10/06/2017, 14.26
CHINA
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En Xinjiang, funcionarios públicos se instalan en las viviendas de los uigures para impedir que éstos recen y ayunen

Viven con las familias, interrogándolos acerca de sus posiciones ideológicas y siguiéndolos en las actividades de la vida diaria. A los restaurantes, se los obliga a permanecer abiertos.  A los empleados estatales uigures, se los obliga a firmar una carta en la cual prometen no ayunar ni orar, y se comprometen a controlar de cerca a sus familiares y vecinos. Beijing afirma que son medidas orientadas a mantener la estabilidad, pero para los analistas, son la causa de la violencia en la región de mayoría musulmana. Por gentil concesión de Radio Free Asia. Traducción del inglés de AsiaNews.

Hotan (AsiaNews/RFA) – Fuentes oficiales informan que las autoridades en la región de Xinjiang, en el noroeste de China, están redoblando los esfuerzos para impedir que los musulmanes observen el ayuno y la oración durante el mes sagrado del Ramadán, a través de la inserción de  funcionarios chinos en sus hogares.

Si bien es habitual que las autoridades de Xinjiang obliguen a que los restaurants permanezcan abiertos y restrinjan el acceso a las mezquitas durante el Ramadán, para así desalentar la tradicional observancia del mes sagrado, los oficiales de la prefectura de Hotan (en chino, Hetian) afirman que este año, el gobierno ha tomando medidas más drásticas, y ha asignado cuadros del gobernante Partido Comunista Chino (PCC) a cada una de las familias uigures para así monitorear sus intenciones.

Según fue referido al RFA’s Uyghur Service, además de los habituales allanamientos en las viviendas, el gobierno de Hotan ha lanzado una campaña llamada “Juntos en cinco cosas”, iniciada un día antes del comenzar el período de Ramadán, que este año se extiende desde el 26 de mayo al 24 de junio, durante la cual los oficiales chinos permanecerán en cada hogar uigur por un máximo de 15 días, a fin de cerciorarse de que sus habitantes no hacen ayuno ni rezan.

“Las inspecciones se llevan a cabo durante el iftar [la comida que toman los musulmanes luego de la puesta de sol, durante el Ramadán], cuando las viviendas que tienen las luces encendidas son revisadas –así es como realizamos los patrullajes y las inspecciones”, informa a RFA un oficial de  policía de la ciudad de Hotan, tras el anonimato. Los cuadros designados visitan el hogar de cada una de las familias, todos los días, añadió, y los éstos se dividen en grupos de diez, cada uno de los cuales reporta a un oficial de mayor rango.  “Además, este año nos hemos organizado de una manera especial… en vista de la campaña llamada ‘Juntos en cinco cosas” [a raíz de la cual los cuadros conviven con las familias uigures], para trabajar juntos, cenar juntos, y estar juntos bajo el mismo techo”, dice el oficial, sin especificar las otras dos “cosas” que completarían la iniciativa.

“Se trata de permanecer cerca de la gente. Durante este período, ellos [los funcionarios asignados] se familiarizan con la vida de la gente, los asisten en sus actividades diarias –como el cultivo-  y difunden las leyes y reglamentos, las políticas religiosas y étnicas del partido y del gobierno, y así sucesivamente”, siguió diciendo.  “Se quedan en las casas de los agricultores para averiguar cuáles son sus puntos de vista ideológicos”.  Según el policía, en la ciudad Hotan, la campaña comenzó el 25 de mayo y se extendió hasta el 3 de junio.  

Un agricultor del condado de Qaraqash (Moyu), en Hotan, que también pidió permanecer tras el anonimato, contó a RFA que los funcionarios también se instalaron en su pueblo un día antes de que comenzara el Ramadán.   “Tenemos funcionarios que se desempeñan en distintos órganos del gobierno, incluso hay quienes vienen de Urumqi [la capital de Xinjiang] y de otras partes”, dijo. “Ellos van a quedarse por [un máximo de] 15 días, y nos dicen continuamente que no ayunemos. Para nosotros es imposible ayunar o rezar”.

