10/08/2016, 14.36
VIETNAM - CHINA - JAPON
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Hanói instala un nuevo sistema defensivo en las islas disputadas en el Mar de China meridional

Los misiles podrían atacar posiciones e instalaciones chinas en la región. Una respuesta a la política imperialista de Beijing en los mares. Para los expertos, se incrementa el riesgo de una “militarización” del área. Se suman también las tensiones en el Mar de China oriental entre Beijing y Tokio. Japón denuncia una serie de violaciones a su espacio marítimo por parte de embarcaciones chinas. 

Hanói (AsiaNews/Agencias) – Vietnam ha reforzado las medidas defensivas sobre las islas en las aguas disputadas del Mar de china meridional. Con un silencio de los medios y de los órganos oficiales, los altos mandos de Defensa han instalado nuevos cohetes y misiles defensivos sobre las costas; algunos de estos vectores estarían en grado de atacar las pistas y bases militares de China, en un área estratégica para el comercio y la navegación marítima.

Fuentes de inteligencia y de la diplomacia refieren que en los últimos meses, Hanói ha trasladado desde el continente varios lanzamisiles, emplazándolos sobre cinco atolones de las islas Spratly. Una jugada, según los expertos, destinada a incrementar la tensión con el ex aliado (comunista) chino.

Los lanzamisiles habrían sido colocados en áreas que son inaccesibles para los sistema de vigilancia aérea, y éstos aún deben ser provistos de misiles. Sin embargo, en menos de tres días los mismo podrían volverse operativos gracias a la enorme adquisición de misiles “EXTRA”, de fabricación israelí, que ya han mostrado ser muy eficaces en la defensa de las costas y en interceptar medios enemigos en movimiento.        

Interpelado acerca de la cuestión, el ministerio vietnamita de Relaciones Exteriores habló de informaciones “imprecisas”, sin desarrollar el concepto más allá de eso. En junio pasado, el viceministro Nguyen Chi Vinh había afirmado que es “nuestro legítimo derecho mover armas o medios de índole defensiva” en el marco de la “soberanía nacional”.

Las instalaciones misilísticas vietnamitas son una respuesta a la política imperialista adoptada en los últimos años por Beijing en los mares de la región Asia Pacífica. Una cuestión que terminó en un tribunal luego del arbitraje promovido por las Filipinas, el cual juzgó las reivindicaciones chinas en el área como “carentes de todo derecho”. Entre las razones que han empujado a Hanói a repensar su sistema defensivo, se halla el temor de que el veredicto pueda incrementar aún más las tensiones en el Mar de China meridional.  

Sin embargo, de acuerdo a diversos analistas, Beijing no va a permanecer inerte ante la movida precipitada por los vietnamitas. Carl Thayer, experto en Vietnam en las Fuerzas armadas australianas, subraya que “China no considerará la decisión como una medida puramente defensiva, marcando así un nuevo nivel en el proceso de militarización de las Spratly”.  

Las disputas corren el riesgo de deteriorar las relaciones bilaterales y multilaterales entre China y las naciones del área, además de poner en crisis la unidad del bloque ASEAN (Asociación que reúne a 10 países del Sudeste asiático).  El mismo está formado por naciones que se oponen a la política china (Vietnam), por otras que tratan de relanzar las relaciones (ver Filipinas, post arbitraje), además de algunos aliados históricos de Beijing, como es el caso de Laos y Camboya. El 24 de julio pasado, la cumbre de ministros de Relaciones Exteriores de la ASEAN  concluyó sin mencionar la decisión del arbitraje, y más de un experto pone en duda que surja un movimiento unitario, sobre todo a causa de la política del “divide y reinarás” que China lleva a cabo en la región.   

En tanto, se registran también tensiones en el Mar de China Oriental, en este caso entre Tokio y Beijing, con el gobierno japonés que acusa a la marina china de haber violado en reiteradas oportunidades el espacio marítimo nipón, traspasando sus aguas territoriales. El ministro japonés de Relaciones exteriores hace una advertencia a Beijing, cuyas acciones estarían “deteriorando de manera significativa” las relaciones entre los dos países.

En el centro de la polémica se encuentran las continuas violaciones al espacio marítimo que las embarcaciones de la marina china perpetran en las islas disputadas –las Senaku para Japón, Diaoyu para China- del mar Oriental.

Días atrás, el ministro Fumio Kishida habría convocado al embajador de Beijing para protestar contra lo que él define como “incursiones” territoriales. El 5 de agosto pasado, 230 naves, sumando pesqueros y naves de la guardia costera china, habrían navegado en torno a los atolones reivindicados por ambos países. El 8 de agosto, otras 13 embarcaciones chinas, algunas de ellas armadas, fueron avistadas en las aguas que circundan los atolones. “No podemos aceptar –concluyó el ministro Kishida- que [China] lleve adelante estas acciones, que pueden elevar unilateralmente la tensión”. 

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