La extracción de arena pone en peligro el puente Gal Oya
A 72 años de su inauguración, la estructura en el sudeste de Sri Lanka se encuentra amenazada por la flexibilización de las restricciones sobre la explotación del suelo. Hay cinco pilares en riesgo, dos de ellos ya destruidos. Los agricultores denuncian favoritismos hacia una cooperativa cercana al gobierno. La extracción ilegal ha generado durante décadas cuantiosas ganancias.
Colombo (AsiaNews) - A 72 años de la inauguración del puente Gal Oya — en agosto de 1953 — en el sudeste de Sri Lanka, la estructura se enfrenta a una grave amenaza debido a una controvertida decisión del gobierno actual de flexibilizar las restricciones para la extracción de arena en la zona que lo rodea. Han derribado ilegalmente los diques a los lados del canal artificial para ampliar los arrozales y se llevan a cabo operaciones de dragado en el río Gal Oya para extraer arena.
Las asociaciones de agricultores denuncian que el propósito es favorecer a una Cooperativa Agrícola - constituida por un grupo que ayudó al gobierno a llegar al poder - para hacer contrabando de arena. Como resultado, el puente ha comenzado a deteriorarse, se encuentran en riesgo los cimientos de cinco de las columnas sobre las que está construido y dos de ellas ya están destruidas. Los residentes explican que el puente tiembla cuando pasan camiones grandes y pesados. En las cinco columnas en riesgo se pueden ver grietas en la superficie de hormigón.
La extracción de arena daña las riberas del río y ya hay carreteras y terraplenes destruidos en el río Gal Oya debido a la mala gestión de las licencias de extracción de arena. Según los residentes, “15 años atrás se tomó la decisión de mantener una zona de amortiguamiento de dos kilómetros para evitar cualquier actividad de extracción de arena, pero actualmente la zona sujeta a restricciones se ha reducido a un kilómetro”.
Los habitantes de los alrededores consideran que no se debe remover la arena acumulada en el río Gal Oya. En los últimos meses se ha registrado un aumento de los accidentes relacionados con la extracción de arena y el Parque Nacional Gal Oya también está expuesto a una extracción a gran escala. Recientemente la Oficina de Ingeniería de Riego de Ampara llevó a cabo una investigación para identificar esos lugares y convocar una licitación. Pero la Asociación de la Arena de Ampara, con la ayuda de algunos políticos, ha pedido que se suspenda dicha iniciativa.
Por su parte la Oficina de Geología y Minas ha tomado medidas para reducir la extracción ilegal de arena en Gal Oya dentro de un kilómetro cuadrado y entregó la arena acumulada a la cooperativa. La Oficina de Relevamiento Geológico de Ampara habría cobrado dinero a 29 personas para entegarles permisos para la extracción de arena. Los representantes de los grupos de agricultores afirman que se habría recibido el dinero sin la autorización de las autoridades competentes.
Los ingenieros civiles Damayanthi Athukorala y Rohan Dissanayaka explicaron a AsiaNews que “durante muchas décadas la extracción de arena de los ríos ha sido una actividad ilegal y rentable que ha llenado los bolsillos de los políticos y de muchos otros actores de sectores relacionados”. A causa de esto, ha aumentado la profundidad de los ríos y el agua se ha vuelto turbia. “Las riberas de los ríos empiezan a derrumbarse, se acumulan los sedimentos y el área de amortiguamiento está destruida. Las personas que se bañan en estos ríos pueden incluso ahogarse debido a los pozos que han creado las actividades mineras”, explicaron.
Aunque la Oficina Geológica y Minera (GSMB) ha expedido licencias para la extracción de arena y granito, la Autoridad Central para el Medio Ambiente (CEA) dispone de las competencias técnicas y responde por cualquier cuestión legal. En virtud de la ley sobre minas y minerales N. 33 de 1992, la GSMB puede expedir licencias para exploración, extracción, comercialización y transporte.
Según los abogados Sampath Almeida y Thushara Senanayake, “la Sección 28 de la Ley sobre minas y minerales establece que nadie puede explorar, transportar, procesar, comerciar o exportar minerales si no cuenta con una licencia expedida en virtud de las disposiciones de la presente ley y de los reglamentos posteriores”. Sin embargo, la mayor parte de la extracción de la arena se realiza en los ríos, y puede ser llevada a cabo con toda tranquilidad, “ignorando las consecuencias ambientales”, afirmaron.
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