El Papa en Angola: romper la 'cadena de intereses'. África, 'reserva de alegría y esperanza'
En Kilamba, León XIV se refirió a las secuelas de la guerra civil ante 100 mil fieles: "El Señor nos acompaña", e invitó a "estar siempre atentos a ciertas formas de religiosidad tradicional". La necesidad de pastores y misioneros con el "deseo de partir su vida y entregarla". Ayer en Luanda ante las autoridades: la "verdadera alegría" libera de la "alienación". En el Regina Caeli: la tregua en el Líbano es "un brote de alivio para el pueblo".
Kilamba (AsiaNews) - Continúa en Angola el viaje apostólico de León XIV por África. Esta mañana el pontífice, tras un amplio recorrido en papamóvil entre 100 mil fieles, celebró la Santa Misa en la explanada de Kilamba. Una “festiva bienvenida” recibió a Prevost, y sus primeras palabras fueron para decir que tenía el “corazón lleno de gratitud”. La liturgia de hoy propone el relato de los discípulos de Emaús, una escena en la que se “refleja” la historia de Angola, un “mosaico colorido”, un país “bellísimo pero lastimado, que tiene hambre y sed de esperanza, de paz y de fraternidad”. El desconsuelo de los discípulos es el mismo "que ha marcado a este país: la larga guerra civil” que comenzó en 1975, dijo el Papa.
Y ese conflicto ha causado una “secuela de enemistades y divisiones, de recursos malgastados y de pobreza”. “Cuando se lleva mucho tiempo sumergido en una historia tan marcada por el dolor, se corre el riesgo de sufrir la misma suerte que los dos discípulos de Emaús: perder la esperanza y quedarse paralizado por el desánimo”, añadió. Tal como hace con ellos, que se encuentran “desanimados y sin esperanza”, Jesús puede regalar “la gracia de volver a partir y de reconstruir el futuro”. A los “queridos hermanos y hermanas angoleños”, el pontífice les señaló “un camino para volver a empezar”. “Por un lado, la certeza de que el Señor nos acompaña y tiene compasión de nosotros; por otro, el compromiso que Él nos pide".
El pontífice explicó que la compañía del Señor se experimenta “en la relación con Él, en la oración, en la escucha de su Palabra”. Por eso es oportuno “estar siempre atentos a aquellas formas de religiosidad tradicional que, sin duda, pertenecen a las raíces de la cultura de ustedes, pero que, al mismo tiempo, suponen el riesgo de confundir y mezclar elementos mágicos y supersticiosos que no ayudan en el camino espiritual”, dijo. “Permanezcan fieles a lo que enseña la Iglesia, confíen en sus pastores y mantengan la mirada fija en Jesús”.
“La historia de su país, las consecuencias aún difíciles que deben soportar, los problemas sociales y económicos y las diferentes formas de pobreza reclaman la presencia de una Iglesia que sepa acompañarlos en el camino y escuchar el lamento de sus hijos”. Una Iglesia que “sepa reanimar la esperanza perdida”. “Una Iglesia formada por personas como ustedes, que se entregan tal y como Jesús partió el pan para los dos discípulos de Emaús —añadió—. Angola necesita obispos, sacerdotes, misioneros, religiosas y religiosos, laicos y laicas que tengan en el corazón el deseo de entregar su propia vida y ofrecérsela unos a otros, de comprometerse en el amor y el perdón mutuos, de construir espacios de fraternidad y de paz, de realizar gestos de compasión y solidaridad hacia quienes más lo necesitan”.
Después de la celebración, durante el Regina Caeli, León XIV volvió a reclamar con urgencia espacios de fraternidad y paz”. Especialmente en Ucrania, donde se han “intensificado los ataques [...], que continúan golpeando también a los civiles”. “Expreso mi cercanía a quienes sufren y aseguro mi oración por todo el pueblo ucraniano. Renuevo el llamamiento para que callen las armas y se siga el camino del diálogo”, continuó.
“Motivo de esperanza” es, en cambio, "la tregua anunciada en Líbano, que representa un brote de alivio para el pueblo libanés y para el Levante. Aliento a quienes están trabajando por una solución diplomática a continuar los diálogos de paz, para hacer permanente el cese de las hostilidades en todo el Medio Oriente”. El Papa quiso dejar claro que "con este canto gozoso no queremos borrar ni sofocar el grito de los que sufren, sino más bien abrazarlo y unirlo a nuestra voz, en una nueva armonía, para que incluso en el dolor permanezca viva la luz de la fe, y con ella la esperanza en un mundo mejor”.
Ayer, en el palacio presidencial de Luanda, el Papa se reunió con las autoridades —entre ellas el presidente João Manuel Gonçalves Lourenço—, la sociedad civil y el cuerpo diplomático. “Vengo a conocer a su pueblo, como un peregrino que busca señales de la presencia de Dios en esta tierra tan amada por Él”, dijo al comienzo de su discurso. “Deseo encontrarme con ustedes en la gratuidad de la paz y reconocer que su pueblo posee tesoros que no pueden venderse ni robarse. En particular, poseen una alegría que ni siquiera las circunstancias más adversas han podido extinguir”, siguió diciendo.
“En numerosas ocasiones, sus regiones se han percibido, y aún se sigue haciendo, como un lugar en donde dar o, más a menudo, de donde tomar algo. Debemos romper esta cadena de intereses que reduce la realidad y la vida misma a una mercancía —añadió—. África es para el mundo entero una reserva de gozo y de esperanza que no dudaría en calificar de virtudes “políticas”, porque sus jóvenes y sus pobres aún sueñan, aún esperan, no se conforman con lo que ya existe, desean levantarse, prepararse para grandes responsabilidades, jugarse en primera persona”.
El Papa se refirió a la “lógica extractiva”. “¡Cuánto sufrimiento, cuántas muertes, cuántas catástrofes sociales y ambientales trae consigo”, con “riquezas materiales que intereses prepotentes acaparan, incluso aquí en su país”. Esta “alimenta un modelo de desarrollo que discrimina y excluye, pero que aún así pretende imponerse como el único posible”. De esta alienación “libera la verdadera alegría, que la fe reconoce como un don del Espíritu Santo”, dijo.
“La Iglesia católica, cuyo servicio al país ustedes aprecian, desea ser la levadura en la masa y fomentar el crecimiento de un modelo justo de convivencia, libre de la esclavitud impuesta por élites con riquezas desmedidas y falsas alegrías —continuó—. Sólo juntos podremos multiplicar los talentos de este maravilloso pueblo, incluso en las periferias urbanas y las regiones rurales más remotas, donde palpita su vida y se forja su futuro. Eliminemos los obstáculos al desarrollo humano integral, luchando y esperando junto a aquellos a quienes el mundo ha descartado”.
16/03/2026 18:07
