21/06/2016, 00.00
CHINA
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La inculturación de la teología, clave para la libertad religiosa

La Iglesia católica china sufrió decenios de inmovilidad forzada por orden del régimen comunista. El reinicio de las actividades, en los años ochenta del siglo pasado, evidenció la falta de pastores y administradores. Ahora se necesitan estudiosos y teólogos capaces de desarrollar un sistema local inculturado que pueda realmente dialogar con la sociedad. Por aquí y por allá sigue notándose un miedo a la difusión del cristianismo. Un estudio del trimestral Tripod, de la diócesis de Hong Kong. Traducción a cargo de AsiaNews.

Hong Kong (AsiaNews)- Tener un sistema de teología local bien desarrollado es uno de los signos de madurez de una Iglesia nacional. Por un lado, la teología local es el resultado de la inculturación de la fe cristiana, es decir, es un sistema para difundir la eterna doctrina cristiana a través de la adopción del pensamiento y de la lengua de una población. Por otro lado, es un signo de la capacidad de pensamiento independiente de una Iglesia en particular. En este sentido, si bien la Iglesia en China aún no puede  ser definida como madura, tiene la valentía de estar en el sendero de la madurez.

 

El background político, religioso y cultural del desarrollo de la teología china

Según los datos publicados en el último decenio por parte de instituciones públicas y privadas, el aumento del interés en relación de la religión- -resurgido en los años Ochenta del siglo pasado- aún no se ha aplacado. El catolicismo y el protestantismo continúan desarrollándose en China con rapidez. Además, los círculos académicos continúan estando interesados en la fe. Sin embargo, el florecer de la fe en China causó ansia y preocupación en algunas personas y en algunas entidades. Estos sentimientos pueden ser notados en la  sociedad civil y en el gobierno.

Desde el punto de vista civil, algunos colegios o estudiantes universitarios han superado el tema “contra las celebraciones de Navidad”. Por ejemplo, han ´publicado en internet una petición que tenía por título “Salgamos de nuestro inconsciente cultural colectivo, reforcemos la subjetividad cultural china”. Oponiéndose a las fiestas navideñas, han usado palabras negativas para describir el desarrollo del cristianismo en China. En el texto definen la difusión de la fe cristiana en el país como “oprimente”. “No es solamente un problema de cultura o de religión, sino que es una inmersión y una expansión del “soft power” de las naciones occidentales en China”.

La noche del 24 de diciembre de 2014, el Modern College of Northwest University obligó a sus estudiantes a mirar una película de propaganda sobre la cultura china. Los miembros de la facultad hasta se preocuparon de vigilar las puertas, para estar seguros de que nadie saliese para participar en las celebraciones navideñas ilícitas. Luego también amenazaron con castigar a los estudiantes festejasen la Navidad. En el mismo período en Changsha, capital de la provincia de Hunan, algunos estudiantes de liceo protestaron contra la navidad exponiendo carteles con escritos del tipo: “Boicoteamos la Navidad, el pueblo chino no celebra las fiestas occidentales”.

Asimismo, el 22 de diciembre de 2010, algunos importantes estudiosos -entre los cuales figuran Guo Qiyong, Zhang Xiangnong y Jian Qing- publicaron una carta abierta titulada: “Respeten los lugares sagrados de la cultura china, detengan la construcción de una iglesia cristiana dentro de un área de veinticinco kilómetros que comprende el templo de Confucio, el de Mencio y el de Zhougong. Si la iglesia habría de ser construida fuera de dicho área, igualmente “no debe ser más alta que el Palacio Ta Cheng en el templo de Confucio y Mencio”. Caso contrario, “sería un insulto a la cultura china”.

El rápido desarrollo del cristianismo en China preocupó también a la dirigencia nacional. Esta preocupación es evidente en los discursos oficiales y en las acciones contra el cristianismo chino. El 5 de junio de 2014, por ejemplo, el Centro para la Estrategia internacional y los estudios de seguridad de la Universidad para las Relaciones Internacionales publicó un texto titulado: “Investigación sobre la seguridad nacional en China (2014)”. En el texto se lee que las naciones occidentales usan la infiltración religiosa como instrumento para amenazar la fe de la población en el socialismo chino. La “religión” mencionada es la cristiana.

