27/12/2018, 12.31
SIRIA- EEUU-RUSIA
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El futuro de Siria y de los cristianos, si las tropas de EEUU se retiran

de Vladimir Rozanskij

Rusia podría convertirse en la protectora del país y de los cristianos. Pero, mientras tanto las potencias internacionales-como Gran Bretaña y Francia- y regionales- reivindican zonas de influencia, abriendo nuevos frentes de enfrentamiento y de inseguridad para su población y Siria. Hace dos días aviones israelíes atacaron una base militar en Qatifah, cerca de 40 Km al nordeste de Damasco.
 

Moscú (AsiaNews) El anuncio del presidente de EEUU, Donald Trump sobre el retiro de las tropas de EEUU de Siria, parece dar una ayuda a Rusia para convertirse en la protectora del país y de los cristianos en Oriente Medio. Pero, esto crea también un desequilibrio que da espacio a potencias internacionales-como Gran Bretaña y Francia- y regionales- como Turquía e israel- para afirmarse y reivindicar zonas de influencia, abriendo nuevos frentes de enfrentamiento y de inseguridad para el país y su población. Hace dos días aviones  aviones israelíes atacaron una base militar en Qatifah, cerca de 40 Km al nordeste de Damasco (v. Foto). A las acusaciones del gobierno sirio y a las críticas de Moscú, Tel Aviv respondió con el silencio. Sólo ayer por la tarde el gobierno sirio en modo anónimo, un oficial de seguridad israelí confirmó el ataque, diciendo que ellos tenían como objetivo algunos depósitos de armas iraníes destinadas a Hezbolá. Ayer Rusia criticó los bombardeos aéreos, diciendo que ellos pusieron en riesgo algunos vuelos civiles. Moscú no precisó no precisó cuáles vuelos, pero dijo que uno de ellos estaba por aterrizar de emergencia en Beirut y otro en Damasco.

La situación de Siria se delinea nuevamente como incierta y llena de preocupaciones. El anuncio del presidente de EEUU, Donald Trump sobre la “victoria definitiva” contra Isis y el retiro de las tropas americanas, hace de la Navidad de este año un momento en el cual preguntarse si es realmente el caso de celebrar el triunfo o en cambio prepararse a nuevos tormentos.

Las celebraciones de los cristianos son más bien variadas y escalonados; en Siria vive poco más de 1 millón y medio de cristianos (casi el 10% de la población total), que pertenecen a diversos ritos y tradiciones. La tierra siria conserva la memoria del cristianismo primitivo, siendo el teatro de la primera misión apostólica, la de S. Pablo y del mismo S. Pedro. La antigua capital Antioquía habría podido competir con Roma, como sede primacial de la iglesia universal, después de la destrucción de Jerusalén por obra de los romanos a fines del I siglo. La tradición de los “padres siríacos” constituye el verdadero Oriente cristiano antiguo, allí donde los griegos y latinos eran dos variantes “occidentales”. Es la cultura más cercana a los orígenes semíticos de Jesús y los apóstoles, hoy testimoniada por católicos y ortodoxos, pero también y sobre todo por los ritos orientales de los caldeos, jacobitas, armenios y otros.

Entre las muchas víctimas de la guerra de estos últimos años entre el así llamado “Estado islámico” y las varias potencias extranjeras adversarias (Estados Unidos, Francia, Turquía, Rusia), los cristianos están entre aquellos que más han sufrido, terminando entre la espada y la pared de los extremistas y de los gubernamentales. Su presencia en la región está fuertemente a riesgo, tanto que llevó al patriarca ortodoxo de Moscú a aceptar el histórico encuentro con el Papa Francisco en La Habana, en febrero de 2016, justamente para unir las fuerzas en defensa de los cristianos de Siria e Irak. La desaparición del cristianismo en Siria, además del martirios de tantos, constituiría de hecho una pérdida irreparable para todo el mundo cristiano.

No sólo los cristianos están preocupados por la partida de miles de soldados de las fuerzas especiales de EEUU, con los tantos cuerpos de artillería y control del territorio. Permanecerán solos sobre todos los principales aliados de los americanos, los kurdos sirios, que temen la invasión de los turcos, sus adversarios históricos. La decisión de Trump, por otro lado, no está acompañada por la pacificación de la región, donde permanecen focos de terroristas guiados por el líder imprevisible Al- Baghdadi.

Los americanos. junto a sus aliados. controlan por el momento poco más de un cuarto del territorio sirio, rescatado al Isis en los últimos años, dividiendo el resto del país por el tácito acuerdo con Rusia. la otra potencia presente en Siria. Un acuerdo, por otro lado de lo más precario: no raramente se verificaron aislados conflictos entre la parte “americana” y la “rusa”, también con enfrentamientos armados. Rusia, junto al gobierno sirio, por ésta apoyada, pidió varias veces el retiro de las tropas americanas del país. visto que “ninguno los invitó”. Los americanos siempre respondieron que obraban en principio de la autodefensa, en la guerra contra el terrorismo islámico, aplastando a cualquiera que intentase entrar al territorio por ellos controlado.

La decisión de Trump, por lo tanto, parece un cesión total del control a Rusia, justo cuando los aliados kurdos están intentando el último asalto al bastión de Isis, entre el río Éufrates y la frontera iraní, donde se escondería el mismo Abu Bakr Al-Baghdadi. Trump habría reconocido la incapacidad de los americanos para terminar este trabajo, dejando en manos de los rusos y sirios. En el norte presionan los turcos, deseosos de asumir el control sobre las tierras de los kurdos.

Los aliados occidentales. europeos e Israel, inmediatamente protestaron contra la “fuga” anunciada por Trump. mientras que los representantes de los kurdos hablaron de un “cuchilla por la espalda”. Sólo el presidente turco Erdogan alabó la decisión americana, tomada inmediatamente después de la llamada telefónica entre Trump y el mismo Erdogan. Ingleses y franceses han anunciado que permanecerán en el territorio hasta la definitiva derrota de Isis, pero sus contingentes son demasiado limitados para esperar poder dominar la situación, aunque si debiese permanecer al menos el soporte de la aviación americana.

La única posibilidad de evitar la invasión turca a Turkmenistán, en realidad, sería la extensión del protectorado ruso dentro del territorio sirio, que constituye desde siempre la finalidad de Putin, Esto sancionaría la centralidad de Rusia como superpotencia decisiva para los equilibrios mundiales, volviendo a las glorias de los tiempos soviéticos. Para los equilibrios internacionales esto podría revelarse como un grave problema, pero los cristianos de Siria estaría ciertamente gratos, reconociendo de agrado a Rusia el título de “primera potencia cristiana” del mundo, suspendido entre Oriente y Occidente.

 

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