16/07/2018, 13.53
RUSIA
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Rusia y Francia, vencedores del Mundial de fútbol

de Vladimir Rozanskij

Después de la derrota de Napoleón, los franceses conquistan Moscú. Pero la gloria es sobre todo de los africanos de las ex colonias: en concreto, de 14 jugadores que salieron al campo, sólo 3 eran franceses de piel blanca La FIFA, feliz por un activo de 6 millardos de dólares. El desarrollo de la manifestación dejó de lado el “escándalo” de la anexión de Crimea. Se gastaron más de 50 millardos de dólares para estadios e infraestructuras.

Moscú (AsiaNews)- Al final, los franceses han conquistado Moscú: la exultación de Emmanuel Macron, de pie en el escenario de la tribuna delante del zar Putin después de los goles de su selección nacional, viene a saldar, 200 años después, el terrible desastre de Napoleón, que desde los muros del Kremlin vio el incendio de la capital. El emperador corso fue obligado a volver a su patria con la cola entre las patas, y de allí, poco después fue el zar Alejandro quien desfiló con sus húsares bajo el Arco de Triunfo, donde en cambio de la nacional francesa ahora puede reunir a multitudes de connacionales en fiesta.

Esta vez la épica de Guerra y Paz se limitó a emociones deportivas y Rusia con la táctica de la resistencia heroica logró igualmente lograr un honroso cuarto de final, cediendo solo en los penales a los “primos” eslavos occidentales de Croacia, luego destruidos por los franceses. Quien ganó en realidad fueron un poco todos los europeos, orientales y occidentales, después de haberse liberado de los presuntuosos latinoamericanos. Mirando bien, la gloria fue sobre todo a los africanos, revestidos por la por la camiseta azul de sus ex patrones coloniales: en concreto sobre los 14 que bajaron al campo, los franceses de piel blanca eran sólo 3.

Más allá de los resultados del campo, los campeonatos sonrieron a muchos por su suceso económico y organizativo. En la conferencia de prensa antes del partido final, el jefe de la sección administrativa de la FIFA, Thomas Peyer, se relamió por el balance del trienio 2015-18, en activo en 6 mil millones de dólares, la mayor parte ganados justamente en Rusia. Después del barrido después de la expulsión del eterno presidente Sepp Blatter, la federación futbolística mundial, guiada por el ítalo-suizo Gianni Infantino, firmó un pacto con Putin de absoluta lealtad (la sede rusa fue elegida ya en 2011), que permitió atravesar estos años de turbulencias ruso-ucranianas poniendo al reparo el desarrollo de la máxima manifestación.

Putin hizo tesoro de la experiencia de las Olimpíadas invernales de Sochi, cuando en febrero de 2014 se vio arruinada la cuestión de la revuelta ucraniana de Majdan; el mes después, con el referéndum para la anexión de Crimea, Rusia precipitó en la guerra de las sanciones con el Occidente. Cuatro años después, aquella herida no se había todavía curado, pero los campeonatos le permitieron al zar ruso dar inicio a una distensión que espera pueda encontrar su coronación en la cumbre de Helsinki con el presidente americano Trump, por casualidad justo el día después de terminar el mundial d fútbol. Si no será la finalización de las sanciones es que los EUU acepten al menos el status quo de Crimea y favorezcan la solución del conflicto con la Ucrania de Poroshenko.

Para obtener la rehabilitación internacional y demostrar a todos el orgullo de una Rusia “hospitalaria, pacífica y atrayente”, los rusos se hicieron cargo de todos los gastos organizativos de los campeonatos, por más de 14 mil millones de dólares. La restauración de los estadios y las infraestructuras (en Rostov fue hasta construido un  nuevo aeropuerto) devoró más de 50 mil millones, cuánto en las Olimpíadas de Sochi. Aprovechando la “distracción de las masas” por los partidos, el gobierno ruso trató de compensar los locos gastos introduciendo una ley de reforma de las jubilaciones, que igualmente suscitó malhumor y desórdenes, inmediatamente acallados por una férrea máquina represiva. La masa de fanáticos y extranjeros fue de hecho recibida en un clima de control total, donde los pocos intentos de atentado al orden público fueron clasificados como accidente automovilísticos.

La manutención de los nuevos estadios requerirá sólo para el año próximo otros 10 mil millones y los rusos esperan que el entusiasmo de este mes pueda relanzar la participación de los rusos en las fortunas nacionales y europeos de los propios equipos, aumentando los recaudos. L secretario general de la Federación de Fútbol rusa, Anatolij Vorob’ev, declaró que los rusos han tratado igualmente de contener al máximo los costos: Qatar, que hospedará los mundiales de 2020, ya anunció que piensa invertir al menos 200 mil millones de dólares y después de los árabes quizás sólo los chino podrían estar en grado de sostener tales gastos.

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