Centro de estudios israelí: China es el nuevo centro del antisemitismo
Precisamente mientras el primer ministro indio Modi estaba de visita en el país, un informe del Jewish People Policy Institute puso en evidencia la creciente hostilidad hacia los judíos en los medios y en las universidades de la República Popular China. Y criticó al gobierno de Netanyahu por la falta de una estrategia política coherente y de largo plazo con Beijing.
Milán (AsiaNews/Agencia) - Ha despertado considerable atención en estos días — por el momento en que se produjo y por su significado político — el viaje a Israel del primer ministro indio Narendra Modi, que ha reforzado el eje entre Nueva Delhi y el Estado judío con la firma de acuerdos comerciales y militares. Precisamente en las mismas horas, sin embargo, se publicó en Israel un informe que por primera vez plantea de manera problemática las relaciones con el otro gran gigante asiático. Fundamentalmente consiste en una denuncia que no es menor para el mundo judío: la tesis de que Beijing sería hoy uno de los principales centros de difusión del antisemitismo.
El trabajo ha sido elaborado por el Jewish People Policy Institute, un centro de estudios perteneciente a la Agencia Judía, la institución que está a cargo de la relación entre Israel y las comunidades de la diáspora. Según el estudio firmado por el Prof. Shalom Salomon Wald, historiador especializado en las relaciones entre China e Israel, después de los conflictos de Gaza de 2021 y de 2023-2025, se han verificado oleadas de antisemitismo en los medios oficiales y las redes sociales chinas. Wald sostiene que tales campañas habrían sido autorizadas, si no promovidas directamente, por el gobierno chino para perseguir objetivos políticos estratégicos, y estarían basadas en estereotipos antijudíos tradicionales, hecho sin precedentes en el contexto chino.
Como es fácil imaginar, el fenómeno está relacionado con la manera en que los medios chinos presentan la guerra entre Israel y Hamas, favorecida por la tendencia a confundir a Israel, los judíos y el judaísmo como una sola realidad. Se describe a las universidades como importantes incubadoras de antisemitismo, de manera análoga a lo que ocurre en Occidente, junto con las plataformas sociales que utilizan comentaristas e influencers. Por eso plantea el temor de que China pueda convertirse en un nuevo motor del antisemitismo en el "Sur global" e incluso en Occidente, influyendo negativamente en las jóvenes generaciones y en los futuros líderes del país, hasta apagar el interés por los judíos y por Israel que en el pasado se registraba —observa Wald— en una parte del público chino.
Entre los principales factores que alimentarían el antisemitismo chino se señalan: la tensión con Estados Unidos, donde se considera que los judíos tienen un papel influyente; la búsqueda de alianzas con países árabes y musulmanes, Irán y Rusia; la necesidad de encontrar chivos expiatorios para problemas internos; la oposición al orden global occidental; y la difusión global del antisemitismo como fenómeno cultural.
Si este es el análisis de partida, la perspectiva probablemente más interesante que ofrece el estudio del Jewish People Policy Institute es la crítica a la falta de atención al factor China del gobierno de Israel, que se considera carente de una estrategia política coherente y a largo plazo. Las decisiones — sostiene Ward — las toma el primer ministro y el gobierno solo cuando la agenda lo requiere, lo que constituye un límite en la confrontación con una potencia como Beijing, acostumbrada a planificar con amplios horizontes estratégicos. La orientación predominante es evitar las fricciones políticas y privilegiar la cooperación económica, entre otras cosas porque la alianza con Estados Unidos condiciona inevitablemente los márgenes de maniobra de Israel.
En este contexto, el informe sugiere en cambio recuperar una visión a largo plazo, inspirada en el enfoque de David Ben-Gurion, quien ya en los años cincuenta invitaba a construir lazos con las grandes potencias asiáticas, aun en presencia de hostilidades políticas.
Una de las prioridades que se señalan es la lucha contrael antisemitismo en los medios y en las universidades chinas. Propone también involucrar a las comunidades judías de todo el mundo y a organizaciones como Yad Vashem, además de pedir a los gobiernos occidentales que expresen una posición clara. También sería fundamental —añade Ward— monitorear sistemáticamente las expresiones de antisemitismo y comprender qué sectores de la burocracia china las toleran o las promueven.
El documento recomienda asimismo integrar el tema en el diálogo diplomático con Beijing y revitalizar los intercambios culturales y académicos. Aun respaldando la "One China Policy", se recomienda no abandonar las relaciones culturales con Taiwán. En términos más generales, el estudio del Jewish People Policy Institute concluye que Israel debería considerar cómo reforzar su imagen de resiliencia y relevancia estratégica ante la leadership china, requisito indispensable para construir una relación más equilibrada y duradera.
29/10/2025 21:37
18/10/2013
28/02/2022 13:51