Un oficial de Hotan, que pidió que no se nombrara a su pueblo dijo, en una conversación telefónica con RFA, que la campaña “Juntos en cinco cosas” también estaba siendo implementada en su zona. “Los funcionarios se están quedando ahora mismo en casa de los agricultores –hay un cuadro en cada casa”, afirmó.  “En primer lugar, ellos se aseguran de que [en la casa] no haya ninguna práctica religiosa [aunque ésta no esté sancionada]. En segundo lugar, observan de cerca [a las familias]. Pero no tengo más detalles que brindar”.

 

Compromiso para el Ramadán

Además, dicen las fuentes, las autoridades están obligando a los funcionarios uigures, a los empleados civiles y a los funcionarios de gobierno retirados que cobran una pensión, a firmar un documento en el cual prometen no ayunar ni rezar durante el Ramadán, para dar un ejemplo ostensible a los demás uigures de la comunidad.  Aunque es común que en Xinjiang se exija dicho compromiso a los empleados de gobierno durante el Ramadán, este año, según las fuentes, aquellos que firman el documento además deben asumir la responsabilidad de asegurarse de que tampoco sus amigos o familiares ayunen o recen. “Todos firmamos una carta de responsabilidad garantizando que no haremos ayuno”, dijo a RFA un oficial de la policía, que se desempeña en la ciudad de Hotan, tras el anonimato. “La mayor parte del contenido [de la carta] es igual al del año pasado. Sin embargo, este año se nos exige que monitoreemos a nuestras familias, a nuestros vecinos, e incluso a las familias que tenemos bajo nuestra responsabilidad, y que los persuadamos para que no ayunen”.  El oficial auxiliar dijo que él y sus colegas firmaron el compromiso el día 2 de junio.

Un estudiante graduado uigur, que reside en los EEUU, y que también pidió que no se brindara su nombre, dijo a RFA que su padre es empleado estatal en Xinjiang, y que le prohibió que ayune, luego de firmar la carta de compromiso. “Mi abuelo es una persona muy piadosa, que ha ido a La Meca para el Hajj [la peregrinación musulmana] y siempre nos ha instruido en las enseñanzas religiosas –forma parte de la tradición de nuestra familia rezar, ayunar y celebrar el Ramadán”, dijo. “Pero esta vez, no sólo no está ayunando mi padre, sino que incluso le ha pedido a mis abuelos que no ayunen, porque él firmo la carta de responsabilidad”.

 

Medidas orientadas a la ‘Estabilidad’

Antes de comenzar el Ramadán de este año, fuentes de RFA contaron que las autoridades, en la prefectura de  Xinjiang’s Aksu (Akesu) ordenaron a los restaurantes que permanecieran abiertos durante el mes sagrado, como parte de las medidas adoptadas orientadas al “mantenimiento de la estabilidad”, y a los esfuerzos sugeridos para socavar la tradición musulmana del ayuno.  

Aparte, se les ordenó a estudiantes del condado de Qaraqash, en Hotan,  que se reuniesen los días viernes para “estudiar de modo colectivo, observar filmes rojos [de propaganda comunista] y practicar actividades deportivas”, como un modo de “enriquecer su vida social durante las vacaciones de verano”.  Normalmente, los viernes son días de oración en las mezquitas, y quienes durante el Ramadán  pasan sin comer las horas que van desde el amanecer hasta la puesta del sol, raramente tienen energía suficiente para participar en eventos deportivos, lo cual sugiere que las autoridades pueden estar tratando de impedir la observancia del mes sagrado, de acuerdo a la tradición islámica, de una vasta población musulmana de etnia uigur que reside en Aksu y en Hotan.

Beijing ha estado aplicando mano dura en Xinjiang contra lo que denomina un extremismo religioso, valiéndose de las autoridades para llevar adelante campañas que asestan “duros golpes” y que abarcan operativos policiales en las viviendas de los uigures, restricciones a las prácticas islámicas, así como la aplicación de medidas tendientes a limitar la cultura y la lengua del pueblo uigur. Mientras China culpa a algunos uigures por los atentados “terroristas”, expertos fuera de China sostienen que Beijing ha exagerado la amenaza de los uigures, y que son las políticas de represión aplicada en el interior del país las responsables de la insurgente violencia que impera en la región, que desde el año 2009 ya ha provocado cientos de víctimas.

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