20/02/2021, 12.05
SERBIA-RUSIA
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El nuevo patriarca serbio y las dudas de Moscú

de Vladimir Rozanskij

Porfirije (Peric) sucede al nonagenario Irinej (Gavrilovic), que falleció en noviembre pasado. Una "esperanza para el Vaticano" y para las relaciones ecuménicas. Los lazos del patriarcado serbio con Moscú. El interrogante sobre Kosovo. Los rusos apoyaban a los otros dos candidatos.

Moscú (AsiaNews) - El 17 de febrero fue elegido en Belgrado el nuevo patriarca serbio, Porfirije (Peric), de 59 años. Según la antigua tradición ortodoxa, fue elegido entre los tres principales candidatos para suceder al nonagenario Irinej (Gavrilovic), fallecido el 20 de noviembre. Muchos observadores señalan que la personalidad del nuevo jefe de la Iglesia serbia es una "esperanza para el Vaticano" y para las relaciones ecuménicas. Sin embargo, estas mismas cualidades generan algo de desconcierto en Moscú.

La Iglesia Ortodoxa Serbia es una de las más importantes desde el punto de vista numérico, pues reúne a más de 10 millones de fieles en casi 50 eparquías, y siempre ha sido considerada la "hermana favorita" del patriarcado de Moscú. En los dípticos litúrgicos en los que se recuerda a las Iglesias en comunión, Serbia ocupa entre la quinta y la séptima posición (de 14), dependiendo del lugar donde se celebra. Moscú es recordada como la quinta, la primera después de las Iglesias más antiguas.

En el reciente enfrentamiento entre Moscú y Constantinopla, provocado por el reconocimiento de la autocefalia ucraniana en 2018, los serbios se pusieron inmediatamente del lado de la Iglesia rusa. Esta postura refleja no sólo la lealtad a sus hermanos rusos, sino también el temor de los serbios a correr la misma suerte con respecto a las reivindicaciones de autonomía de la Iglesia macedonia y la de Montenegro, que la Iglesia serbia considera partes indivisibles de su "territorio canónico".

Incluso en Kosovo, un país en disputa y de población mayoritaria musulmana, las autoridades locales estarían considerando la posibilidad de crear una "Iglesia nacional". Esto podría provocar reacciones agudas de los serbios, que consideran a Kosovo como su "tierra madre". El patriarca serbio, de hecho, no tiene un título nacional específico como el de Moscú o Constantinopla, sino que es ante todo "arzobispo de Peć" (sede de Kosovo, donde se encuentra el histórico monasterio patriarcal), "metropolitano de Belgrado y Karlovac" y, por tanto, "patriarca de Serbia".

Varios obispos serbios habían pedido que la elección se realizara por votación secreta, como también había aconsejado el difunto Patriarca Irinej, evitando así la incógnita del sorteo, que posteriormente se realizó introduciendo tres boletos al azar en las páginas de una Biblia. La elección tuvo lugar en un ambiente bastante tenso debido a algunos inconvenientes, como la repentina hospitalización del presidente del sínodo, el obispo Lavrentij de Shabatic, quien tuvo "una grave reacción adversa a la vacuna contra el coronavirus". Si bien el obispo Vasilij de Sremski fue elegido en su lugar, los fieles ven el hecho como una señal preocupante.

La situación política en Serbia está muy convulsionada. La delincuencia organizada se propaga en el país y toca las esferas más altas de la administración. También hay descontento por Kosovo, que proclamó su independencia en 2007 con el apoyo de Occidente. La soberanía de Kosovo no es reconocida por Serbia ni por Rusia, pero el pasado otoño Belgrado y Pristina firmaron un acuerdo de cooperación, con la mediación de Washington. El presidente serbio, Aleksandr Vučić, teme que el nuevo patriarca se entrometa en sus planes al respecto, reavivando la nostalgia nacionalista y religiosa en el territorio que actualmente goza de una mayoría albanesa.

En cambio, los rusos esperan que Porfirije se mantenga en la línea intransigente de su predecesor, apoyando la posición de Moscú contra Constantinopla y Kiev. En un discurso pronunciado en la televisión serbia tras la muerte de Irinej, Porfirije declaró que compartía la opinión del difunto patriarca, según la cual "el pueblo ruso es como un gran barco, que lleva consigo la identidad y la fe eslava oriental. Tenemos los mismos valores y las mismas ideas sobre el mundo". Para Irinej, sin embargo, "la misma unidad vale para los griegos y todos los ortodoxos", aunque no existan "los lazos de sangre que nos unen a los rusos".

El nuevo patriarca es reconocido por sus habilidades diplomáticas, que quedaron demostradas durante su servicio en la sede de Zagreb-Ljubljana, en los territorios católicos de Croacia y Eslovenia. Se le considera como el más moderado de los candidatos admitidos en el sorteo. Moscú habría preferido a otro de la terna: el obispo Irinej (Bulović) o el obispo Ioannikij (Michović), más firmes a la hora de apoyar las posiciones rusas en las cuestiones internas de la Ortodoxia.

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