09/09/2015, 00.00
VATICANO
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Papa: “Es indispensable” reavivar la alianza entre la familia y la comunidad cristiana

Una “alianza crucial contra “los centros de poder” ideológicos, financieros y políticos”. Una alianza “acogedora”, porque “una Iglesia realmente según el Evangelio no puede que tener la forma de una casa acogedora, con las puertas abiertas siempre. Las iglesias, las parroquias, las instituciones, con las puertas cerradas no se deben llamar iglesias, ¡se deben llamar museos!”.

Ciudad del Vaticano (AsiaNews)- Hoy es “es indispensable” reavivar la alianza entre la familia y la comunidad cristiana, los dos lugares en el cual se realiza la “comunión de amor”, una “alianza crucial contra los “centros de poder” ideológicos, financieros y políticos”. Una alianza “acogedora”, porque “una Iglesia realmente según el Evangelio no puede no tener la forma de una casa acogedora, con la puertas abiertas siempre. Las iglesias, las parroquias, las instituciones, con las puertas cerradas no se deben llamar iglesias, ¡se deben llamar museos!”.

La unión “natural” entre la familia y la Iglesia, “porque la iglesia es una familia espiritual y la familia es una pequeña iglesia”, fue el argumento del cual el Papa ha hablado a las 30 mil personas presentes en la plaza de S: Pedro para la audiencia general, entre las cuales como de costumbre pasó mucho tiempo saludando desde la jeep blanca, bendiciendo y besando a los niños.

“El Hijo de Dios- dijo Francisco- aprendió la historia humana por este camino y lo recorrió hasta el final. ¡Es hermoso volver a contemplar a Jesús y los signos de esta unión! Él nace en una familia y de allí aprendió el mundo: una carpintería, cuatro casas, y un pueblito casi desconocido. Sin embargo, viviendo por treinta años esta experiencia, Jesús asimiló la condición humana, recibiéndola en su comunión con el padre y en la misma misión apostólica. Luego, cuando dejó Nazaret y comenzó su vida pública, Jesús formó a su alrededor una comunidad, una asamblea, o sea una con-vocación de personas. Este es el significado de la palabra Iglesia”.

“En los Evangelios, la asamblea de Jesús tiene la forma de una familia y de una familia hospitalaria, no como una secta exclusiva, cerrada: encontramos  a Pedro y juan, pero también al hambriento al sediento, al extranjero y al perseguido, a la pecadora y al publicano, a los fariseos y a las multitudes. Y Jesús no deja de acoger y de hablar con todos, también con quien no se espera más encontrase con  Dios en su vida. ¡Es una lección fuerte para la Iglesia! Los discípulos mismos son elegidos para ocuparse de esta asamblea, de esta de huéspedes de Dios. Para que viva en el hoy esta realidad de la asamblea de Jesús, es indispensable reavivar la alianza entre la familia y la comunidad cristiana. Podremos decir que la familia y la parroquia son los dos lugares en los cuales se realiza esa comunión de amor que encuentra su fuente última en Dios mismo. Una Iglesia realmente según el Evangelio no puede no tener la forma de una casa acogedora, con las puertas abiertas siempre. Las iglesias, las parroquias, las instituciones, con las puertas cerradas no se deben llamar iglesias, ¡se deben llamar museos!”.

“Y hoy, esta es una alianza crucial. Contra los “centros de poder” ideológicos, financieros y políticos, ¿reponemos nuestra esperanza en estos centros de poder? ¡No! ¡Centros de amor! Nuestra esperanza está en estos centros de amor, centros evangelizadores, ricos de calor humano, basados en la solidaridad y la participación. También en el perdón entre nosotros”.

“Reforzar la unión entre la familia y la comunidad cristiana es hoy indispensable y urgente. Ciertamente, se necesita de una fe generosa para encontrar la inteligencia y el coraje para renovar esta alianza. Las familias a veces retroceden, diciendo que no están a la altura. “Padre, somos una pobre familia y también un poco destartalada”, “no somos capaces”, “no tenemos las fuerzas”. Esto es verdad. Pero ninguno es digno, ninguno está a la altura, ¡ninguno tiene las fuerzas! Sin la gracia de dios, no podremos hacer nada. Todo no viene dado, ¡gratuitamente dado! Y el Seño no llega jamás a una nueva familia si hacer algún milagro. ¡Recordémonos de lo que hizo en las bodas de Caná! Sí, el Señor, si nos ponemos en sus manos, nos hace hacer milagros- ¡pero esos milagros de todos los días!-cuando está el Señor, allí, en esa familia”.

“Naturalmente, también la comunidad cristiana debe hacer su parte. Por ejemplo, tratar de superar actitudes demasiado directivas y demasiado funcionales, favorecer el diálogo interpersonal el conocimiento y respeto recíproco. Las familias tomen la iniciativa y sientan la responsabilidad de llevar sus dones preciosos para la comunidad. Todos debemos ser conscientes que la fe cristiana se juega en campo abierto de la vida compartida con todos, la familia y la parroquia deben realizar el milagro de una vida más comunitaria para la entera sociedad”.

“En Caná- la conclusión del Papa- estaba la Madre de Jesús, la “madre del buen consejo”. Escuchemos nosotros sus palabras: “Hagan lo que Él les dirá”. Queridas familias, queridas comunidades parroquiales, dejémonos inspirar por esta Madre, hagamos todo los que Jesús nos dirá y nos encontraremos frente al milagro, ¡al milagro de cada día!”.

 

 

 

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