04/02/2026, 15.53
AFGANISTÁN
Enviar a un amigo

Los talibanes defienden la prohibición de la amapola, pero entre los afganos aumentan las drogas sintéticas

En un encuentro que se realizó hoy con funcionarios de la ONU y representantes de la comunidad internacional, Kabul afirmó que la caída de la difusión del opio se debe a la prohibición del cultivo de amapola que se impuso en 2023. Un informe de las Naciones Unidas muestra, sin embargo, que ha aumentado el consumo de metanfetaminas y fármacos sedantes, especialmente entre hombres jóvenes con dificultades económicas.

 

Kabul (AsiaNews/Agencias) - Esta mañana se reunieron en Kabul funcionarios de las Naciones Unidas, representantes internacionales y expertos en una conferencia sobre la lucha contra la producción y el tráfico de drogas desde Afganistán, en el marco del proceso de Doha, una plataforma que nació en 2023 para favorecer la cooperación con los talibanes, quienes formalmente todavía no han obtenido un reconocimiento internacional de su gobierno. Sin embargo la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) publicó hace pocos días un informe sobre el consumo de estupefacientes entre la población afgana, según el cual las sustancias tradicionales (como el hachís) siguen siendo las más difundidas, pero también está aumentando el consumo de drogas sintéticas (metanfetamina, Tablet K) y de fármacos (codeína, barbitúricos).

En el encuentro, el cuarto de este tipo, organizado por la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Afganistán (UNAMA), los representantes del Emirato Islámico sostuvieron que la prohibición del cultivo de amapola que se impuso en 2023, dos años después de su regreso al poder, ha reducido la producción de opio en el país. Los talibanes señalaron también la necesidad de proporcionar medios de subsistencia alternativos para los agricultores e implementar programas de rehabilitación y reintegración para las personas con toxicodependencia.

En las primeras líneas de la publicación la UNODC especificó que “las restricciones operativas y las limitaciones impuestas por las autoridades de facto han impedido un análisis completo”, que también resulta parcial debido a que las mujeres están sub representadas. Los resultados confirman la caída en el consumo de opio, pero muestran asimismo que las drogas afectan principalmente a hombres jóvenes casados que trabajan en el sector agrícola o informal, con bajos niveles de instrucción y a menudo con problemas de salud preexistentes. En otras palabras, quienes consumen drogas no están socialmente marginados, pero son más vulnerables desde el punto de vista económico y de la salud. El estrés relacionado con la situación laboral y las dificultades para acceder a programas de tratamiento favorecen el consumo de drogas y también la automedicación.

El cannabis sigue siendo la sustancia más difundida, pero en el último año ha aumentado el consumo de fármacos como sedantes y tranquilizantes, que han ocupado el lugar del opio y de la heroína. Los entrevistados refirieron que en Kabul parecen especialmente difundidas unas pastillas de metanfetaminas denominadas “Tablet K”, y fármacos como la pregabalina, un anticonvulsivo que actúa sobre el sistema nervioso y se utiliza habitualmente para el dolor neuropático, la epilepsia o el trastorno de ansiedad generalizada. En algunas provincias, por el contrario, todavía prevalece la percepción de que la sustancia más difundida es la heroína.

El 12% de los hombres entrevistados reconoció haber combinado varias sustancias en el último mes, mezclando cannabis, opio y metanfetamina. Por otra parte, los costos son extremadamente elevados: un día de consumo de metanfetamina puede costar el 138% del salario diario de un trabajador no cualificado o el 67% del salario de un obrero especializado.

Las razones citadas para el uso de estupefacientes son el desempleo, las dificultades económicas y la pobreza, pero también el dolor, el malestar psicológico, las tensiones familiares y los problemas de salud.

El informe destaca varias veces que los hombres en Afganistán tienen un acceso limitado a la atención médica, pero también persisten enormes dificultades para las mujeres. Médicos Sin Fronteras, que tiene un centro pediátrico en la provincia de Khost, informó ayer que ha brindado asistencia en 21.805 partos y que 1.834 recién nacidos fueron ingresados en las unidades de cuidados intensivos neonatales debido a las graves condiciones de salud. La organización recordó que Afganistán sigue teniendo una de las tasas de mortalidad infantil más altas del mundo debido a la falta de estructuras equipadas y de servicios especializados.

TAGs
Enviar a un amigo
Vista para imprimir
CLOSE X
Ver también
Católico arrestado por cultivar cannabis para tratar a su esposa en fase terminal
08/04/2017 12:24
El cultivo de opio en aumento en Afganistán, los niños reclutados por traficantes de droga
05/12/2016 13:23
Kabul: el cultivo de opio aumentó casi un tercio
03/11/2022 12:13
Afganistán, en 2017 record de producción de opio: el 63% más
23/05/2018 17:32
El boom del opio a la sombra de la guerra en Myanmar
21/03/2024 14:03


Newsletter

Suscríbase a la newsletter de Asia News o cambie sus preferencias

Regístrese
“L’Asia: ecco il nostro comune compito per il terzo millennio!” - Giovanni Paolo II, da “Alzatevi, andiamo”