13/06/2016, 11.41
PAKISTAN
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Activista pakistaní: basta de llamarlos “delitos de honor”, son homicidios

de Kamran Chaudhry

En el último mes, tres muchachas fueron asesinadas y quemadas por haber desobedecido a su familias, En el 2015, más de 1.100 mujeres fueron muertas para “salvar el honor” de sus parientes. La mayor parte de los episodios de violencia ocurren en el hogar, y son muy pocas las que los denuncian. La práctica del “karo-kari”, con la cual se justifica la eliminación de la “mujer corrupta”. Las obras de la Iglesia a favor de las mujeres en peligro.

Lahore (AsiaNews) – “No existe el honor en un asesinato, se trata de un verdadero y auténtico homicidio”. Es lo que dice a AsiaNews Sumera Saleem, de la Aurat Foundation, una organización que defiende los derechos de las mujeres, comentando el último caso de violencia contra una muchacha en Pakistán. La atención mundial volvió a enfocarse en el tema la semana pasada, cuando Zeenat Bibi, una joven de 18 años, fue estrangulada y luego quemada por su propia madre, porque se había casado con un hombre, yendo contra la voluntad de la familia. Lamentablemente, los homicidios de este tipo, continúa la mujer, “se han convertido en un problema serio, y debemos hacer algo con urgencia.  Si los casos siguen yendo adelante a este ritmo, la violencia doméstica se volverá el mayor problema del país”.  

El asesinato de Zeenat causó indignación en todo el mundo. Es el tercero en pocas semanas : a fines de mayo, una estudiante del liceo (secundario), María Sadaqat, fue quemada viva por haberse negado a casarse con el hijo del director; en abril, el consejo de la aldea de Abbottabad (al norte de Islamabad) ordenó drogar, secuestrar, asesinar y quemar a una muchacha. Su culpa fue haber ayudado a una amiga a escapar de la aldea, para casarse con un hombre al que amaba.

La práctica de los asesinatos para “salvar el honor de la familia” es una costumbre antigua que aún se encuentra muy difundida en Pakistán. Los historiadores consideran que se remonta al siglo XVII, cuando se difundió el término  “Karo-Kari” en la provincia de Sindh. La palabra “karo” significa “hombre corrupto”, en tanto “kari” quiere decir “mujer corrupta”. Por lo tanto, la eliminación física de una mujer corrupta era (y es) justificada desde el punto de vista   cultural, a fin de restaurar el honor perdido en una familia.

Según la Comisión pakistaní para los derechos humanos (HRCP), el año pasado, más de 1.100 mujeres fueron asesinadas por sus parientes, otras 900 resultaron heridas y casi 800 intentaron suicidarse. En total, sólo hay 400 denuncias registradas. Najamuddin, director del HRCP, afirma: “Muchas casos son resueltos en familia, por lo que no son ni siquiera informados. Las mujeres son consideradas una propiedad de los hombres. Las leyes no bastan para cambiar una mentalidad, y tampoco para cambiar la actitud que la sociedad tiene en relación a las mujeres”.

En general, la sociedad acepta los abusos, e incluso llega a apoyarlos. Es el caso del Consejo para la ideología islámica, que lanzó la propuesta de propinar “golpizas leves” a las mujeres desobedientes, en claro contraste con lo que afirma la ley de Punjab (aprobada recientemente), que castiga el feminicidio y la violencia.

A nivel central, en el año 2002, por primera vez, las previsiones de la National Policy for Development and Empowerment of Women propusieron una reforma de la legislación. A partir de allí, el término “delito de honor” fue definido con el Criminal Law (Amendment) Act 2004, e incluido en el código penal pakistaní. Pero la violencia permanece, y está arraigada en la mentalidad, tal como se narra en el documental “A Girl in the River” (Una muchacha en el río), de la periodista y directora Sharmeen Obaid-Chinoy, que este año ha ganado el Oscar.

La Iglesia y las instituciones católicas están intentando aliviar el problema y ponerle remedio, trabajando, para ello, a diferentes niveles. Entre quienes emprenden iniciativas, están la Comisión nacional Justicia y Paz, que en año 2007 presentó un informe en el cual “quitó el velo” a los abusos, incluido el sistema del “karo-kari”. Por otro lado, sor Athens Angeles  organiza debates en torno al tema: “Es importante para los fieles católicos, que están a favor de la vida, ser conscientes del mal que ocurre en la sociedad, y rezar por esto”. Luego, sugiere: “Podremos establecer un mejor diálogo entre padres e hijos”. Otros organismos están comprometidos en el ámbito social, acogiendo a las mujeres solas que son abandonadas o repudiadas por las familias. Es el caso de las misioneras de Madre Teresa y de la Conferencia episcopal; ambas han creado hogares donde recibir a las mujeres en peligro, y donde se les brinda comida y alojamiento.

(Colaboró en esta nota Shafique Khokhar)

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