26/10/2020, 13.24
CHINA-VATICANO
Enviar a un amigo

La renovación del Acuerdo Sino-Vaticano y la unión civil para los homosexuales

de Shan Ren Shen Fu (山人神父)

Es el primer comentario que recibimos de China sobre la renovación del acuerdo. Las ambigüedades sobre las uniones civiles y la similitud con las esperanzas sobre el Acuerdo. El autor es un sacerdote y bloguero, miembro de la Iglesia oficial.

 

Beijing (AsiaNews) – Lo que publicamos a continuación es el primer comentario que recibimos de China tras la renovación del Acuerdo Sino-Vaticano sobre el nombramiento de obispos. De hecho, aunque ha habido comentarios del Vaticano y de otros sobre el acuerdo, en la Iglesia China ha habido silencio, según muchos, un "silencio vergonzoso y afligido". El autor de esta reflexión es Shanren Shenfu, "el cura de la montaña", un sacerdote y bloguero, miembro de la Iglesia oficial, que compara la renovación del acuerdo con la cuestión de la "unión civil" de homosexuales, una tema que saltó a escena luego de la proyección de la película "Francisco" en Roma.

 

Ayer [por el 22 de octubre - ndr] mientras esperaba el anuncio de la renovación del acuerdo [entre China y el Vaticano], por la mañana repentinamente aparecieron en el blog muchos mensajes sobre el tema de los homosexuales. Si leí bien, entiendo que se trata de un documental sobre el Papa Francisco, publicado hoy mismo. El documental incluye una entrevista en la que el Papa argumenta que las "uniones civiles" deben ser adoptadas para que los homosexuales no sean apartados de su "familia".

No puedo leer el texto original y la única fuente a la que pude acceder estaba en chino, o bien tendría que recurrir a un traductor que conozca el idioma [original]. El contenido de la entrevista ya ha provocado un gran debate en Internet, pero todavía no podemos decir con precisión si son los medios de comunicación o los productores los que hacen una interpretación arbitraria de citas parciales. Por el momento esta suposición parece ser la lectura más benévola. 

Sucede lo mismo con el Acuerdo Secreto Sino-Vaticano: aunque el Vaticano admite que después de dos años de experimentación no se han logrado grandes resultados, con tal de llegar a la renovación del acuerdo, todas las explicaciones destacan un valor positivo y grandes esperanzas, como si con la apertura del Vaticano, [se tuviese la certeza de que] China seguirá abriéndose. Aquí ya estamos en el terreno de la fe. ¡En realidad, la fe es siempre la garantía de las cosas invisibles. [Cf. Hebreos 11:1].

Si el Papa Francisco alienta el reconocimiento de la "unión civil" de los homosexuales, es porque indudablemente, parte de un gran amor y misericordia. Lo mismo vale para las bellas palabras que se han dicho al término de dos años infructuosos de un acuerdo, sin olvidar que dicho Acuerdo "no concierne a la diplomacia política, sino exclusivamente a los asuntos de la Iglesia", es decir, al nombramiento de obispos. (En realidad, no es cierto que el Acuerdo no haya dado ningún resultado: los candidatos de los obispos de Pingliang y Wuhan ya han sido básicamente definidos, al parecer, y la Santa Sede ya ha tenido ocasión de ponerse de acuerdo con las partes!)

No sé si se han dado cuenta, pero en China, la cuestión del nombramiento de obispos se presenta de la misma manera que la propuesta del Papa de reconocer el matrimonio de los homosexuales como "unión civil".

En cuanto a la cuestión del nombramiento de los obispos, tras dos años de acuerdo no se ha llegado a ninguna solución. Por consiguiente, se procede a la renovación por dos años más y se espera que si las dos partes no llegan a un compromiso, ello podría significar aceptar un modo de "nombramiento de obispos" diferente del nombramiento universal. Este método se parece un poco a [la definición de] la familia, pero sin embargo es diferente.¡La "unión civil" no es una familia en todos los sentidos, ya que, según la concepción de la Iglesia, una familia se define como el padre, la madre y sus hijos! La doctrina social de la Iglesia dice: "el verdadero matrimonio consiste en la unión de un hombre y una mujer, y sólo el matrimonio de un creyente con un creyente es Sacramento, el resto no" (palabras de cierto profesor de teología).

La Santa Sede siempre ha subrayado que el Acuerdo Sino-Vaticano no concierne a la política, sino sólo a los asuntos de la Iglesia. Esta afirmación parece significar: no hemos hablado de política delante de la política, sino sólo de asuntos internos. Dicho esto, si no hablamos de política, sino sólo de los asuntos internos de la Iglesia, ¿por qué el contenido del Acuerdo sigue siendo secreto por dos años más? La Santa Sede admite que no pidió deliberadamente la confidencialidad, sino que fue China quien la pidió. ¿De modo que el acuerdo seguirá siendo secreto durante los próximos dos años, respetando la petición de China, sólo para poder resolver la cuestión interna del nombramiento de obispos?

Espero que alguien diga que yo también estoy haciendo una interpretación parcial y de manera arbitraria, pero debo precisar que si así es, créanme, ¡mi interpretación sigue siendo la más benevolente!

Algunos podrían preguntarse: ¿qué es lo que realmente importa del Acuerdo Sino-Vaticano? La normalización de la Iglesia en China y la consiguiente comunión con la Iglesia universal, ¿acaso no es algo bueno? Si realmente fuera así, por supuesto que es una gran cosa: todos quieren libertad y normalidad; es la esperanza que habita en muchos. Sin embargo, tal como sucede con la cuestión de los homosexuales, en primer lugar la Iglesia debe aclarar el concepto de "familia" y "matrimonio", para que cuando se anuncie el apoyo del Papa a la "unión civil", ello no suscite demasiado estruendo.

Es evidente que la Iglesia no ha cambiado de opinión sobre el concepto de matrimonio y familia, por lo que cuando algunos medios de comunicación maliciosos anuncian que el Papa Francisco apoya el derecho de los homosexuales a la familia, la noticia genera muchos debates y controversias. Por esta misma razón hay fieles que me preguntan: "¿Quién pretendes ser? Estas palabras vienen del Papa, ¿acaso hay algo que está mal?".

En este punto, quiero aclarar que no dudo del Acuerdo, porque el Papa dijo hace tiempo: "Soy yo quien lo ha firmado, yo asumo toda la responsabilidad", para que nadie tenga más motivos para dudar. Es como el asunto de ayer: la "unión civil" [entre China y el Vaticano] se ha convertido en el preludio del nombramiento de los obispos chinos. Si esto es realmente así, entonces todas las personas que han obtenido el apoyo papal han hecho bien en llorar.

No es casual que ayer, un estudiante chino del grupo, después de ver "el apoyo del Papa", comentara: "Lloro por la emoción, ahora puedes declarar abiertamente tu orientación sexual, ¡gracias a Dios!".

Enviar a un amigo
Vista para imprimir
CLOSE X
Ver también
La renovación del acuerdo sino-vaticano, en medio de temores fundados y débiles esperanzas
27/10/2020 10:52
Card. Parolin: La importancia del acuerdo entre China y la Santa Sede en relación al nombramiento de obispos
22/09/2018 15:11
La renovación del acuerdo sino-vaticano: los pocos frutos de hoy y el futuro
22/10/2020 15:49
Musulmana, ex radical: Riad y el salafismo (wahabí) un peligro para el islam y para el mundo
17/12/2016 13:14
Papa: El hombre nos es dueño del tiempo, que pertenece a Dios
26/11/2013