En una entrevista publicada en el período navideño del 2014, Wang Zuo´an, director de la Administración estatal para los Asuntos religiosos, declaró que el gobierno debe reforzar su control sobre el cristianismo, de modo de prevenir la infiltración extranjera de los cristianos en China. Al mismo tiempo, desde el punto de vista político, las autoridades deben guiar al cristianismo de tal manera que esto “tenga alta la bandera del patriotismo, adhiera al principio de independencia y de auto-gobierno y esté en línea con el socialismo”. Desde el punto de vista dogmático, la Iglesia “debe explorar las doctrinas que están estrechamente relacionadas con los valores centrales del socialismo”.

En el curso del encuentro de trabajo del Frente unido (18-20 de mayo de 2015), el presidente Xi Jinping invitó decididamente a las entidades religiosas “a estar en línea con la ley, adhiriendo al principio de independencia y de auto-gobierno, llevando adelante todo esfuerzo orientado a incorporar las religiones en la sociedad socialista”. Él agregó luego que “las religiones en China deben ser chinas y su función social debe contemplada desde el punto de vista dialéctico. La nación debe evaluar la influencia de las personas en la esfera religiosa y debe guiarlas para servir mejor al desarrollo, a la armonía y a la unidad del país”.

Analizando el recorrido político, religioso y cultural de la Iglesia en China, en el último decenio vemos que coexisten esperanza y dificultades. En el contexto de la actitud social en relación al catolicismo, los chinos tienen una impresión favorable de la fe, porque cada año muchos de ellos aceptan y creen en Cristo. Sin embargo, la oposición a la construcción de una iglesia en Qu Fu, así como aquella relacionada con la celebración de navidad, muestran que algunas fuerzas de la sociedad aún no comprenden el cristianismo y son incluso hostiles a él. Este es el desafío que la fe debe enfrentar en la sociedad civil china.

Sobrevolando la situación, desde un punto de vista macro de la política religiosa, el gobierno quiere que el cristianismo sea “localizado” y que esté en un acuerdo con la situación del país: de este modo, podrá convertirse en una parte importante de la sociedad y de la cultura nacional. Esta política juega a favor del desarrollo de la fe cristiana en China. Pero el énfasis que las autoridades ponen sobre los tres principios de autonomía para el cristianismo demuestra que la dirigencia no se fía de los cristianos. Y este es el desafío que el cristianismo debe enfrentar, y superar, en China.

En la comunidad católica china existen hoy cuatro Institutos católicos registrados de estudios académicos. Se trata del Faith Institute for Cultural Studies (creado en Zhijiazhuang en el año 2001); el Beijing Institute for the Study of Christianity and Culture (nacido en 2002); la Yuan Dao Study Society (nacida en Hong Kong en 2008) y el Li Madou Study Centre inaugurado en el año 2010. Dado que este estudio quiere analizar el desarrollo académico de los católicos chinos en los últimos diez años (del 2005 al 2015), primero serán tomados en consideración los últimos dos institutos.

 

La Yuan Dao Study Society

La Yuan Dao es una institución orientada a la investigación académica, aprobada por la diócesis católica de Hong Kong, que se encuentra en Kam Shan, Taipo (Nuevos Territorios). Fue fundada por el p. Peter Choy y está registrada en Hong Kong. La Comisión que la dirige está compuesta por religiosos y laicos. El nombre “Yuan Dao” fue tomado del capítulo homónimo del Literary Mind and the Carving of Dragons. Esto indica las finalidades del Centro de estudios: comunicación entre académicos nacionales e internacionales, promoción de los estudios católicos e intercambio de opiniones e ideas en relación a estos estudios a través de seminarios, traducciones y trabajo editorial.

Desde el inicio, la Yuan Dao se puso plenamente en juego cooperando con los institutos académicos de China continental para promover la teología local a través de la organización -también conjunta- de seminarios. Esta ya tiene acuerdos con el Institute of Christians Culture Studies de la People´s University y con el Faith Institute for Cultural Studies: gracias a estos acuerdos organizó diversos simposios sobre “Función e influencia del cristianismo en la sociedad china contemporánea”, que se desarrollaron tanto en China como en Hong Kong.

Desde 2010 a 2014 se desarrollaron encuentros sobre la misma materia en Hong Kong, Beijing, Macao y Shijiazhuang. El encuentro de 2015 se realizó en Hong Kong en noviembre. Además, del 6 al 8 de noviembre de 2013, se realizó un simposio internacional sobre “Catolicismo y China: diálogo, inculturación y responsabilidad”. Este fue organizado por la Yuan Dao, por el Li Madou Study Centre, por el Monumenta Serica Institute y por el China-Zentrum alemán.

