Papa: 'La muerte y el dolor provocados por estas guerras ¡son un escándalo para toda la familia humana!'
León XIV en el Ángelus: "consternación" por las regiones "devastadas por la guerra y la violencia". "Hay tantas víctimas de estos conflictos. Lo que las hiere a ellas, lacera a toda la humanidad". A los niños, en un mensaje publicado en Avvenire: "Cuidarla valentía de pedir perdón, la belleza de hacer las paces". El comentario al Evangelio: "También a nosotros Jesús nos grita: '¡Ven afuera!' para caminar en la luz del amor".
Ciudad del Vaticano (AsiaNews) - Una colorida extensión de paraguas debido a una ligera lluvia sobre Roma recibió a León XIV, quien se asomó a las 12 a la plaza de San Pedro para rezar el Ángelus. Desde la ventana del Palacio Apostólico Vaticano el Papa compartió con los fieles su “consternación” por Oriente Medio, y por tantas otras otras regiones del mundo “devastadas por la guerra y la violencia”.
El Papa invitó a “no [...] permanecer en silencio ante el sufrimiento de tantas personas indefensas, víctimas de estos conflictos”, recordó que siempre, detrás de cada ataque y de cada frío análisis, se encuentra el sufrimiento de los pueblos, de personas sin culpa. “Lo que las hiere a ellas, lacera a toda la humanidad”, dijo hoy. “La muerte y el dolor provocados por estas guerras ¡son un escándalo para toda la familia humana y un grito ante Dios!”.
León XIV también lanzó un vehemente llamamiento a todas las personas que lo estaban escuchando. “Perseverar en la oración, para que cesen las hostilidades y se abran finalmente caminos de paz basados en el diálogo sincero y en el respeto a la dignidad de cada persona humana”, dijo. Recordó a continuación la maratón que se realiza hoy en Roma, “con innumerables atletas procedentes de todo el mundo. ¡Esto es un signo de esperanza! -dijo-. “Que el deporte trace caminos de paz, inclusión social y espiritualidad”.
En un mensaje que envió al diario católico Avvenire y fue publicado hoy, León XIV vuelve sobre el tema de la paz, dirigiéndose a niños y jóvenes. “Quiero decirles que es posible restituir al mundo su belleza, y que ellos pueden ayudar a los más grandes a verlo con renovada admiración, a pensarlo con confianza, y a construirlo sin prejuicios”, dice en el texto, fechado el 19 de marzo de 2026.
“Hay cosas que deberán cuidar siempre de estos sus primeros años de vida: la confianza en quienes los aman, el lenguaje universal del amor, la fuerza desarmante de una sonrisa, el valor de pedir perdón, la belleza de hacer las paces”, añade. Recuerda luego el coraje de ser como niños, que propuso el mismo Jesús, y “que no significa retroceder, sino tener la clave para comprender la esencia de todo”. “Quizás solo mirando a los ojos desconcertados de los niños que se enfrentan a la barbarie de la guerra podamos convertirnos. Reaprender a mirarnos a los ojos y a mirar el mundo con ojos puros”, añade el Papa.
En el mensaje, el pontífice se dirige especialmente a los padres y maestros, y les agradece “por el cuidado y el amor que tienen al educarlos, al ayudarlos a descubrir la belleza que llevan dentro”. El Santo Padre también subrayó la importancia de una “educación permanente” en la era de las tecnologías digitales. “No debemos permitir que los niños acaben creyendo que pueden encontrar a sus mejores amigos o al oráculo de todo el conocimiento en los chatbots de IA, embotando su intelecto y sus habilidades relacionales, adormeciendo su creatividad y sus pensamientos. Debemos cuidar su infancia y orientar su crecimiento para que sean protagonistas de un mundo renovado”, dice.
Antes de rezar el Ángelus, León XIV comentó el Evangelio del día (Jn 11,1-45). El pasaje de Juan de hoy, quinto domingo de Cuaresma, narra la resurrección de Lázaro. “En el itinerario cuaresmal, este es un signo que habla de la victoria de Cristo sobre la muerte y del don de la vida eterna que recibimos en el Bautismo”, explicó. “La liturgia nos invita así a revivir, a la luz de la inminente celebración de la Semana Santa, los acontecimientos de la Pasión del Señor”.
La “gracia iluminada” de Cristo resucitado “ilumina este mundo, que parece estar en una búsqueda constante de novedades y cambios, incluso a costa de sacrificar cosas importantes”, añadió. “Como si la fama, los bienes materiales, el entretenimiento o las relaciones pasajeras pudieran satisfacer nuestro corazón o hacernos inmortales. Es el síntoma de una necesidad de infinito que cada uno de nosotros lleva dentro, pero cuya respuesta no puede depositarse en lo efímero. -afirmó-. Nada de lo creado puede saciar nuestra sed interior, porque estamos hechos para Dios, y no encontramos paz hasta que descansamos en Él”.
"El relato de la resurrección de Lázaro nos invita, entonces, a ponernos a la escucha de esa profunda necesidad y, con la fuerza del Espíritu Santo, liberar nuestros corazones de hábitos, condicionamientos y formas de pensar que, como grandes piedras, nos encierran en el sepulcro del egoísmo, el materialismo, la violencia y de la superficialidad. En estos lugares no hay vida, sino sólo desorientación, insatisfacción y soledad”, dijo Prevost.
Y concluyó: “También a nosotros Jesús nos grita: '¡Ven afuera!’, animándonos a salir [...] de esos espacios angostos, para caminar en la luz del amor, como mujeres y hombres nuevos, capaces de esperar y amar según el modelo de su caridad infinita, sin cálculos y sin límites”.
28/08/2016 13:40
10/05/2025 14:10
