilibrio en la relación entre hombres y mujeres, con padres que recurrían a los abortos selectivos de fetos femeninos. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), faltan cerca de 40 millones de mujeres para restablecer el equilibrio entre la población femenina y masculina, lo cual alimenta el comercio de mujeres y esposas provenientes de Corea del Norte, Vietnam y Camboya.  

La drástica disminución en los nacimientos condujo al envejecimiento de la población y a la reducción de la fuerza de trabajo. Por eso, en 2013, el gobierno primero permitió a las parejas tener dos hijos, en aquellos casos en que un miembro de la pareja de progenitores fuera hijo único; luego, más de dos años después, al no registrarse ningún incremento significativo, se concedió a todas las parejas tener dos hijos. Pero esto tampoco produjo resultados importantes, porque muchas parejas declaran que no desean tener más de un hijo, dado que criarlos cuesta mucho en términos de tiempo y dinero.

En 2017, aún a pesar de esta ampliación, se registraron menos nacimientos que en el año anterior: 17,23 millones en lugar de 17,86 millones (dato de 2016).

En tanto, el envejecimiento de la población se ha incrementado: según la Oficina Nacional de Estadísticas, en 2017, la población de la franja etaria mayor a 65 años llegó a ser de 158,31 millones, es decir, el 11,4% de la población total. Diez años antes, la misma equivalía al 7%. Para la OMS, una sociedad comienza a envejecer justamente cuando las personas mayores de 65 años superan el 7% de la población total. Al mismo tiempo, la fuerza de trabajo –que marca el grupo etario entre 16 y 59 años- se ha reducido en 5 millones, abriendo un escenario caracterizado por un incremento en los gastos de atención de la salud y de pensiones, en paralelo a una disminución en el volumen de personas que permitan sostener el desarrollo económico que se venía dando hasta ahora.

En el coro de aquellos que querrían la cancelación de  todos los límites para tener hijos, se cuenta el empresario y académico James Liang. En su último libro, The Demographics of Innovation (La demografía de la innovación, 2018), él muestra que el envejecimiento de la población influencia la capacidad de inventiva, de creatividad y de desarrollo económico. Por eso, él insta a China a levantar todos los límites que hasta ahora se imponían en relación al número de hijos por pareja, y llama a sostener los gastos de cada recién nacido a través de subsidios concedidos a las familias. El riesgo, para Liang, es que China se detenga. Liang afirma que la crisis económica que atraviesa actualmente Japón se debe precisamente a la demografía y al envejecimiento de la población.

Para el año 2050, China tendrá 480 millones de personas de sesenta años avanzados (el 34,9% de la población). En paralelo a esto, en 2017, la tasa de fertilidad de las mujeres chinas fue de 1,2: la más baja del mundo.

Son muchos los que piensan que, aún implementando la cancelación de todos los límites que imperaban sobre los nacimientos, no habrá una inversión de estas tendencias. Chen Jian, ex jefe de una comisión de la Oficina para el control de la Población, afirma que “quitar todos los límites a los nacimientos tendrá escasos efectos en el declive de los nacimientos en China”. Quizás él quiera decir: “ya es demasiado tarde”.

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