 

El Li Madou Study Centre

El Li Madou Study Centre es una organización sin fines de lucro formada por un buen número de sacerdotes chinos que han estudiado en Europa: este fue registrado en Macerata (lugar de nacimiento de Matteo Ricci) en 2010. Su objetivo primario es brindar una plataforma para unir a teólogos chinos e internacionales, de modo de promover una teología local de China. Junto a la Yuan Dao, el centro publicó tres series de libros: “The Catholic Thought Study Series”, “The Journal of Catholic Thought and Culture” y las “Tranlations of Famous Writings on Philosophy and Theology”.

Situado en el corazón de la Iglesia católica universal, el Li Madou Centre organiza -dentro de las posibilidades que permiten sus propias finanzas- conferencias académicas internacionales. Reuniendo a estudiosos chinos y no chinos, éstas ayudan a los estudios católicos en China a estar en línea con las normas internacionales. Además pone a los estudiosos en contacto con los argumentos y con los resultados académicos más recientes. Además del ya mencionado encuentro de 2013 (organizado con la Yuan Dao), el Centro organizó encuentros sobre: “El significado de la tomística y del pensamiento teológico y filosófico medieval en la sociedad china” tanto en Macerata (en octubre de 2010) como en Wuhan, en 2014. Ambos fueron organizados junto a la Wuhan University (el primero) y a la Furen University (el segundo).

 

El Faith Institute for Cultural Studies

Desde su fundación, en el año 2001, el Faith Institute for Cultural Studies organizó diversas conferencias académicas sobre muchos temas, con la participación de representantes del sector religioso, del mundo académico y de organizaciones no gubernamentales. Entre éstas, recordamos el encuentro sobre “Religión y ética” (25 al 27 de febrero de 2005); “Fe cristiana y medios modernos” (14 al 15 de octubre de 2006); el fórum sobre “Religión y bienestar público” (27 al 29 de junio de 2007) y muchas otras .más.

 

El Beijing Institute for the Study of Christianity and Culture

Cada año, el Instituto organiza el “Fórum sobre estudios católicos para jóvenes académicos de talento, tanto chinos como extranjeros: reunidos en Beijing, comparten los resultados académicos propios. La última conferencia se realizó del 6 al 8 de diciembre de 2014. Las intervenciones se concentraron, en su mayor parte, en los problemas sociales contemporáneos de China.

 

La participación de otras organizaciones católicas

En el período entre el 2005 y el 2015, además de las cuatro instituciones de las cuales hemos hablado anteriormente, hubo otras realidades no académicas de la Iglesia china que han organizado, a su vez, conferencias sobre diversos temas. La diócesis de Xianxian, por ejemplo, organizó los días 12 y 13 de octubre de 2006 un encuentro sobre “Los católicos y la construcción de una sociedad armoniosa”. La diócesis de Ningxia se concentró, en cambio, en “Pensamiento teológico y armonía social”, tema de dos encuentros que fueron llevados a cabo en Yinchuan el 6 de noviembre de 2012 y el 5 de enero de 2015. La Asociación Patriótica de católicos chinos y el Consejo de obispos católicos chinos (“Una asociación, una conferencia”) se unieron, en cambio, para hablar de “Inculturación de la Iglesia católica y de la teología, conmemorando los 50 años de la inauguración del Concilio Vaticano II”. Esta conferencia se realizó el 27 y el 28 de junio de 2012.

 

Las características de las Conferencias académicas

Los encuentros académicos organizados por los Institutos de estudios teológicos de la Iglesia católica china tienen algunas características en común. Casi todas las que fueron organizadas en el decenio que va del 2005 al 2015, por ejemplo, fueron organizadas en colaboración con universidades nacionales.

En el último siglo, la Iglesia católica china fue obligada a permanecer inmóvil en todos sus aspectos: sus actividades estuvieron limitadas por décadas. Al reemprender sus actividades, en los años Ochenta del siglo pasado, se tuvo que volver a empezar de cero. No había tiempo para actividades académicas. En realidad, los estudios de este tipo se iniciaron, de hecho, en este siglo, aunque con recursos muy limitados. No había personal calificado, ni librerías, como tampoco atención ni apoyo por parte de los responsables de la Iglesia, y se carecía de un ambiente académico que fuera digno de ese nombre.

