09/09/2019, 18.09
HONG KONG- CHINA
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¿Quién está detrás de los jóvenes de Hong Kong?

de Bernardo Cervellera

Hay sospechas que detrás de la pertinaz resistencia testimoniada en estos 3 meses, estén los EEUU o algún otro gobierno o poder extranjero. En realidad, está el deseo que une a todas las fajas de la población de Hong Kong: la democracia, salarios justos, construcción popular, libertad. Los gobiernos occidentales están en silencio o dicen sólo buenas palabras.

 

Roma (AsiaNews) - Desde hace 3 meses millones de habitantes de Hong Kong, en su mayoría jóvenes, manifiestan en diversos puntos de territorio pidiendo la cancelación completa de la ley sobre la extradición a China y otras preguntas hasta la plena democracia. Las demostraciones, en máxima parte pacíficas, han visto un crescendo de violencias por parte de los grupos más radicales, alentando a las fuerzas del orden a un uso desproporcionado de la fuerza: personas heridas, miles de arrestos - hasta adolescentes de 12 años-, gases lacrimógenos en cantidad, hidrantes, spray urticantes, garrotazos también contra transeúntes ignorantes de lo que estaba pasando. Por esto, otra fundamental exigencia de los manifestantes es la apertura de una investigación independiente sobre el uso excesivo de la fuerza por parte de los policías, sospechados de estar en convivencia con algunas mafias locales y de ser guiados, aconsejados y apoyados por fuerzas de policía de China popular.

Después de casi 3 meses de lucha, Carrie Lam, la jefa del ejecutivo, aceptó cancelar en modo definitivo la ley, pero ninguna otra petición, mientras que el movimiento se convirtió siempre más explícito en el pedido sobre la plena democracia: una demanda ya expresada en 2014 con el movimiento Occupy Central y que el gobierno no escuchó.

La pregunta que muchos se hacen es ¿Quién está detrás de esta pertinaz resistencia de los jóvenes de Hong Kong? La cultura de la sospecha tan difundida nos hace pensar que estos jóvenes sean manipulados por alguna potencia enemiga de China y de su gigantesco desarrollo. Ayer, después de una manifestación en Chater Garden, un centenar con bandera con estrellas y rayas desplegadas, llegaron al consulado de EEUU en Hong Kong para entregar una petición. Algunos habrán pensado: ¡Ahora sí, se desvela el misterio: estos jóvenes son sólo títeres en manos de los americanos, son sólo madera para arder en el fuego de los aranceles y en la pulseada entre las 2 superpotencias!  

En realidad, si bien en modo ingenuo, los jóvenes buscan apoyo para su causa justamente porque nadie se la puede garantizar. Más allá de las hermosas palabras de Donald Trump, de Angela Merkel y de algún diplomático británico-que piden a China que sea cauta- ninguno hasta ahora patrocinó la causa del movimiento anti-extradición y democrático. Demasiados gobiernos, tampoco el gobierno italiano, todos quieren seguir siendo socios económicos de China a toda costa, sin manchar sus ansiados comercios con el polvo y la sangre de los jóvenes de las calles de Hong Kong. tanto más que las acusaciones al gobierno, de ser sordo a sus pedidos, se coloca en modo perfecto con las situaciones de tantos jóvenes frente a sus poderes políticos, también occidentales.

Y por lo tanto, ¿quién. o qué cosa- está detrás del compromiso de los jóvenes en el “Liberar a Hong Kong de nuestro tiempo”? Los grupos más activos en estos 3 meses son el Frente civil por los derechos humanos, que comprende 48 grupos pro-democracia; luego hay decenas de asociaciones estudiantiles y universitarias; en concreto todos los grupos nacidos después de la experiencia de Occupy Central. 

Hay que explicar también cómo es que la mayoría de los manifestantes son jóvenes (casi el 60% con menos de 29 años).  

Entre todos estos jóvenes existe ante todo la desilusión en el constatar cómo a 2 años de Occupy Central el gobierno permanece sordo a los pedidos de democracia, ¡aún prometidas por China dentro de 2006, luego reenviadas a 2017 y después a 2047!

También existe la frustración en el ver a la policía del gobierno que no apoya la construcción popular, pero facilita el crecimiento de edificios y departamentos costosos. De tal modo, los jóvenes no logran ni siquiera programar la compra de una casa si se quieren casar, deben calcular que deberán vivir en los ya estrechos departamentos de sus padres. En compensación, los grandes áticos, los departamentos lujosos son comprados por los ricos chinos del continente, con fines especulativos o para pasar el fin de semana en sus departamento comprados en Hong Kong. 

Además, existe la política inmigratoria del gobierno- impuesta por China- que facilita la entrada al territorio de graduados chinos, dispuestos a trabajar por salarios menores respecto a los de la gente de Hong Kong. Esto produce que se vaya para abajo el mercado del trabajo, tanto que para encontrar uno, muchos jóvenes de Hong Kong están obligados a emigrar.

Debemos también decir, que las manifestaciones han visto masas de millones de personas. Entre éstos había padres, docentes, comerciantes, abogados, pilotos, cocineros, comerciantes, obreros, sindicatos, empleados públicos. Todos ellos están preocupados que el nivel de libertad que se vive en Hong Kong disminuya siempre más, hasta hacer de Hong Kong o el territorio sólo una ciudad china de segunda clase, donde la justicia esté sometida al Partido, los opositores son encarcelados, la libertad de palabra acallada.

En este sentido, las manifestaciones de estos meses en Hong Kong no buscan sólo garantizar la libertad a Hong Kong, sino también transformar China, pidiendo a ella que respete los pactos firmados en la Basic Law, la mini-constitución para el territorio, firmado por Londres y Beijing y de preguntarse si sirve un desarrollo económico sin libertad. 

La campaña mediática puesta en acto por el gobierno chino contra las informaciones sobre las protestas es signo que la juventud en Hong Kong pegó en el blanco: son ya muchos los grupos religiosos, las Ong, las asociaciones, los campesinos y los intelectuales que en China se hacen las mismas preguntas.

A todo esto, Beijing responde con mayor represión y con super dosis de nacionalismo que en vez de crear puentes, produce barreras y ve al mundo como un enemigo, rindiendo vacíos  los discursos de Xi Jinping sobre la globalización china amiga de todos.

 

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