Concedieron el premio Padma Shri la médica católica Armida Fernandez
Una de las más altas condecoraciones de la India ha sido otorgada a la neonatóloga de Mumbai que redujo drásticamente la mortalidad infantil y fundó el primer banco de leche del país. Extendió su obra al servicio de las mujeres hasta los barrios marginales de la metrópoli. "Muchas veces en mi vida he sentido que Dios me tomaba de la mano y me decía: esto es lo que debes hacer ahora".
Mumbai (AsiaNews) - En el Día de la República, el gobierno de la India otorgó el prestigioso premio Padma Shri a la médica católica Armida Fernandez, fundadora y fideicomisaria de SNEHA (Society for Nutrition, Education and Health Action), ex profesora de neonatología y decana del LTMG Hospital de Sion. El reconocimiento quiere destacar el compromiso que ha asumido durante toda su vida para mejorar la salud materna, infantil y pediátrica en la India, especialmente en las zonas urbanas de escasos recursos.
El Padma Shri es la cuarta condecoración civil más alta de la India y reconoce contribuciones destacadas en diversos ámbitos como las artes, la educación y el servicio social. Este año recibieron el premio 131 personas y el jueves 29 de enero la Dra. Fernandez recibirá también una distinción pontificia por su larga trayectoria.
En diálogo con AsiaNews, afirmó: “Realmente creo que Dios tiene una función y un propósito para cada uno de nosotros cuando nos trae a este mundo. Ya lo he contado antes. Muchas veces he sentido que Dios me tomaba de la mano y me decía: 'esto es lo que debes hacer ahora'”. La Dra. Armida vive en Bandra, donde asiste a misa diariamente en la Basílica del Monte o en la iglesia de San Andrés: “Recibo a Jesús en la comunión para salir a ayudar a los demás”, cuenta.
En 1977 la Dra. Armida puso en marcha el Departamento de Neonatología en el Lokmanya Tilak Municipal General Hospital (LTMG, conocido popularmente como Hospital de Sion). “A finales de los años 80, cuando estaba trabajando como pediatra y neonatóloga, morían muchos niños, y el profesor me dijo: ‘Por favor, deja todo lo que estés haciendo y concéntrate en encontrar la manera de reducir las muertes de recién nacidos’. Ese era Dios que me decía lo que debía hacer… Era desgarrador ver morir a tantos niños en la unidad de cuidados intensivos para prematuros. Perdíamos al 70% debido a diarrea y sepsis. Instintivamente comprendí que había algo que no estábamos haciendo de la manera correcta”.
Tras muchos días de atento análisis, identificó la causa de la diarrea: la leche de fórmula y los biberones contaminados. “En aquella época atendíamos más de 8 mil partos por año. Incluso el más mínimo fallo en la higiene — enfermeras que se enjuagan las manos con prisa o biberones no esterilizados a fondo— puede poner a los prematuros en un riesgo altísimo. Entonces decidí eliminar la leche de fórmula y los biberones, e hice entrar a las madres en la unidad de cuidados intensivos para amamantar a sus bebés. No hay nada más curativo que el contacto de una madre”.
Las tasas de mortalidad empezaron a disminuir y Fernandez comenzó su incansable campaña a favor de la lactancia materna. Como no todas las madres podían producir leche suficiente, decidió utilizar la leche de otras madres para alimentar a los recién nacidos más necesitados. “Convencimos y alentamos a las madres a donar su leche a otras madres”.
La Dra. Armida obtuvo una beca en Oxford sobre este tema en 1989, y abrió el primer banco de leche, para asegurar que los recién nacidos recibieran el aporte de los nutrientes esenciales de la leche materna. Hoy se dice que el Sion Human Milk Bank salva la vida de unas tres docenas de niños cada día. “Mi equipo en el hospital – recuerda – involucró a madres sanas en periodo de lactancia para que donaran su leche sobrante, que luego era pasteurizada y almacenada. Cuando llegaron las pruebas para la detección del VIH, las madres también eran sometidas a ellas”. En menos de cuatro años, la mortalidad infantil en el Hospital de Sion se redujo del 70% al 12%.
“Mons. Allwyn D’Silva, que en aquel entonces no era obispo todavía, trabajaba en Dharavi, el barrio marginal más grande de Asia – prosigue la Dra. Fernandez –. Él me dijo: ‘¿Por qué tú y tu departamento no trabajan en los barrios pobres?’. Con algunos fondos que él pudo conseguir, empezamos a trabajar en Dharavi, Kurla y Wadala. Gracias al padre Allwyn comprendí que no podíamos trabajar solo en los hospitales si queríamos cambiar los comportamientos. El cambio social era fundamental”.
Viendo el éxito de esta idea sencilla pero extraordinariamente efectiva, la Dra. Armida decidió compartir sus prácticas con las personas de bajos recursos que vivían en los barrios marginales y lo necesitaban desesperadamente. Al principio organizó visitas de campo una vez por semana, acompañada por un grupo de estudiantes de doctorado a quienes enseñaba neonatología. Luego, en 1999, la Dra. Fernandez fundó SNEHA, una organización con sede en Mumbai dedicada a la salud materno-infantil y el empoderamiento de las mujeres.
“Todo comenzó en la boda de un familiar. Un primo me dijo: ‘¿Quieres trabajar en los barrios pobres? Toma mi casa en el distrito de Nashik, en Maharashtra, véndela y usa los fondos para tus proyectos en esos barrios’. Lamentablemente falleció al día siguiente; pero su esposa vendió la casa y me dio el dinero para el trabajo en los barrios marginales. Una vez más, fue Dios el que me habló, diciéndome: debes trabajar en los barrios pobres”.
Desde hace casi tres décadas, SNEHA opera en los sectores de la salud y nutrición materno-infantil y en la prevención de la violencia contra mujeres y niños en los barrios marginales de la ciudad.
“Ocurrió lo mismo con los cuidados paliativos – sigue explicando la Dra. Armida –. Dios me habló. Me quitó a mi única hija, Romilla, que murió de cáncer. Vi su sufrimiento y me pregunté qué podía hacer por otros enfermos de cáncer. Hoy el Romila Palliative Care (RPC), que lleva su nombre, es un centro de ayuda para los pacientes afectados por enfermedades terminales”.
“No podemos atribuirnos el mérito de nada de lo que hacemos en la vida”, concluye la Dra. Fernandez, y atribuye el mérito del premio Padma Shri a todos los que han trabajado con ella. “Dios habla de diferentes maneras: a través de voces, a través de situaciones, y es lo que ha sucedido a lo largo de toda mi vida. Desde el principio he contado con los mejores equipos. En el Hospital de Sion tenía un departamento excelente; en SNEHA y en los cuidados paliativos tengo un equipo extraordinario de personas comprometidas y dedicadas que trabajan juntas. Esa es la historia de mi vida”.
