09/11/2017, 13.57
IRAK

Bagdad, la nueva ley de estado civil es ‘similar a la de Daesh’

Se aprobaron algunas enmiendas, con las cuales se arriesga que el país quede sometido a la sharia. En el caso de las jóvenes, se posibilita bajar hasta los 12 años la edad para contraer matrimonio.  Los desequilibrios que rigen para los derechos de las mujeres y de los no-musulmanes (en particular, los cristianos y sabeos). Diputada de Mosul: Con la nueva ley, el país se atrasa 100 años.  

Bagdad (AsiaNews) –  Personalidades políticas y organizaciones locales en defensa de los derechos humanos critican fuertemente algunas enmiendas efectuadas a la ley de estado civil, con las cuales se arriesga que el país quede sometido a la sharia. Se trata de enmiendas efectuadas a la ley del año 1959, aprobada tras la revolución del 14 de julio de 1958, en la época del gobierno de Abdel Karim Kassem, considerada, en aquél entonces, una de las leyes más avanzadas en materia de derechos de la mujer y de la infancia.

El proyecto de ley que involucra a las enmiendas fue aprobado por el Parlamento “en primera instancia” una semana atrás, cuando la opinión pública estaba distraída con la crisis del Kurdistán. Según ciertas personalidades, Irak en apariencia se ha liberado de Daesh, pero la mentalidad islamista se difunde en la legislación, violando los derechos de las mujeres, de la infancia y de los no-musulmanes (en particular, de los cristianos y sabeos).

Al momento de la votación, quince diputados contrarios al proyecto abandonaron el recinto para impedir que se alcanzara el quórum, faltando el número de legisladores presentes requerido.

La ley de 1959 ha venido funcionando bien o mal por décadas. En el 2003, por primera vez, ésta fue puesta en discusión por el “Consejo de Gobierno” instituido por el liberador/ocupante americano, con el decreto nro. 137 aprobado el 29 de diciembre de 2003. Ese día, el Consejo presidido por Abdelaziz Al Hakim promulgó el decreto 137, que en su primer apartado sancionaba “la necesidad de aplicar la sharia islámica en lo que respecta al matrimonio, la dote, los contratos matrimoniales, la herencia, los divorcios, la guarda de los hijos…”. El segundo apartado sancionaba “la anulación de cualquier ley contraria a los contenidos del primer apartado”. En aquel entonces, el decretó dio lugar a numerosas críticas en Irak y en el exterior, al punto que finalmente Paul Bremer tuvo que anularlo. Luego de 14 años, los islamistas iraquíes (sunitas y chiitas) intentan, una vez más, hacer aprobar esta ley.

A primera vista, aparenta ser un texto inocente y liberal, pero en la primera y en la última enmienda se hallan los mismos apartados 1 y 2 del decreto del año 2003. En el mismo se afirma: “Está permitido a los sujetos sometidos a estos dictámenes, efectuar un requerimiento al Tribunal de estado civil competente, para hacer aplicar los dictámenes de la sharia inherente al estado civil, según la confesión de pertenencia”, mientras que el último artículo, el Nro. 9 (el Nro. 10 sólo se refiere a la entrada en vigencia de la ley) informa que “No es aplicable ninguna otra ley que esté en contradicción con la presente”.  

Y esto, no obstante el artículo 41 de la Constitución iraquí recita que “los iraquíes son libres de atenerse al estado civil según sus religiones o confesiones o credo u elección, y esto, bajo la regulación de una ley”.  

En la práctica, se está haciendo el intento de hacer aprobar las cuestiones referidas al estado civil a los Awkaf  - como sucedía en la época del imperio otomano, convirtiendo a los no-musulmanes en ciudadanos de segunda clase- o a los tribunales religiosos, en un país donde el segundo artículo de la Constitución predica que “El islam es la religión oficial del Estado, y la fuente fundamental de la legislación”.

Rizan Sheikh Dler (en la foto), diputada iraquí y miembro de la comisión “Mujer, familia e infancia” afirma: “Se trata de un desastre para las mujeres”. Y agrega: “Aplicar esta ley nos recuerda los comportamientos de Daesh para con las muchachas, cuando forzó a menores de edad a casarse con sus militantes mientras éstos se hallaban en Mosul y en Siria”.

El texto de la ley no lo dice, pero inspirándose en la sharia, torna legal fijar la edad mínima para contraer matrimonio, en el caso de las muchachas, en los 12 años (idéntico para las confesiones Jaafarista y para los salafistas sunitas). Algunos defensores de la ley dicen que “los matrimonios con menores suelen darse en la vida cotidiana, pero no son registrados oficialmente hasta que se alcanza la edad legal”. Otros subrayan que no se puede “prohibir el matrimonio con una menor en una sociedad de creyentes”.

Otra preocupación vinculada a la introducción del derecho islámico surge de cuanto afirma la diputada Farah El Siraj de Mosul (v. foto), para quien con la nueva ley “el país se retrasa 100 años”, remontándose a la época del Imperio Otomano. “La nueva ley –dice El Siraj- obliga a la mujer divorciada a mantener la custodia del hijo varón [sólo] hasta la edad de dos años”, y “a las mujeres se les permite casarse a la edad de 12 años”. Para ella, insistir en la aplicación de esta ley “es contrario a la ley internacional y a los derechos humanos… y está hecha para contentar a los fanáticos religiosos y ganar sus votos”. Para El Siraj, esta ley es similar, en los efectos, “a la ley aplicada por Daesh en las zonas recientemente liberadas”.

La activista democrática Majida Al Jburi ve en la misma, no sólo una violación a los derechos de las mujeres y menores, sino también y sobre todo, una discriminación en relación a los no-musulmanes, sean éstos hombres o mujeres, y cita como ejemplos “la prohibición, para un no-musulmán, de heredar de un musulmán; permitir a los musulmanes heredar de los no-musulmanes; los hijos pasan a ser considerados musulmanes por ley, si uno de sus progenitores es musulmán; la prohibición de que un no-musulmán tenga la custodia del hijo musulmán; la prohibición de que los musulmanes se casen con no-musulmanes”. En lo que concierne al los testimonios, “el rechazo del testimonio de los no-musulmanes”, y la “no validez de testimonios dados por no-musulmanes en relación a testimonios dados por un musulmán”, mientras que en el caso de las mujeres musulmanas “se les prohíbe del todo declarar en testimonio, excepto en muy raros casos”.

El diputado cristiano iraquí Josef Salyoa ha pedido al Parlamento prestar oídos a la “voz del pueblo, a las calles” y ha condenado la redada efectuada en el Parlamento para hacer aprobar las enmiendas a pesar de carecer del número de legisladores requeridos por ley.  

El pensador iraquí Abdel Khalek Hussein considera que la nueva ley es “un crimen contra los derechos de la infancia” y ha apelado a todas las fuerzas democráticas y laicas del país para que, unidas, firmen un petitorio y apelen ante la Corte Suprema Federal iraquí, para pedir que se proceda a la anulación de la nueva ley, por ser ésta inconstitucional. (PB) 

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