15/11/2017, 13.24
MYANMAR
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Rakhine, militantes Rohinyás: 'Somos miles y estamos bien armados'

En las filas del Arakan Rohingya Salvation Army (ARSA) hay 5.000 guerrilleros. Sólo los jóvenes Rohinyás se someten al adiestramiento. El reclutamiento en los pueblos comenzó hace más de tres años. Las acciones del pasado mes de agosto fueron planificadas con meses de antelación. Los habitantes de los pueblos musulmanes también participaron de los hechos de violencia. Al menos 150 yihadistas han hallado refugio en 15 campos de refugiados situados en Cox’s Bazar, en Bangladesh.

Naipyidó (AsiaNews/RFA) – El Arakan Rohingya Salvation Army (ARSA), el grupo armado islamista responsable de los recientes hechos de violencia étnica desatados en el Estado occidental de Rakhine, hace alarde de contar, en sus filas, con miles de combatientes y armas que fueron sustraídos a las Fuerzas de seguridad del Myanmar. Es lo que declara a BenarNews, periódico afiliado a RFA, un militante involucrado en algunos de los ataques letales perpetrados el 25 de agosto pasado.

Desde un campo de refugiados de Cox’s Bazar (Bangladesh), el joven de 28 años Nurul Islam [nombre ficticio, ndr] afirma que 5.000 guerrilleros del ARSA han participado en lo que él define como “una insurrección organizada”. “Cada compañía comprendía entre 500 y 1.000 Rohinyás armados con palos y cuchillos, además de un puñado de escuadrones adiestrados portando pistolas y granadas de mano. La acción buscaba intimidar a las fuerzas armadas birmanas, y engañarlos haciéndoles creer que estaban en inferioridad de condiciones en cuanto a número”, cuenta el militante.

Los rebeldes también estaban armados con “pistolas de fabricación casera, fusiles y bombas”, la mayor parte de ellas adquiridas de bandidos locales u obtenidas en saqueos. Nurul Islam cuenta que no todos los guerrilleros del ARSA están adiestrados para combatir, y que los miembros trabajan en “distintos niveles”. Sólo aquellos jóvenes Rohinyás física y emocionalmente fuertes son sometidos al adiestramiento. Los demás, son asignados a tareas de reclutamiento y al monitoreo de las actividades de las tropas birmanas, a la organización de armas y fondos para el grupo, así como a la asistencia a los pobres y necesitados Rohinyás. “No tenemos armas de vanguardia. A diferencia de lo que muchos piensan, no estamos asociados a ninguna organización terrorista”, declara el militante.  

Hace más de tres años, los miembros del ARSA, que antes de denominaban Harakah al-Yaqin (HaY) o “Movimiento de la Fe”, comenzaron a ir de pueblo en pueblo en Rakhine, donde se concentra la población musulmana de etnia Rohinyá. Ellos invitaron a los jóvenes locales a plegarse a su lucha contra las fuerzas armadas de Myanmar y los budistas étnicos de Rakhine, a quienes acusan de colaborar con los militares. “Queman nuestras casas, violan a nuestras madres y hermanas, se apoderan de nuestra tierra. Por el hecho de ser musulmanes, nos llaman “bangladesíes” y nos dicen que no pertenecemos a Birmania. No nos permiten profesar nuestra religión, destruyen las mezquitas y madrasas”, afirma Nurul Islam.

Él también participó de los ataques islamistas del 9 de octubre de 2016, que provocaron la muerte de nueve policías. También entonces, el ejército birmano respondió con una dura contraofensiva. Nurul Islam cuenta que en la noche del 24 al 25 de agosto pasados, los militantes del ARSA atacaron 24 puestos de avanzada militares, en una operación que fue “planificada con varios meses de antelación”. La unidad de la cual formaba parte el guerrillero estaba compuesta por 10 yihadistas adiestrados y 500 habitantes de los pueblos Rohinyás. Ellos atacaron un puesto de las fuerzas de seguridad birmanas en  Maungdaw, matando a cuando menos cinco policías.

Horas después, la oficina de la líder birmana Aung San Suu Kyi difundió un comunicado según el cual 59 militantes y 12 agentes de Myanmar habían resultado muertos en los hechos de violencia. En los días siguientes, la reacción del Tatmadaw [el ejército de Myanmar, ndr] provocó el éxodo de más de 600.000 Rohinyás hacia Bangladesh. Entre ellos, según revela Nuru Islam, hay cuando menos 150 yihadistas que han hallado reparo en los 15 campos de refugiados situados en Cox’s Bazar, distrito ubicado en la frontera, donde se alojan, en total, un millón de Rohinyás que huyeron de Myanmar.

El Batallón de acción rápida de Bangladesh (RAB), la unidad anti-terrorismo de los cuerpos de policía de élite de Dacca, niega las afirmaciones del militante. “Aquí no hay ninguna presencia organizada del ARSA. Sin pruebas, no podemos acusar a nadie de ser miembro del grupo. Según me parece, no hay ningún miembro del ARSA en Cox’s Bazar, declara a BenarNews Ruhul Amin, comandante de la compañía RAB del distrito. A principios de este mes, el ministro del Interior de Bangladesh, Asaduzzaman Khan Kamal informó que, durante los recientes coloquios bilaterales llevados a cabo en Naipyidó, el gobierno de Myanmar entregó a funcionarios bangladesíes una lista donde figuran cerca de 500 sujetos sospechosos de ser miembros del ARSA, que, según consideran, estarían ocultos del otro lado de la frontera. 

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