Llegados a este punto, el surgimiento de “cristianos del ambiente de la cultura” en el sector académico vino a colmar –hasta cierto punto- la falta de personal calificado. He aquí para qué organizar simposios con las universidades nacionales: para poder aprender de estos cristianos. Por otro lado, los académicos católicos de China querían apoyar la vocación cultural de los fieles, de modo de introducir la fe en el ambiente. De este modo, de hecho, esperaban hacer que el cristianismo se volviera una parte importante de la nueva cultura, que en aquello años estaba transformándose. Por su parte, los “cristianos de la cultura” esperaban que sus esfuerzos fueran reconocidos, apoyados e incluso que éstos fueras “colocados en el mercado”. Como consecuencia, la colaboración entre la Iglesia china y estos cristianos era totalmente lógica.

Otra característica en común de las conferencias académicas es que el objeto del que tratan es siempre contemporáneo y práctico. El credo religioso forma parte del sistema cultural, y tiene su propia función cultural. Frente a los problemas y necesidades de la sociedad china contemporánea, el cristianismo trata de ofrecer su ayuda. Proponiendo la política de la inculturación, la Iglesia muestra su propia preocupación por la sociedad y por el pueblo chino.

Este último, plana de líderes incluida, ha acogido favorable y explícitamente la contribución y la ayuda del cristianismo. Esto puede verse en el discurso –ya citado- de Wang Zuo’an para la Navidad del 2014: “Explorar las doctrinas que están estrechamente conectadas con los valores centrales del socialismo”. Incluso las instrucciones del presidente Xi Jinping del 2015 reflejan esta expectativa. El objetivo primario de los cuatro mayores institutos católicos chinos es desarrollar una teología local, pero las conferencias organizadas muestran, también, que la Iglesia está involucrada en los problemas de la sociedad contemporánea.

 

El incremento del número de investigadores, dentro y fuera de la Iglesia

Todas las instituciones académicas de la Iglesia católica china fueron destruidas en el último siglo. La mayor parte de los investigadores que crecieron en estas estructuras se fueron al exilio, y sólo poquísimos permanecieron en el país. A pesar de la “reapertura” de la Iglesia en los años Ochenta, son muchísimas las restricciones que aún siguen vigentes, en todos los aspectos. Tuvo que aguadarse hasta 1999 para ver al primer miembro del clero obtener un doctorado. Por otro lado, estos primeros sacerdotes que alcanzaron dicho umbral no se comprometieron en los estudios teológicos, sino que estudiaron para volverse administradores para las diócesis.

En los primero días de vida del Faith Institute for Cultural Studies y del Beijing Institute for the Study of Christianity and Culture no había investigadores suficientes para afrontar estudios académicos. En el último decenio gradualmente se fue satisfaciendo esta demanda de personal para la pastoral y la gestión práctica de las iglesias, y, finalmente, algunos miembros del clero iniciaron estudios teológicos. El Li Madou Study Centre es un signo de este nuevo fenómeno.

Según las directivas políticas, en el campo de la instrucción, los miembros del clero chino no estaban calificados para la enseñanza universitaria. Como consecuencia, a pesar del surgimiento de "cristianos del ámbito de la cultura" en las universidades nacionales, y del creciente interés por el estudio del cristianismo, no había ni rastros de docentes cristianos.

No obstante ello, en el último decenio se incrementaron los laicos católicos que se volvieron profesores universitarios: éstos, con el tiempo, se han convertido en una fuerza que ya no pudo ser más ignorada. Entre estos docentes hay tanto católicos que lo son por tradición familiar, como católicos que se han convertido a la fe. Actualmente muchos laicos enseñan o están involucrados en los estudios cristianos de universidades muy conocidas, como es el caso de la Beijing University, la Zhejiang University y la Zhongshan University.

En la edición del 14 de noviembre de 2014 del Global Times, el director de la Comisión étnica y religiosa de la Conferencia consultiva política del pueblo chino propueso un debate con estos investigadores cristianos. Esto demuestra que el número de cristianos involucrados en la enseñanza universitaria se ha convertido en una fuerza eficiente, capaz de debatir con colegas no cristianos. 

 

La instrucción teológica debe ser integrada en el sistema educativo nacional e internacional

Según la actual política educativa, la formación teológica ofrecida por los seminarios católicos en China no puede ser incorporada al sistema de educación nacional. En consecuencia, las clasificaciones académicas de quienes se diploman en los seminarios no son reconocidas por las instituciones sociales. Esta política discriminatoria crea muchos inconvenientes para los seminarios. Dado que la formación en el seminario está aislada del resto del mundo académico, el clero chino no puede acceder a los estudios universitarios en el país o en otras naciones. También este aspecto, sin embargo, parece estar a punto de cambiar: lo demuestran algunos hechos surgidos en el último decenio.

