Asia-Pacífico: 1.000 millones de ancianos para 2050. Rumbo a la economía plateada
Según un estudio de la Comisión Económica y Social de la ONU para Asia y el Pacífico, la región se encamina hacia un envejecimiento muy rápido: el descenso de la fuerza laboral y la proliferación de la economía informal corren el riesgo de acentuar las desigualdades ya existentes. No obstante, una expansión de las inversiones en los servicios de asistencia podría crear millones de puestos de trabajo y nuevas oportunidades de desarrollo inclusivo.
Bangkok (AsiaNews) - La región de Asia-Pacífico está entrando en una nueva fase demográfica: aunque en la región todavía se concentra más del 60% de la población mundial, el crecimiento se encuentra hoy en su nivel más bajo de las últimas décadas.
Esto es lo que se desprende del estudio “Advancing a Society for All Ages” de la Comisión Económica y Social para Asia y el Pacífico (ESCAP) de las Naciones Unidas, según el cual se prevé que la población de la región alcance su punto máximo de 5.100 millones de personas a principios de la década de 2050, para luego comenzar a disminuir de forma constante.
Sin embargo, detrás de este dato se esconden realidades diversas. Algunos países ya registran un declive demográfico, mientras que otros continúan creciendo, aunque a un ritmo más lento. El cambio más evidente se refiere a la edad de la población. Para 2050, el número de personas mayores de 65 años se duplicará, rozando los mil millones. En otras palabras, una de cada cinco personas en la región será anciana. La edad mediana, que hoy es de 33,1 años, pasará a 40,5. El cambio será tan rápido que bastarán apenas 26 años para pasar de una sociedad “en proceso de envejecimiento” a una sociedad “envejecida”. En algunas partes de Europa, el mismo proceso requirió casi un siglo.
El impacto de estos cambios podría desencadenar una serie de desequilibrios en los mercados laborales. Si en la década de 2000 la tasa de participación en la fuerza laboral era del 66%, para 2050 será del 55%, una caída atribuible principalmente al rápido envejecimiento y, en menor medida, a la prolongación de las trayectorias educativas. Pero a pesar de la reducción de la fuerza laboral, el “trabajo digno” sigue siendo difícil de alcanzar. Hoy en día, dos tercios de los trabajadores de Asia-Pacífico (unos 1.300 millones de personas) trabajan en el sector informal y carecen, por tanto, de protección social —como el acceso a los servicios de salud— o de ingresos estables, lo que los deja particularmente expuestos a los choques económicos, como los derivados del impacto del cambio climático.
A menudo son precisamente los ancianos quienes continúan trabajando en el sector informal incluso después de la jubilación, porque solo cerca de la mitad de la población que ha superado la edad de jubilación prevista por la ley recibe algún tipo de jubilación (dato calculado excluyendo a China).
El informe señala que existe un gran potencial aún sin aprovechar debido a una edad de jubilación que sigue siendo muy baja en relación con la creciente esperanza de vida, lo que deja años de capacidad productiva infrautilizada. Políticas de “envejecimiento activo”, como la formación continua y una mayor flexibilidad en el lugar de trabajo, podrían transformar este desafío en una oportunidad, según la ESCAP.
La maternidad sigue estando penalizada y corre el riesgo de seguir estándolo, perpetuando las desigualdades económicas y de género. En toda la región, las mujeres participan en el mercado laboral con una tasa inferior en unos 30 puntos porcentuales a la de los hombres. E incluso cuando trabajan, ganan de media 45 centavos por cada dólar percibido por los hombres. Además, en zonas como el sur de Asia, las mujeres realizan entre dos y cinco veces más trabajo doméstico y de cuidados que los hombres, una carga que aumenta con la maternidad y persiste durante toda la vida.
Debido a un ciclo de vida más largo, estas desigualdades también acompañan a las mujeres en la vejez. Hoy las mujeres representan el 62% de las personas mayores de ochenta años, pero la cifra llega al 75% en zonas como Asia Central y del Norte. El estudio señala además que muchas mujeres no tienen derecho a los regímenes de pensiones contributivas y, cuando se benefician de ellos, los niveles de las prestaciones son a menudo inferiores debido a una carrera laboral más corta y menos remunerada.
Sin embargo, según el informe, a pesar de estas deficiencias persistentes, el cambio demográfico hacia una “economía plateada” puede convertirse en una oportunidad: los bienes y servicios para las personas mayores deberían involucrar sectores como la salud, las tecnologías con fines sanitarios, los servicios de ahorro y el turismo accesible. También la economía del cuidado podría convertirse en un poderoso motor de empleo.
Según las estimaciones de la ESCAP, para 2050 se duplicará el número de personas que necesiten asistencia a largo plazo. Entre los ancianos, enfermedades como la diabetes, los tumores y las patologías cardiovasculares están en fuerte aumento y hoy representan la principal causa de muerte en la región. En paralelo, crece también el número de personas con discapacidad: hoy se cuentan unos 750 millones de individuos, pero la cifra está destinada a aumentar, ejerciendo una presión creciente sobre los sistemas de salud y de asistencia, que a menudo resultan insuficientes.
Es precisamente el sector de los cuidados el que podría convertirse en el próximo motor de empleo. Según las estimaciones, la demanda de trabajadores necesarios para proporcionar asistencia a largo plazo se duplicará entre 2023 y 2050, pasando de 46 a 90 millones. Al mismo tiempo, las inversiones directas por parte de los gobiernos en los sectores asistenciales, desde la infancia, podrían generar más de 180 millones de puestos de trabajo en la región para 2035.
Asimismo, el informe recomienda el aprendizaje permanente para que los ancianos —que suelen abandonar el uso de Internet después de los 75 años— también puedan adaptarse a la transición digital y seguir utilizando las nuevas tecnologías.
“La respuesta adecuada a los cambios demográficos en esta región —afirma el estudio— puede marcar la diferencia a nivel global”. Para Asia-Pacífico, el desafío actual ya no consiste en gestionar el crecimiento de la población, sino en garantizar que una sociedad cada vez más envejecida pueda vivir con dignidad y un sentido de plena realización, incluso en el plano laboral.
08/04/2019 14:35
22/03/2023 13:50
