Las fábricas abandonadas de Gazipur: un viaje entre las víctimas de la crisis textil
Desde agosto de 2024, más de 300 empresas han cerrado en una zona de alta densidad industrial de Bangladés, dejando sin trabajo a decenas de miles de personas. «Mi esposa y yo teníamos un buen sueldo. Ahora conduzco un rickshaw y hemos reducido las comidas». Muchos han regresado al pueblo, pero la despoblación también afecta a los comerciantes y propietarios de viviendas. Empresario: «Los galpones vacíos que había visto en Italia ahora están en nuestro país».
Daca (AsiaNews) - Mohammad Rafiq Mia, de 30 años, tenía antes una vida estable. Trabajaba como operario en Lez Fashion, una fábrica de ropa en Gazipur. Su esposa también trabajaba en la misma fábrica. Con dos ingresos, la familia se las arreglaba bien. Todo cambió cuando la fábrica cerró. «Ahora conduzco un rickshaw», cuenta Rafiq a AsiaNews. «Mi esposa aún no ha encontrado trabajo. Tenemos dificultades económicas. Antes comía tres veces al día. Ahora como dos».
El pueblo natal de Rafiq se encuentra en Dinajpur, en el norte de Bangladés. Sus dos hijos viven allí con su madre y van a la escuela. Él está constantemente preocupado. «Vine a la ciudad para mejorar mi suerte, pero ahora estoy desempleado. No sé cómo voy a poder pagar los estudios de mis hijos. Quizás tenga que volver al pueblo. Pero allí no hay trabajo durante la mitad del año».
La historia de Rafiq es similar a la de miles de personas en Bangladés, que se prepara para ir a votar el 12 de febrero. Según fuentes de la policía industrial, desde agosto de 2024, 327 fábricas han cerrado de forma permanente o temporal en Gazipur, Savar y Ashulia. Estos cierres se han producido en el transcurso de aproximadamente un año y medio, a raíz de los cambios en el contexto político y económico.
Solo en Gazipur, a 21 de enero, habían cerrado 188 fábricas, con 115.379 trabajadores que han perdido su empleo. De ellos, más de 90.000 se han quedado sin trabajo debido a cierres definitivos. En Savar y Ashulia, durante el mismo periodo, cerraron 139 fábricas. Alrededor de 40.000 trabajadores se encuentran ahora sin empleo. Sesenta y siete fábricas han cerrado definitivamente, mientras que 72 han suspendido temporalmente sus actividades.
Entre las fábricas cerradas figuran nombres conocidos. En Gazipur se cuentan 13 unidades del grupo Beximco, Dard Composite en Sripur, Season Dresses en Tongi, Polycon Limited en Konabari, Textile Fashion, Classic Fashion, La-Muni Apparels y Lease Fashion del grupo NASA, entre otras. Fuentes locales afirman que casi el 90 % de los trabajadores afectados se encuentran ahora en paro. Muchos han cambiado de profesión. Algunos conducen rickshaws. Otros trabajan como jornaleros. Algunos, según afirman los residentes, han caído en actividades delictivas por desesperación.
El impacto va mucho más allá de las puertas de las fábricas. Con el cierre de las plantas, los trabajadores han comenzado a abandonar las zonas industriales para regresar a sus pueblos de origen. Las habitaciones alquiladas han quedado vacías. Los pequeños negocios han perdido clientes. Las tiendas de comestibles, los puestos de té y los mercados han visto caer sus ventas.
Shahid Rahman, propietario de viviendas en la zona de Kashimpur, en Gazipur, afirmó que los alquileres eran la columna vertebral de la economía local. «Alrededor de 28.000 trabajadores y empleados de Beximco vivían aquí con sus familias», explica. Los mercados y las tiendas dependían de ellos. Cuando cerraron las fábricas, la mayoría de los trabajadores regresaron a sus pueblos».
Muchos propietarios construyeron casas para alquilar recurriendo a préstamos bancarios. «Ahora están vacías», añade Rahman. «No podemos pagar los préstamos. Estamos sufriendo graves pérdidas».
El superintendente de la policía industrial, Amjad Hossain, confirmó la magnitud de la crisis, que no da señales de detenerse. Citó varias causas, entre ellas la crisis energética mundial, las dificultades del sector bancario, la inestabilidad política, la falta de pedidos, la cancelación de contratos de exportación, las tensiones sindicales, los actos de vandalismo y el aumento de los costos operativos. «La combinación de estos factores está obligando a las fábricas a cerrar», comenta. «Esto está generando desempleo masivo y afectando a toda la economía local».
En Savar-Ashulia, la situación es igualmente sombría. «Antes vendía mercancías por valor de entre 10.000 y 15.000 takas al día», cuenta Shafiqur Rahman, propietario de una tienda de comestibles en Burir Bazar. «Ahora las ventas han bajado a 3000 o 4000. Los trabajadores ya no están».
Los sindicatos advierten de las consecuencias sociales. Khairul Mamun Mintu, secretario jurídico del Centro Sindical de Trabajadores de la Confección y los Suéteres de Bangladesh, dijo que el hambre está llevando a los trabajadores al límite. «Cuando las personas no encuentran trabajo, algunas terminan descarriándose solo para alimentar a sus familias», afirmó.
Abdul Hakim, propietario de inmuebles en Jamgarh, Ashulia, expresa la misma preocupación. «Tenía casi 100 habitaciones alquiladas a trabajadores de la confección —dijo—. Nunca antes habían estado vacías. Ahora la mayoría de las habitaciones están libres porque las fábricas cercanas han cerrado».
Un empresario católico del sector textil que pidió permanecer en el anonimato, dijo a AsiaNews que la escena le recuerda a las zonas industriales abandonadas de Europa. «Viajo a Italia casi todos los años —explica—. He visto naves industriales vacías desde Bari hasta Lombardía. Ahora veo lo mismo en Gazipur y Savar. Me pregunto: ¿qué era Bangladés y qué veo ahora?».
Bangladés es el segundo exportador mundial de ropa después de China. El sector impulsa la economía nacional y abastece a las principales marcas de Europa y Norteamérica. Pero mientras las fábricas se detienen, el precio lo pagan trabajadores como Rafiq. Un puesto de trabajo perdido, una comida menos y un futuro incierto.
22/03/2019 12:57
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