25/02/2016, 14.12
FILIPINAS
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Obispo de Balanga: Salvemos a los noventa emigrantes que están en el brazo de la muerte

Mons. Santos, presidente de la Comisión para la atención de los emigrantes: “Llegó el tiempo de aliviar los sufrimientos de los detenidos en el extranjero y traerlos a casa sanos y salvos. Que el gobierno no los abandone”. Al menos tres mil ochocientos trabajadores filipinos están encarcelados en el extranjero, noventa de los cuales están en el brazo de la muerte, cuarenta y uno en Malasia y veintisiete en Arabia saudita. Hace pocos días Joseph Urbiztondo, condenado a veinticinco años en Kuwait, logró pagar el “precio de sangre” y salvar su vida.

Manila (AsiaNews/Cbcp)-  Llegó “el momento de obrar para liberar a los trabajadores filipinos detenidos en el extranjero y traerlos a casa sanos y salvos”. Es el pedido que dirigió al gobierno de Manila, mons. Ruperto Santos, obispo de Balanga y presidente de la Comisión episcopal para la atención y el cuidado de los emigrantes, que pidió a las autoridades tomar todas las medidas para que “no se prolongue más la agonía de ellos y de sus dolores”.

Las palabras de mons. Santos llegan pocas horas después de la vuelta a casa de Joseph Urbiztondo, trabajador filipino condenado a veinticinco años en Kuwait, que logró pagar el “precio de sangre” y salvar su vida. El hombre fue acusado de haber asesinado a un colega de Bangladesh. Urbiztondo, que siempre declaró no tener nada que ver con el homicidio, tuvo que pagar veintiséis mil dólares a la familia de la víctima para ser exonerado.

“Deberemos aprender de esta situación- dijo mons. Santos-. Estamos contentos por lo que le sucedió a Urbiztondo. Él sufrió mucho. Agrademos a Dios por el hecho que haya sido liberado, esté vivo y ahora esté con los que lo aman”.

Según el departamento de asuntos extranjeros filipino, los trabajadores emigrados al extranjero son unos diez millones, de los cuales dos millones doscientos mil en Arabia saudita. Al menos tres mil ochocientos de ellos están encarcelados, noventa de los cuales están en el brazo de la muerte. De éstos, cuarenta y uno en Malasia y veintisiete en el reino saudita.

No todos logran salvarse como Urbiztondo: el 30 de diciembre pasado, Joselito Lidasan Zapanta, enchapador de treinta y cinco años, fue decapitado en Arabia Saudita por no haber pagado el “precio de sangre”.

Según mons. Santos, esta situación no puede continuar y ser gestionado sin el compromiso constante de las autoridades y el gobierno filipino debe idear una estrategia para aliviar los sufrimientos de los propios trabajadores en el extranjero: “El gobierno debería asistirlos y ayudarlos, ahora y siempre”.

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