04/02/2024, 15.23
VATICANO
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El Papa en el Ángelus: "La paz es responsabilidad de toda la familia humana".

En el Ángelus, un nuevo llamado por la paz: "Cooperemos todos, con gestos de compasión y valentía". Un pensamiento para los pueblos de Asia Oriental y de todo el mundo que el 10 de febrero celebran el Año Nuevo: "Que la fiesta sea una ocasión para vivir relaciones de afecto", para "crear una sociedad solidaria y fraterna". En la Jornada por la Vida de la Iglesia italiana, la esperanza: superemos las ideologías para reconocer que "toda vida humana tiene un valor inmenso".

 

Ciudad del Vaticano (AsiaNews) - "Mientras invoco la bendición del Señor sobre todos, los invito a rezar por la paz. Por la que tanto anhela el mundo, y que hoy más que nunca está en peligro en muchos lugares". También hoy, V Domingo del Tiempo Ordinario, tras el rezo del primer Ángelus del mes de febrero, el Papa Francisco ha hecho un llamado por la paz, que "no es responsabilidad de unos pocos. Sino de toda la familia humana". El nuevo llamado se lanza el mismo día del quinto aniversario de la firma en Abu Dabi del Documento sobre la fraternidad humana para la paz mundial y la convivencia común. "Cooperemos todos a construirla (la paz, ed.) con gestos de compasión y valentía", añadió, dedicando un pensamiento a los "pueblos que sufren la guerra", en particular los de Ucrania, Palestina e Israel. 

El Santo Padre recordó también a las "millones de familias" que, en Asia Oriental como en otras partes del mundo, celebrarán el Año Nuevo Lunar el 10 de febrero. Y que, por tanto, están a punto de vivir un momento de verificación y de transición. "Les envío un cordial saludo", dijo, "con el deseo de que esta fiesta sea una ocasión para experimentar relaciones de afecto y gestos de cuidado que contribuyan a crear una sociedad solidaria y fraterna". Para el Papa Francisco, esta última es el lugar donde cada persona es "reconocida y acogida en su dignidad inalienable". 

Desde la ventana del Palacio Apostólico que da a la Plaza de San Pedro, Bergoglio se refirió también a la 46ª Jornada Nacional por la Vida, que se celebra hoy. En la plaza estaban presentes para la ocasión, en este domingo soleado y con tiempo primaveral, movimientos y asociaciones por la vida. "Me uno a los obispos italianos en la esperanza de superar las visiones ideológicas, para redescubrir que toda vida humana, incluso la más marcada por las limitaciones, tiene un valor inmenso", dijo. Añadió que este valor también está representado por la capacidad de "dar algo a los demás".

Esta mañana también se dirigió un saludo especial a los jóvenes llegados a Roma desde muchos países del mundo con motivo de la Jornada de oración y reflexión contra la trata de seres humanos, que se celebra el 8 de febrero, día de la memoria de santa Josefina Bakhita. La monja sudanesa que murió en Schio (Vicenza) en 1947 "de joven había sido esclava", recordó el Papa, llamando la atención sobre el fenómeno aún vigente de la esclavitud contemporánea: "Todavía hoy tantos hermanos y hermanas son engañados con falsas promesas, luego sometidos a explotación y abusos -continuó-. Unámonos todos para oponernos al dramático fenómeno mundial de la trata de seres humanos". Trata que Bergoglio en 2015 había calificado de "flagelo vergonzoso". 

En su comentario a la Palabra del día (Mc 1,29-39) que precedió al rezo del Ángelus, Bergoglio llamó la atención sobre la figura propuesta de Jesús, que es representado en "continuo movimiento". De hecho, en el relato de Marcos, realiza una estrecha serie de acciones: sale de la sinagoga, va a casa de Simón Pedro, cura a su suegra y a otros enfermos y endemoniados, y luego, por la mañana, se retira a orar y se pone de nuevo en camino "por toda Galilea". Al hacerlo, Jesús "sale al encuentro de la humanidad herida", manifestando "el rostro del Padre", dijo el Pontífice. Dios no es, por tanto, "un maestro distante que nos habla desde lo alto", sino "un Padre lleno de amor", prosiguió. Un Padre para el que se han identificado tres características de su actitud: "cercanía, compasión y ternura". 

Este "caminar incesante" interpela a todos los fieles. El Papa Francisco propuso preguntarse si el rostro de Dios que emerge del Evangelio de hoy es el mismo que se encuentra en la vida, o si, en cambio, "creemos y anunciamos a un Dios frío y distante". Y de nuevo: "¿La fe nos da la inquietud del camino, o es un consuelo intimista que nos deja tranquilos?". El Santo Padre propuso entonces mirar al movimiento de Jesús, recordando que el "primer trabajo espiritual" consiste en abandonar "al Dios que creemos conocer" para convertirnos al que nos presenta el Evangelio: "Padre de amor" y "de compasión". Cuando nos encontramos con este último, "nuestra fe madura: ya no somos cristianos de sacristía o de salón, sino que nos sentimos llamados a convertirnos en portadores de la esperanza y de la curación de Dios". También hoy, como suele hacer cada domingo, Francisco concluyó pidiendo que recemos por él.

 

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