11/07/2016, 12.48
CHINA
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China, un museo exalta a los asesinos de un santo católico “enemigo del pueblo”

En una zona destinada al turismo en Guanxi se instala un diorama que muestra a san Agustín Chapdelaine, misionero mártir, mientras se arrodilla delante del juez que lo condena a muerte. Una enorme jaula de bronce de seis metros de altura recuerda su terrible fin, por sofocamiento. Un concurso premia a quien exalta más al juez Zhang, “héroe de la voluntad de hierro”.

Beijing (AsiaNews)- Un museo, una jaula de bronce más grande de lo normal y hasta un concurso de poesía para celebrar a Zhang Mingfeng, juez en la época Qing que condenó a muerte a un santo misionero mártir. Es cuánto fue preparado por las autoridades del pueblo de Dingan-en Guanxi- para “celebrar” la expulsión de los extranjeros católicos de la zona. Hoy es una zona de gran flujo turístico y los funcionarios locales quieren “subrayar el mal traído por aquellos diablos extranjeros” y denunciar “el opio religioso” con el cual han “sofocado al pueblo”.

La revolución maoísta nació en contraste con los usos (y los abusos) del sistema imperial chino, pero la propaganda antirreligiosa maoísta siempre tomó los mismos temas y juicios vulgares de los nacionalistas de la época Qing, que defendían el viejo imperio. Ahora los líderes comunistas de Dingan quieren transformar en un héroe de su pueblo  a uno de los campeones del sistema que el maoísmo definiera como corrupto. Un concurso de poesía promete 1000 yuanes al mejor exégeta de Zhang, “héroe de la voluntad de hierro”, protagonista del proceso contra san Agustín Chapdelaine.

Nacido el 6 de junio de 1814 en La Rochelle, Agustín es ordenado sacerdote en 1843. En 1851 adhiere al Instituto de las Misiones Extranjeras de París y el 29 de abril de 1852 se embarca en Amberes rumbo a la misión china de Kuang-Si (transliteración antigua del actual Guangxi). En 1855 inicia su apostolado, que en poco tiempo llevará a unas 200 conversiones. Su obra provoca envidias y celos: según las crónicas de la época,  un tal Pé-San, hombre corrupto, a sabiendas de que una mujer seducida por él se había convertido al cristianismo, denuncia la presencia del misionero al mandarín de Sy-Lin-Hien, acérrimo enemigo de los cristianos, acusándolo de instigar al pueblo, fomentando desórdenes.

El mandarín- “el héroe Zhang” - envía a sus guardias a Yan.Chan para arrestar al P. Agustín, pero éste, advertido a tiempo, escapa refugiándose en la casa de un literato cristiano en Sy-Lin-Hien. El 25 de febrero de 1865 la casa es rodeada por las guardias y registrada; el P. Chapdelaine termina encarcelado junto a cuatro fieles cristianos y al hijo del dueño de casa. La redada de cristianos produce un total de 25 prisioneros, que son castigados con golpes efectuados con cañas de bambú, encadenados y obligados a llevar un grillete al cuello (típica picota de los países asiáticos).

El 26 de febrero el misionero es interrogado y acusado; recibe como castigo centenares de azotes con cañas de bambú que le provocan llagas en todo el cuerpo. Al día siguiente es encadenado con las rodillas dobladas y estrechas sobre cadenas de hierro y así permanece hasta el 28, a la espera de un rescate por un suma elevada, por parte de los cristianos.

Es condenado a morir en una jaula y el 29 de febrero de 1856, con el cuello dentro de un agujero de la tapa superior, es dejado suspendido en el aire. Ahorcado, muere por sofocamiento. El p. Agustín Chapdelaine es beatificado el 27 de mayo de 1900 por el Papa León XIII y proclamado santo el 1° de octubre del año 2000 por el Papa Juan Pablo II.

Justamente la decisión de canonizar al misionero- junto a muchos otros santos de la evangelización de China- enciende una serie de polémicas en el país. En un artículo de la Xinhua de septiembre 2000, que tenía por título “Desenmascar a los llamados santos”, narra, sin citar ninguna fuente, los presuntos crímenes de los tres misioneros de la época Qing: además del P. Chapdelain son criticados también san Alberico Crescitelli, del Pontificio Instituto Misiones Extranjeras y el dominico español Francisco Fernández de Capillas.

El museo de Dingan no solamente es un monumento turístico “nacionalista”, sino que también responde a las directivas del gobierno central, que empuja a la “sinización” de la actividad religiosa en el país. La influencia de la cultura occidental, explica un experto a AsiaNews, “tiene su impacto sobre la China actual, sobre todo en lo que hace a una falta de referencias al Partido Comunista como faro y vehículo de valores, en una sociedad en la cual las rondas de vasta corrupción y el culto del dinero parecen tomar la iniciativa. Garantizar “otros valores” a la sociedad es la base para la campaña de sinización”.

 

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