28/04/2023, 13.00
CHINA - JAPÓN
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Beijing apunta a superar a Japón en la industria del 'animé'

China está invirtiendo agresivamente en jóvenes dibujantes para las películas animadas. Para Masao Maruyama, los productos japoneses son ahora "demasiado comerciales" y corren el riesgo de ser superados. En el país del dragón, lo que pesa son las "restricciones" a la libertad de expresión. Liu Jian: la producción china empieza a encontrar "un estilo propio". 

Beijing (AsiaNews) - Tokio corre el riesgo de perder pronto su hegemonía en la industria de los dibujos animados, cediendo el paso a la "competencia" china, cada vez más consistente, más rica y más capaz de atraer a un gran público en el mercado asiático de la animación. El encargado de dar la voz de alarma es uno de los mayores expertos del sector en el Sol Naciente, Masao Maruyama, según el cual el país está perdiendo la consistente ventaja que tenía en el pasado debido a una creciente y miope inclinación hacia lo "comercial" en detrimento de la calidad y la originalidad. "El éxito distrajo a Japón de la promoción de la nueva generación de talentos", advirtió. Mientras tanto, Beijing va en la dirección contraria "invirtiendo agresivamente en jóvenes animadores". 

Para Maruyama, esa superación podría producirse "en muy poco tiempo". La única razón por la que China "aún no ha alcanzado a Japón es por las restricciones a la libertad de expresión" que imponen las autoridades comunistas, continuó diciendo en la entrevista. Pero si se permitiera más creatividad y libertad de expresión, la producción japonesa se vería fácilmente superada porque los autores "ya no están preparados para la animación" como en el pasado. 

El experto es uno de los máximos exponentes del sector en el País del Sol Naciente y tuvo como maestro y mentor a Osamu Tezuka, que muchos consideran el "padre del manga" y fundador del sector por su capacidad prolífica y muchas veces pionera en los géneros. Su papel en la animación de posguerra fue fundamental, también gracias al histórico estudio que fundó, Mushi Production, al que está vinculada la auténtica primera serie de anime de la historia: la famosa Astro Boy, de 1963. Maruyama fue un protegido de Tezuka y sigue siendo hoy, a sus 81 años, uno de los autores más respetados gracias a sus numerosos roles detrás de escena, aunque hace tiempo que él mismo no dibuja ni dirige.

Critica la producción japonesa que sólo pretende producir géneros que atraigan dinero, con personajes femeninos que pestañean o producciones que alcanzan un éxito ocasional, sin un estudio sólido detrás. El país ha perdido de vista la capacidad, y el deseo, de promover los jóvenes talentos, mientras que China avanza a pasos agigantados, invirtiendo sobre todo en los nuevos reclutas. Heredero de Tezuka en cuanto a ética de trabajo e investigación sin concesiones, destacó que crear una obra significa "desafiarse" a uno mismo "para hacer algo nuevo, independientemente de lo que se haya hecho en el pasado".

Maruyama no es el único de los grandes maestros que ha alertado sobre un inminente liderazgo chino en el sector en detrimento de la producción japonesa. También piensa como él el director de anime Makoto Shinkai, quien durante los días del Festival de Berlín especuló sobre un posible "adelantamiento" de Beijing en la animación mundial durante el estreno del drama de animación chino "Art College 1994". Una producción del director Liu Jian, de 53 años, centrada en un grupo de estudiantes en la década de 1990, que fue aclamada por la crítica porque "evoca una época y un lugar concretos de forma tan vívida que casi se puede saborear el humo rancio de los cigarrillos y la cerveza barata". 

"La calidad de las películas (chinas)", afirma Shinkai, "está mejorando rápidamente y son capaces de construir esos personajes únicos que tenemos en Japón. Tarde o temprano nos superarán". Hasta hace 10 años, continuó en su reflexión, los creadores japoneses de anime estaban "muy seguros de hacer las mejores películas de animación del mundo". Sin embargo, la situación ha cambiado en los últimos años "y la mayoría de mis coetáneos opinan lo mismo". 

El mercado mundial del anime japonés creció un 13% hasta alcanzar un máximo histórico de 2,74 billones de yenes (20.000 millones de dólares) en 2021, según datos de la Asociación de Animación Japonesa. Pero últimamente las películas chinas están recuperando terreno. "En los últimos años", reflexionó el director Liu Jian, "se han estrenado cada vez más películas de animación chinas, y cada vez son más variadas, no sólo comerciales, sino también de arte y ensayo". Muchas animaciones comerciales chinas tienen influencias de la animación japonesa, pero empiezan a encontrar un estilo propio", concluyó. Queda el nudo de la censura, que de momento limita la creatividad de los autores y los temas a explorar: prueba de ello es la larga lista de animés japoneses prohibidos por Beijing hasta la fecha, que incluye productos muy populares sobre todo entre los jóvenes como Black Butler, Tokyo Ghoul, Deadman Wonderland, Death Note, Attack On Titan y High School Of The Dead. 

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