León XIV: 'Cristiano, instrumento de paz, amor y reconciliación'
Veinticinco mil fieles recibieron al Papa en la plaza de San Pedro para la audiencia general. La catequesis fue sobre la constitución Lumen gentium: "Cada bautizado es un sujeto activo de evangelización". "La Iglesia no puede errar en la fe". A los fieles de lengua árabe en Oriente Medio: "Que la verdadera paz pueda prevalecer entre todos los pueblos".
Ciudad del Vaticano (AsiaNews) - En la audiencia general de hoy, el saludo de León XIV a los fieles presentes estuvo centrado en el deseo de paz para la humanidad sufriente. A los peregrinos de lengua árabe, en particular de Oriente Medio, les dijo: “El cristiano está llamado a ser instrumento de paz, amor y reconciliación, para que la verdadera paz pueda prevalecer entre todos los pueblos”. A los peregrinos de lengua china: “Perseveren en llevar una vida inspirada en los valores cristianos para ser instrumentos de paz en la sociedad”. Esta mañana se reunieron 25 mil personas en la plaza de San Pedro.
Un día soleado y ventoso recibió al pontífice en el atrio de la Basílica. Desde allí, el Papa León XIV comenzó por leer la catequesis, que forma parte del ciclo dedicado a los Documentos del Concilio Vaticano II. El título de la reflexión de hoy fue “Constitución dogmática Lumen gentium. La Iglesia, pueblo sacerdotal y profético”. Y el pasaje bíblico de referencia, que se leyó en los diversos idiomas, está tomado de la Primera Carta de Pedro (1Pt 2,9-10). Prevost se centró en el segundo capítulo del documento conciliar.
En este sentido, el Papa observó que los padres conciliares enseñaron que Jesús instituyó “un reino de sacerdotes”. En efecto, hay un “sacerdocio común de los fieles”, que “se nos otorga con el Bautismo”. “Esta consagración está en la raíz de la misión común que une a los ministros ordenados y a los fieles laicos”, explicó.
León XIV recordó luego que el Papa Francisco observaba que “mirar al Pueblo de Dios es recordar que todos ingresamos a la Iglesia como laicos”. Por eso, “el ejercicio del sacerdocio real tiene lugar de muchas maneras”. “Sobre todo participando en la ofrenda de la Eucaristía. Mediante la oración, el ascetismo y la caridad activa (los cristianos) dan testimonio de una vida renovada por la gracia de Dios”, añadió.
“La Comisión Doctrinal del Concilio precisaba que este sensus fidei 'es como una facultad de toda la Iglesia’”, dijo Prevost. “El sentido de la fe pertenece por tanto a cada fiel no a título individual, sino como miembros del pueblo de Dios en su conjunto”. Por este motivo la Iglesia - “como comunión de los fieles que incluye obviamente a los pastores” - “no puede errar en la fe: el órgano de esta propiedad suya, fundado en la unción del Espíritu Santo, es el sobrenatural sentido de la fe de todo el pueblo de Dios, que se manifiesta en el consenso de los fieles”, continuó.
“De esta unidad, que el Magisterio eclesial custodia, se desprende que cada bautizado es sujeto activo de evangelización”, agregó. Recordó entonces que una “demostración peculiar” de esa “vitalidad carismática” proveniente del Espíritu Santo es la vida consagrada. Pero también las “formas asociativas eclesiales”. “Queridísimos, despertemos en nosotros la conciencia y la gratitud de haber recibido el don de formar parte del pueblo de Dios; y también la responsabilidad que esto conlleva”, concluyó el Papa.
