19/07/2021, 12.53
PAPÚA NUEVA GUINEA-AUSTRALIA
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Obispos: tras 8 años, que Australia reciba a los solicitantes de asilo de Manus y Nauru

de Giorgio Licini *

Carta abierta de la Conferencia Episcopal de Papúa Nueva Guinea al Parlamento australiano: hoy es el aniversario del inicio de la política de desvío de todos los barcos de refugiados fuera del territorio australiano. Cifras del Consejo de Refugiados de Australia: hay 132 refugiados que siguen detenidos en las cárceles australianas; 233, encerrados forzosamente en Papúa Nueva Guinea y Nauru; 14 murieron. "Hay que poner fin al comportamiento colonial, que niega la dignidad de las personas".

Hace ocho años, el 19 de julio de 2013, el gobierno australiano puso en marcha una política restrictiva hacia los solicitantes de asilo, cerrándoles las puertas del país y desviando sus embarcaciones a centros de detención en las islas de Manus y Nauru. Con motivo de este aniversario, la Conferencia Episcopal de Papúa Nueva Guinea -país que se ha hecho cargo de estas personas, procedentes en su mayoría del sur de Asia y Oriente Medio- escribió una carta abierta al Parlamento de Canberra. En el texto, se pide que a todos los que permanecen detenidos o alojados forzosamente en Papúa Nueva Guinea se les brinde la oportunidad de establecerse dignamente en Australia. 

Según las cifras publicadas por el Consejo de Refugiados de Australia, 3.127 solicitantes de asilo han quedado varados en el mar en los últimos ocho años antes de desembarcar en el país. De estas personas, más de 1.200 se encuentran ahora en Australia, 132 en centros de detención de inmigrantes y 233 siguen fuera del país (entre Papúa Nueva Guinea y la isla de Nauru). Sólo se encontró una solución duradera para 1.000 individuos, cuya mayor parte pudo reubicarse en los Estados Unidos. Más de 750 solicitantes de asilo fueron devueltos a sus países de origen, voluntariamente o por la fuerza. Al menos 14 personas murieron: una como consecuencia de la violencia ejercida por los guardias del centro de detención y seis se suicidaron. A continuación, el texto de la carta abierta de la Conferencia Episcopal de Papúa Nueva Guinea y las Islas Salomón, firmada por el secretario general, el padre Giorgio Licini, misionero del PIME. La misiva va dirigida al presidente del Senado australiano, Scott Ryan, y al presidente de la Cámara de Representantes, Tony Smith.

 

Han pasado ocho años desde que el Parlamento australiano estableció por ley la detención obligatoria, fuera del país, para los solicitantes de asilo llegados por mar después del 19 de julio de 2013, así como la prohibición de establecerse en Australia.

Las personas trasladadas a Manus y Nauru entre 2013 y 2014 - de las cuales algunas siguen detenidas, dentro o fuera del país- han logrado un interés crucial para Australia. Con su detención se logró el objetivo de detener los desembarcos, lo que permitió a Australia aislar sus fronteras marítimas.

Lo cierto es que la política australiana de detención indefinida de solicitantes de asilo y refugiados (así como de cualquier otra persona que no haya sido condenada por un tribunal) nos parece totalmente injustificable e inaceptable. En cualquier caso, creemos firmemente que ésta no debe aplicarse a quienes, a costa de un gran sacrificio personal,  han servido a un interés nacional esencial para Australia.

Es por ello que instamos encarecidamente al Parlamento australiano a legislar para garantizar la libertad y un hogar en Australia para los que están detenidos en Manus y Nauru desde el 19 de julio de 2013. Al menos para estas personas, que no tienen ninguna posibilidad -ni ahora ni en el futuro- de ser reubicadas en un tercer país.

Sabemos que los solicitantes de asilo y los refugiados que aún permanecen en Papúa Nueva Guinea (127, según las cifras del ACNUR) gozan de mayor libertad de movimiento que los que han sido trasladados a centros penitenciarios y "lugares alternativos de detención" en Australia. Sin embargo, no por ello hemos de pensar que estas personas puedan quedarse aquí para siempre.

Según la legislación actual, estas personas no tienen derecho a reubicarse en Australia. Pero tampoco tienen la obligación de vivir en Papúa Nueva Guinea, salvo que sea por su propia voluntad. Que Australia les obligue a permanecer indefinidamente en suelo papú, en contra de su voluntad, contradice el espíritu de autodeterminación de Papúa Nueva Guinea. Creemos que es hora de que Australia borre todo rastro de las exigencias del pasado colonial y aplique plenamente un nuevo estilo de liderazgo, compasivo y participativo, en el Pacífico.

Puedo asegurarles que aquí, en Puerto Moresby, no solo nosotros, sino todas las personas que trabajan asistiendo a las personas afectadas por la política actual están agotadas por el esfuerzo prolongado que esto supone (sobre todo, el Departamento de Inmigraciones de Papúa Nueva Guinea y la Alta Comisión australiana). 

Por favor, cierren el capítulo de Manu y Nauru a la mayor brevedad. Permitan que estas personas, cuyos enormes sufrimientos conocemos a diario, tengan acceso a un nivel de libertad y dignidad razonable y aceptable en Australia, siendo que han sacrificado tanto por vuestro país. Este pedido lo hacemos en particular por todos aquellos que han estado en Manus y Nauru desde el 19 de julio de 2013: no tienen ninguna opción de restablecerse en un tercer país y, como bien sabemos, tampoco pueden regresar a su país de origen. 

* secretario general de la Conferencia Episcopal de Papúa Nueva Guinea y las Islas Salomón

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