04/08/2015, 00.00
CHINA-VATICANO
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La “tranquila”ordenación episcopal de Anyang: un modelo para la misión en China

de Bernardo Cervellera
La ordenación de hoy se llevó a cabo con tres obispos fieles al Papa. El obispo y la diócesis siempre han dialogado con el gobierno, pero siempre dejando en claro la precedencia de la misión religiosa, negándose a la Asociación patriótica. El compromiso de la Iglesia en el campo de la catequesis, la medicina y la educación pesca en la tradición de los misioneros del PIME, que han servido a la diócesis por decenios.

Roma (AsiaNews) - “La ceremonia se desarrolló en modo tranquilo”: es el comentario de uno de los sacerdotes que participó hoy en el rito de la ordenación episcopal del obispo Joseph Zhang Yinlin como obispo de Anyang (Henan).

La “tranquilidad” se refiere sobre todo al hecho de que los tres obispos ordenados están en comunión con la Santa Sede: Mons. Shen Bin de Haimen (Jiangsu); Mons. Yang Yongqiang de Zhoucun (Shandong); Mons. Wang Renlei de Xuzhou (Jiangsu). No ha sucedido en esta ordenación lo que sí ocurrió en las otras precedentes - entre el 2011 y el 2012- en las cuales la Asociación patriótica quiso colocar entre los ordenados a algún obispo excomulgado, creando confusión entre los fieles y vergüenza entre los obispos.

Debemos aclarar que este fue no sólo el resultado de las buenas relaciones con el gobierno de la diócesis, sino también de una dilación calculada,  que tuvo la ceremonia varias veces aplazada hasta ahora. De hecho,  el mismo Consejo de los Obispos (una especie de conferencia episcopal china,  no reconocida por la Santa Sede porque figuran muchos obispos no oficiales), al final dio el visto bueno a la presencia de los tres obispos ordenados, elegidos por el mismo candidato, todos en comunión con el Papa. Dos de ellos son compañeros de seminario de los recién ordenados.

Antes de la ordenación, varios analistas observaron su importancia: la primera ordenación luego de la de Taddeo Ma Daqin de Shanghai, que concluyó con arrestos domiciliarios y el aislamiento del nuevo obispo porque había renunciado a la Asociación Patriótica y la primera ordenación bajo el pontificado de Francisco,  quien continúa enviando mensajes de amistad a Xi Jinping y a la sociedad china.

Atribuir la “tranquilidad” de la ceremonia a una nueva señal entre China y el Vaticano, a un enfriamiento de las tensiones o a una mejoría en las relaciones me parece un poco exagerado: esta libertad tranquila y de fidelidad al Papa es una conquista de la misma comunidad de Anyang y de su obispo Tommaso Zhang Huaixin quien, sin despreciar el diálogo con las autoridades gubernamentales, ha siempre puesto ante ellos su necesidad de obedecer ante todo a su fe. Durante mucho tiempo Mons. Zhang negó que él fuera reconocido por el gobierno (era un obispo clandestino de 1981) y sólo cuando estuvo seguro de que no tendría que ser parte de la Asociación patriótica y de que podría respetar las prioridades de su ministerio religioso, en el 2004 aceptó ser contado entre los obispos oficiales, explicando primero a toda la diócesis el paso que estaba por dar.  Así todo, él obtuvo que le fuera dado no inscribirse en la Asociación patriótica.

Incluso hoy, todos los sacerdotes de la diócesis, aún respetando al gobierno,  tienen más a pecho la evangelización, reduciendo lo más posible la influencia de la Asociación patriótica.

Dicha actitud ha llevado a la diócesis a un desarrollo considerable: el compromiso con los jóvenes, una comunidad de 120 monjas (de San José, fundada por el P. Isaías Bellavite del PIME), en la preparación de los seminaristas y de los sacerdotes, compromiso en la recuperación de las propiedades de la Iglesia y en la puesta al servicio de la misión. La diócesis ofrece a la población cuidados médicos, en particular oftálmicos, en por lo menos 11 centros ambulatorios, un hospital y un asilo. Es también fuertísimo el compromiso en la catequesis, con un centro catequístico y uno para retiros espirituales, dirigido por un hermano del nuevo obispo, también sacerdote.

Este ir de la mano de evangelización y promoción humana es una característica de la diócesis desde el tiempo en que estaban presentes los misioneros del PIME.  Henan es la tierra en la cual misionó Mons. Simeone Volonteri  (1831-1904), quien fue premiado con honores imperiales por sus dotes de científico, pero también por su compromiso en combatir el hambre y las inundaciones;  es la tierra de los misioneros que condenaron la guerra del opio;  que rechazaron el dinero pedido a China por la potencias occidentales por la violencia y la destrucción sufridas durante la revolución de los Boxer, o que lo usaron para crear fuentes de trabajo para los mismos chinos. Incluso el compromiso en el campo educativo y en la preparación al sacerdocio tienen una larga tradición.

Puede que después de esta ordenación episcopal, la comunidad católica de Anyang se vuelva un modelo, simple y humilde, de cómo se puede vivir la evangelización de China,  permaneciendo fieles a la Iglesia y al Papa y al mismo tiempo dialogando con el gobierno, sin comprometer la propia misión.

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