07/01/2022, 14.57
CHINA-KAZAJISTÁN
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Crisis kazaja: con la intervención rusa, Beijing queda al margen

de Emanuele Scimia

China es el principal actor económico en Asia Central, pero el dominio militar sigue en manos del Kremlin. Con el tiempo, China ya no podrá externalizar la seguridad comercial y energética de la región a Moscú. Muchos kazajos ven a los chinos como invasores. La represión en Xinjiang es un factor que pesa.

Roma (AsiaNews) - "Lo que ocurre en Kazajistán es un asunto interno de ese país. Creemos que las autoridades kazajas pueden resolver la cuestión de forma adecuada". El cauteloso comunicado de ayer del Ministerio de Asuntos Exteriores chino sugiere que Beijing no quiere (o no puede) asumir un rol activo en la gestión de la crisis kazaja. El malestar de China por la intervención del Kremlin quedó al descubierto pues en ningún momento aludió a las fuerzas militares de la OTSC (Organización del Tratado de Seguridad Colectiva) dirigidas por Rusia. Las tropas llegaron hoy al país centroasiático para ayudar al presidente Kassym-Jomart Tokaev a sofocar la revuelta contra el gobierno.

Las protestas, que comenzaron el 2 de enero por el aumento del coste de la vida, se han extendido por todo Kazajistán. Los reclamos que piden bajar el precio del gas licuado se unieron a las peticiones de cambios políticos, en un país dominado por las élites vinculadas al ex presidente Nursultan Nazarbayev, padre de la nación desde su independencia tras el colapso de la Unión Soviética.

Las autocracias de la OTSC, como Rusia, Tayikistán y Bielorrusia (además de Kazajistán, los otros dos miembros son Kirguistán y Armenia) temen que los disturbios kazajos puedan inspirar revueltas en el ámbito doméstico. El envío de tropas rusas para rescatar a Tokaev también confirma que Moscú tiene un papel hegemónico en la seguridad regional aún cuando China sea actualmente la verdadera potencia económica en Asia Central.

Al menos formalmente, Beijing no reniega de esta "división de la influencia". En la creciente cooperación geopolítica entre chinos y rusos, el Kremlin ha aceptado ser vasallo de China, pero no así en lo que considera su esfera de influencia en Asia Central. Sin embargo, los intereses regionales chinos podrían crear fricciones entre las dos potencias.

Desde el lanzamiento en 2013 de la Belt and Road Initiative (el plan de infraestructuras de Xi Jinping para aumentar la supremacía comercial de China a nivel mundial) las inversiones chinas en Asia Central han superado a las rusas. A pesar de su paulatino declive en los últimos años, desde la puesta en marcha de la Belt and Road, Beijing ha invertido casi 9.000 millones de dólares en Kazajistán (según datos del China Global Investment Tracker). Se trata de un país rico en hidrocarburos y minerales.

También pasa por el territorio kazajo el gasoducto que transporta gas turkmeno hasta Xinjiang, en el noroeste de China. Turkmenistán es el principal proveedor de gas natural de los chinos. De manera que Beijing tendrá que seguir tercerizando su seguridad comercial y energética en Asia Central, dejándola en manos de las armas rusas, una situación que parece insostenible a mediano y largo plazo. En el futuro, también podría haber problemas con las reivindicaciones territoriales. En 2014, Putin dijo que Kazajistán es una creación artificial de Nazarbayev; por su parte, los sectores nacionalistas chinos sostienen que tradicionalmente China ha controlado el territorio kazajo.

Rusia y China no parecen haber encontrado rápidamente un terreno común sobre cómo tratar la cuestión kazaja. Tokaev se volcó inmediatamente a Moscú y a la OTSC, y desde luego no a la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS). Controlada por chinos y rusos, la OCS sigue siendo un foro político más que un mecanismo eficaz de seguridad euroasiática.

Al optar por mantenerse lejos de la OCS, Tokaev quizás tuvo en cuenta el descontento de los kazajos con Beijing. Desde todas partes acusan a China de encarcelar a más de un millón de musulmanes de habla turca de Xinjiang -incluidos los de etnia kazaja- en campos de concentración que las autoridades chinas denominan "centros de formación profesional". En los últimos años se han producido protestas en Kazajistán contra la creciente presencia de empresas chinas en el país, que son vistas como grandes contaminantes del territorio. Nazarbayev, el blanco predilecto de los disturbios de estos días, es considerado el principal responsable de la "venta" del país a Beijing.

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