11/01/2018, 16.50
PAKISTAN

Activistas paquistaníes: una ‘cultura de la violación’ que olvida el valor de los niños

Shafique Khokhar

En todo el país se llora a Zainab, que tenía 7 años y vivía cerca de Lahore. Abandonada en un basural, en su cuerpo se encontraron signos de tortura. Raíces culturales alimentan la “cultura de la violación”, como la división entre varones y mujeres, la pésima consideración de la mujer, los abusos en las madrasas (escuelas coránicas).

Lahore (AsiaNews)- “Vergüenza, nos hemos olvidado del valor de nuestros hijos”. Lo afirman activistas de Pakistán, comentando la noticia de la violación y el homicidio de Zainab, una niña de 7 años encontrada sin vida en un basural en Kasur, cerca de Lahore. Su muerte está elevando un mar de polémicas, debidas en particular a la inercia de la policía, que sabía de la desaparición, pero dudó en la búsqueda de los raptores. En las últimas horas continúan surgiendo horribles particulares del homicidio, como las vértebras de cuello rotas, signos de tortura y líquido seminal y barro recogido del cuerpo. A AsiaNews los activistas narran sobre las raíces culturales que alimentan la “cultura de la violación”, como la división entre varones y mujeres, la pésima consideración de la mujer, los abusos en las madrasas, que generan “niños víctimas que cuando serán adultos se transformarán en ejecutores”.     

Los activistas sostienen que “los abusos sexuales sobre menores se convirtieron en una epidemia en el país. Nos volvimos tan buenos que no reímos nosotros mismos que (hemos olvidado) que hay cosas más importantes de las cuales ocuparse. Por ejemplo, que hemos perdido ya en la partida si no garantizamos una infancia serena y un ambiente seguro a nuestros niños”.

La escritura Naseem Kausar declara. “El tema de los abusos tiene profundas raíces culturales, que presentan al género femenino como débil y sometido. La misma cultura es responsable de las restricciones puestas a la socialización entre los dos sexos en las cuestiones cotidianas. Esto crea frustración y lleva a actos brutales como la violación y el homicidio. La misma cultura pseudo-religiosa impidió a las personas el poder participar a actividades ligadas a las artes como la música, la danza y el canto. Practicar el arte es el mejor modo para canalizar los sentimeintos de ´privación, depresión  e injusticia social. El resultado de toda esta cultura son las tragedias como la de Zainab y de Mashal Khan [el estudiante linchado a muerte por sus compañeros de universidad por presunta blasfemia, Ndr]”.Muhammad Zubair, activista y gestor de los programas del South Asia Partnership Pakistan (Sap-Pk), agrega: “Pakistán tiene una sociedad conservadora dominada por el hombre y basada en los valores patriarcales. Jóvenes y hombres tiene realmente pocas ocasiones de inter-obrar con muchachas y mujeres. El sexo fuera del matrimonio es un crimen. Pero las relaciones íntimas caen en los instintos naturales del hombre, por esto es la frustración que lleva a los hombres a realizar tales actos. Obviamente esta no puede ser una justificación por el incidente de Kasur, pero es causa eterna de tales actos violentos e inhumanos. Existen otros métodos para la satisfacción carnal. Estas cosas suceden porque la educación sexual es considerada un tabú en el país. Muchachos y muchachas y en particular las niñas, necesitan aprender a defenderse de las provocaciones de tipo sexual”.

Según Rojar Noor Alam, director de los programas de caritas Pakistán, “las personas están turbadas y dolidas. Cada padre ve a sus propios hijos en los ojos de la pequeña inocente violada. Los abusos ignorados que suceden en las madrasas (escuelas coránicas, Ndr) contribuyen en crear violadores desequilibrados. ¡El abuso en las madrasas devasta la mente y las preferencias sexuales de la víctima! Lamentablemente las víctimas se convierten en ejecutores”. El católico subraya: “¡Debemos iniciar a limpiar los problemas en las madrasas!”. ¡Las víctimas de hoy son los ejecutores del mañana! Si detendremos el abuso, en pocos años veremos a menos perseguidores. Deseo que un día poder ver a las madrasas de Pakistán convertidas en bibliotecas para niños, en centros de enseñanza de baile, de pintura y de música, renombrados ‘centros de felicidad’ Dejemos que los niños aprendan que el verdadero Dios vive aquí como un Dios que no es otra cosa que amor incondicional y felicidad”.

Michelle Chaudry, presidente de la Cecil & Iris Chaudhry Foundation (Cicf), pide al gobierno “asegurar la protección y la seguridad de nuestros niños. Es fundamental, así como es esencial que los responsables sean castigados. Nosotros de la Fundación estamos a favor de una sociedad libre del terror, en el cual cada niño, en un ambiente seguro y protegido, pueda evolucionar hacia la adultez”.

 

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