León XIV propone para esta Cuaresma ayunar de 'palabras que hieren' y escuchar el 'grito del que sufre'
Se publicó el mensaje del pontífice para el camino "compartido" de preparación para la Pascua, en el que invita a escuchar la Palabra para reconocer "la voz que clama desde el sufrimiento y la injusticia". Y a "desarmar el lenguaje", para dar paso "a palabras de esperanza y de paz". "Cultivar la amabilidad".
Ciudad del Vaticano (AsiaNews) - Esta Cuaresma - del 18 de febrero, Miércoles de Ceniza, al 2 de abril de 2026, Jueves Santo - debería ser un tiempo para "hacer nuestro oído más atento a Dios y a los más necesitados”. En el mensaje que difundió hoy la Santa Sede, “Escuchar y ayunar. La Cuaresma como tiempo de conversión” León XIV introduce los temas que acompañarán los próximos 44 días de preparación para la Pascua. Invita a ayunar de las “palabras que hieren”, y a comprometerse para que “el grito de los que sufren encuentre acogida y la escucha genere caminos de liberación”.
Escuchar y ayunar son los verbos sugeridos para acompañar esta “ocasión propicia para escuchar la voz del Señor y renovar la decisión de seguir a Cristo”, dice Prevost en el texto. La escucha es ante todo de la Palabra, “ya que la disposición a escuchar es el primer signo con el que se manifiesta el deseo de entrar en relación con el otro”. A imitación de un “rasgo distintivo” de Dios, que dice a Moisés: “Yo he visto la opresión de mi pueblo, que está en Egipto, y he oído los gritos de dolor” (Ex 3,7).
“La escucha del clamor de los oprimidos es el comienzo de una historia de liberación”, continúa el pontífice. Y en esta historia, Dios involucra a Moisés. De esa manera, "la escucha de la Palabra en la liturgia nos educa para una escucha más verdadera de la realidad", y nos hace capaces de reconocer - en la vida personal y social - "la voz que clama desde el sufrimiento y la injusticia, para que no quede sin respuesta”. Lo que nos permite desarrollar una “disposición interior de receptividad”, que significa "dejarnos instruir hoy por Dios para escuchar como Él”, explica.
El ayuno que acompaña la Cuaresma, en cambio, es ante todo una “práctica concreta”, “un ejercicio ascético antiquísimo e insustituible en el camino de la conversión”, dice Prevost, que sirve "para discernir y ordenar los “apetitos”, para mantener despierta el hambre y la sed de justicia, sustrayéndola de la resignación”. León XIV invita a vivirlo “en la fe y en la humildad”, practicando "una forma de abstinencia muy concreta y a menudo poco apreciada”, es decir, "abstenerse de utilizar palabras que afectan y lastiman a nuestro prójimo”. “Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse, a las calumnias”, afirma.
El Papa Prevost propone, entonces, “aprender a medir las palabras y a cultivar la amabilidad: en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos, en los medios de comunicación y en las comunidades cristianas”. Adoptando esta valiosa práctica “muchas palabras de odio darán paso a palabras de esperanza y paz”, dice.
Por último, el Papa León XIV señala que la Cuaresma pone de relieve la “dimensión comunitaria de la escucha de la Palabra y de la práctica del ayuno”. El tiempo de preparación para la Pascua es un “camino compartido” para vivir en parroquias, familias y grupos eclesiales. Para que “la escucha de la Palabra de Dios, así como del clamor de los pobres y de la tierra, se convierta en forma de vida común, y el ayuno sostenga un arrepentimiento real”, dice Prevost.
