22/06/2026, 16.40
CAMBOYA
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Niñas novias: el problema y las posibles respuestas en Camboya

de Terry Friel

A pesar de que la edad legal para casarse se ha fijado en los 18 años, las tradiciones culturales y la pobreza siguen alimentando los matrimonios precoces. En las zonas tribales, la tasa alcanza una de cada dos niñas, con novias de incluso 13 años. Y la guerra con Tailandia ha agravado el fenómeno. Pero algunos proyectos piloto del gobierno y la experiencia de la ONG cristiana Chab Dai demuestran que la educación puede cambiar la situación.

 

Phnom Penh (AsiaNews) - Gracias a los resultados positivos de algunas iniciativas piloto para combatir el matrimonio precoz en las aldeas remotas, Camboya está acelerando los esfuerzos para erradicar una práctica que afecta de manera desproporcionada a las niñas, incluso de solo 13 años, en las comunidades indígenas y aisladas.

Una de cada cinco niñas se casa antes de la edad legal de 18 años en el reino budista. Pero la tasa aumenta a una de cada dos en las tribus indígenas, conocidas como Khmer Loeu (Khmer de las montañas), en las zonas del noreste, en la frontera con Laos y Vietnam. Según informan los trabajadores sociales a AsiaNews, algunas son casadas antes de los 14 años.

Los principales factores son la pobreza, las tradiciones culturales centenarias, la falta de educación y una aplicación  muy limitada de las leyes por parte de funcionarios que no están adecuadamente capacitados y no cuentan con recursos suficientes. Pero Camboya tampoco es un caso aislado: “El matrimonio infantil es un problema global. Está alimentado por la desigualdad de género, la pobreza, las normas sociales y la inseguridad, y tiene consecuencias devastadoras en todo el mundo”, afirma Girls Not Brides, una red global de más de 1.400 organizaciones de la sociedad civil.

Gracias al éxito de la experiencia piloto en el noreste, el gobierno camboyano está extendiendo el programa a nivel nacional. La campaña –que comenzó en las provincias de Ratanakiri, Mondulkiri y Stung Treng– se centra en la aplicación de las leyes, la educación, la capacitación de los funcionarios y la lucha contra la pobreza en todo el país.

Hasta el 75% de los 236.000 habitantes de Ratanakiri y hasta el 80% de los poco más de 90.000 habitantes de Mondulkiri son indígenas. “Es un problema muy serio para los niños en Camboya, sobre todo en Ratanakiri y Mondulkiri”, explica a AsiaNews Hor Kosal, director nacional de Chab Dai ("Unir las manos"), una ONG de inspiración cristiana que lucha contra la trata y los abusos, y ayuda a las niñas que ya han sido forzadas a matrimonios precoces. “Las normas culturales, especialmente en las provincias del norte, son un factor importante. Todavía hay muchos casos”.

La edad legal para contraer matrimonio en Camboya es de 18 años para las mujeres, aunque los adolescentes pueden casarse a partir de los 16 años con el consentimiento de los padres, a menudo relacionado con un embarazo precoz.

La presión económica para los matrimonios infantiles ha aumentado este año, alimentada por el conflicto fronterizo con Tailandia que ha obligado a un millón de trabajadores a regresar a sus aldeas porque han perdido el trabajo, informan Hor y otros trabajadores sociales a AsiaNews. Más de un millón de trabajadores migrantes se han visto obligados a regresar al país, en su mayoría a zonas rurales pobres.

A pesar de las estrictas y avanzadas leyes de protección infantil de Camboya, la combinación de pobreza, antiguas tradiciones culturales y recursos gubernamentales insuficientes está obstaculizando los esfuerzos para erradicar este fenómeno. “Muchos funcionarios tienen buenas intenciones”, afirma Hor, “pero no tienen las competencias y la capacitación necesarias. La protección de los menores es muy diferente de otras tareas. Además, faltan recursos financieros y y tampoco cuentan con un presupuesto específico para ayudar a los niños”.

El matrimonio infantil provoca efectos en cadena en la comunidad, no solo en la familia sino también a nivel local y nacional. Atrapa a generaciones enteras en la pobreza, sobrecarga un sistema sanitario ya saturado y frena el crecimiento económico, impidiendo que las niñas accedan a la educación y a la formación necesarias para convertirse en las trabajadoras calificadas que el país necesita.

“El embarazo o el matrimonio en la adolescencia pueden agravar las desventajas sociales para una niña y su familia: interrumpen su educación, la limitan a los ámbitos doméstico y reproductivo y reducen sus oportunidades laborales futuras”, refiere un informe de ReliefWeb, portal informativo de la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (UNOCHA). Las repercusiones económicas se extienden a las generaciones sucesivas y a toda la comunidad, perpetuando el ciclo de la pobreza y frenando el desarrollo social y el progreso hacia la igualdad.

El matrimonio infantil también es un problema en otros países del Sudeste Asiático, como Laos y Tailandia. En Camboya, el problema no se limita al territorio nacional: también existe un tráfico de adolescentes vendidas como esposas en China, donde décadas de la política del hijo único han creado una generación de hombres sin posibilidad de encontrar esposa. La mayoría de las niñas vendidas a hombres chinos provienen de las mismas zonas donde se está llevando a cabo la campaña del gobierno.

Según Unicef, en las últimas décadas Camboya ha avanzado poco a nivel nacional en la reducción del matrimonio infantil. Un informe en enero registra que la tasa pasó del 25% en 2000 al 18% en 2022. Sin embargo, el éxito del proyecto piloto que han implementado en el noreste el Plan International y el Ministerio de Asuntos de la Mujer (MoWA) muestra un posible camino a seguir. El porcentaje de niñas casadas antes de los 18 años cayó drásticamente del 26,3% al 9,5%, mientras que los matrimonios antes de los 15 años disminuyeron del 2,5% al 0,6%.

El elemento decisivo del programa ha sido la educación: mantener a las niñas en la escuela –lo que requiere la reducción de la pobreza familiar– además de proporcionarles educación sexual.

Pero Hor, de Chab Dai, sostiene que el cambio fundamental debe ser la aplicación concreta de las políticas gubernamentales. “Las leyes de Camboya, incluso sobre las niñas novias y el trabajo infantil, son perfectas en teoría. Tenemos directrices, procedimientos, reglas. Pero cuando se llevan a la práctica, la ejecución es limitada. Y por eso las niñas siguen sufriendo el trauma del matrimonio”.

Foto: imagen simbólica tomada del sitio www.chabdai.org

 

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