En el año 2009, el seminario nacional de Beijing co-organizó un master con el Instituto verbita (de la Congregación del Verbo Divino) de la Universidad católica de Lovaina, en Bélgica. Se trata de una señal alentadora, que también demuestra de qué manera los seminarios católicos podrían integrarse al sistema educativo, al menos en el mundo externo.

En el año 2012 la Oficina para los Asuntos religiosos publicó dos textos: “Medidas de acreditación para el equipo económico y evaluación de los resultados académicos en las Instituciones religiosas” y “Medidas para la entrega de diplomas por parte de las Instituciones religiosas”. Estas medidas han permitido a algunas Instituciones religiosas poder conferir licenciaturas, masters y doctorados (reconocidos por la Oficina de Asuntos religiosos) a quienes responden a los estándares académicos. Estos diplomas no son reconocidos por el Ministerio de Educación, precisamente por el art 1 de las “Medidas”, relacionadas con los diplomas, que aclaran el “principio de separación entre religión e instrucción”. Sin embargo, de todos modos se trata de un cambio positivo. 

El 17 de julio de 2014, la Comisión para las vocaciones y el grupo de trabajo para la aprobación del personal docente de la Asociación patriótica y del Consejo de los obispos se encontraron en Jilin con los líderes de los seminarios teológicos católicos. Los participantes adoptaron las “Medidas para pedir la entrega de certificados académicos en los seminarios católicos teológicos y filosóficos” y aprobaron las calificaciones de los docentes de todos los seminarios nacionales. El 29 de junio de 2015, el seminario nacional de Beijing confirió por primera vez la licenciatura a todos aquellos que habían concluido con éxito sus estudios. Se considera que estas “Medidas” pronto habrán de volverse nacionales. Y mientras aumentan los estándares académicos de la educación teológica católica, se espera que en el futuro los seminarios puedan también otorgar masters y doctorados.

Antes del Vaticano II, sólo el clero y los candidatos al sacerdocio tenían el derecho de recibir una instrucción teológica. Sin embargo, habiendo la Iglesia china recibido el espíritu del Concilio, comenzó a extender este derecho a los laicos. En 1997, la Iglesia inauguró el primer Centro de Formación dedicado a las religiosas del seminario de Shaanxi. Más tarde, otras diócesis comenzaron a ofrecer el mismo servicio a las consagradas. En 2010, el seminario de Hebei creó un Departamento para la formación teológica de las religiosas. Y en 2014 el seminario de Sichuan inauguró un curso de teología dedicado a los jóvenes católicos.

 

Conclusión

Si el año 2005 marca el inicio de los estudios católicos en China continental, entonces podemos definir al decenio 2005-2015 como una era de desarrollo en este campo. El crecimiento del número de docentes laicos católicos y el mejoramiento de las Instituciones académicas chinas demuestra que en el país se mueve un buen número de católicos comprometidos en el campo de la educación. La naturaleza de la Iglesia exige la inculturación de la Iglesia en China. Y dado que aún existe aversión al cristianismo en la esfera política y civil, también la sociedad pide lo mismo. Los académicos católicos del país son conscientes de este problema y en el último decenio han tratado de responder a este pedido”.

Sin embargo, tanto desde el punto de vista de los contenidos como de la calidad, aún hay un espacio de mejoramiento por colmar en lo que se refiere a los estudios católicos chinos. Hay una carencia en lo que hace a escritos originales, así como la hay, de manera particular, en lo que se refiere al dogma. Esto demuestra no sólo que faltan intelectuales, sino que también se carece de un pensamiento teológico bien desarrollado. La inculturación depende de la “localización” de la doctrina. Incluso en este campo faltan ideas nuevas e inspiradoras.

No obstante esto, mientras haya cada vez más personas que reciban una instrucción católica, el mundo académico chino cada vez promoverá más el estudio del cristianismo. Como consecuencia, nacerá un verdadero diálogo entre el cristianismo y las otras religiones, así como un diálogo entre intelectuales cristianos y no cristianos. De este modo, cada vez se tendrán más posibilidades de desarrollar un verdadero y auténtico corpus de teólogos de China continental. Y el diálogo entre el cristianismo y el mundo intelectual chino, que Matteo Ricci iniciara hace muchísimos años, volverá a ser la verdadera y gran finalidad.

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