09/09/2015, 00.00
MYANMAR
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Naypyidaw negocia la paz con los grupos étnicos. La Iglesia está trabajando junto a los desplazados

de Lawrence Gam, JM
El presidente birmano se reunió hoy con una delegación de líderes étnicos, en el empeño de establecer un diálogo de paz. Auspicia un acuerdo antes de las elecciones de noviembre. Pero entre los refugiados Kachin y Shan la situación es cada vez más crítica. Corren el riesgo de quedarse sin alimentos y se les niega la educación a miles de niños y jóvenes. Caritas y la Iglesia birmana están a la cabeza en las tareas de socorro.

Yangon (AsiaNews) - El gobierno birmano y los representantes de las minorías étnicas retomaron el diálogo con vistas a la tan ansiada firma de un cese del fuego. Mientras, la situación de los prófugos en el área de conflicto -en particular en el territorio de Kachin y Shan - continúa empeorando. Preocupa sobre todo la suspensión del envío de fondos destinados a los desplazados que, ya desde hace años, viven en centro de acogimiento en condiciones desesperadas. Incluso la Iglesia birmana, que está a la cabeza de la obra de asistencia y ayuda a través de Caritas local, habla de una realidad "crítica" ; a través del obispo de Bhamo,  Mons. Raymond Sumlut Gam, presidente de Caritas Myanmar, hace un llamado para obtener “ayuda concreta” de parte de los organismos internacionales, de las personas de buena voluntad y de los católicos de todo el mundo. 

Hoy,  en Naypyidaw,  el presidente Thein Sein se reunió con los representantes de los grupos étnicos,  invitándolos a firmar un cese del fuego a nivel nacional antes de las elecciones generales, programadas para el 8 de noviembre. El Jefe de Estado se encontró con cinco de los más de doce grupos de rebeldes que,  en los últimos dos años,  aceptaron tener negociaciones. Entre los puntos sin resolver están la falta de acuerdo acerca de quién debiera firmar el cese del fuego y la participación de grupos no reconocidos por el Ejecutivo que, aún hoy,  combaten contra el ejército gubernamental.

Myanmar está compuesto por más de 135 etnias,  que siempre han tenido problemas para convivir pacíficamente, en particular con el gobierno central, cuya composición es mayormente birmana. En el pasado,  la Junta militar ha tenido una mano de hierro contra los grupos más revoltosos, entre los cuales figuran los Kachin -en el territorio homónimo al norte del país, a lo largo de la frontera con China-, y,  más recientemente,  los rebeldes Kokang en el Estado de Shan,  donde el presidente ha declarado la emergencia. Estallando en junio de 2011 luego de 17 años de relativa calma,  la guerra entre Tatmadaw y Kachin causó decenas de víctimas civiles y 98.000 desplazados, que aún hoy siguen dispersos en por lo menos 160 campos de refugiados. En el pasado, los obispos de la región  (Bamaw, Lashio, Myitkyina, y la misma Conferencia Episcopal de Myanmar) hicieron un llamado por la paz, augurando y apoyando una solución "duradera" al conflicto.

La prolongación del conflicto ha causado una verdadera emergencia en la región de Kachin y en el área septentrional del Estado de Shan. El gobierno impide el ingreso de los operadores humanitarios a las áreas que toman parte en el conflicto, y en particular al Estado de Kachin, en los sectores controlados por las milicias locales KIA  (Kachin Independence Army). Desde el inicio de la guerra,  la Caritas birmana (KMSS) presta asistencia a más del 75% de los desplazados repartidos en las dos regiones y brinda alimento a otros 40 centros (a aproximadamente 40.000 personas) que están en la zona bajo el control del Kachin Independence Organization (KIO).

En una entrevista que el diario birmano Irrawaddy le hiciera en junio pasado, el P. Paul Awng Dang, director de KMSS de Brahmo, explicaba que la estación de las lluvias creó graves obstáculos y destruyó muchas de las viviendas termporarias que eran utilizadas por los refugiados. Los combates frecuentes volvieron aún más insegura el área. Por último, la suspensión de los fondos enviados por países donantes -debido a la prolongación del conflicto más allá de lo que se había previsto inicialmente- llevó a un recorte del 20% en los recursos a disposición. La distribución de los recursos disminuyó incluso en las zonas controladas por el gobierno y “está en riesgo”, concluye el P. Paul, la seguridad alimentaria de los desplazados internos.

A la emergencia alimentaria se agrega el problema educativo, con aproximadamente 15.000 niños y jóvenes con "acceso limitado" a las escuelas y a las estructuras educativas en la región gobernada por KIO. Po otro lado, hace más de cuatro años que los alumnos que egresan de los institutos de la zona no pueden acceder a los exámenes de ingreso en las universidades del país. Como consecuencia, para casi 1500 jóvenes desplazados, el sueño de una “educación superior se ha desvanecido como el humo”. 

Como refiere la Sra. Rose Mary, responsable del sector de emergencias de la KMSS nacional, los primeros en responder al llamado hecho por el obispo de Bhamo han sido los responsables de Caritas Internacional, que han generado un programa global de recolección de fonfos para los Kachin. Mientras tanto el número de desplazados crece cada día más, de la misma manera que prosiguen los enfrentamientos armados entre el ejército y las milicias rebeldes. Si no se alcanza un acuerdo de paz, advierte, la situación está destinada a prolongarse con efectos devastadores.

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