21/06/2017, 16.49
FILIPINAS
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Duterte: ‘Guerra religiosa en Mindanao’. Iglesia y analistas en desacuerdo

El presidente: “Los cristianos tienen mejores fusiles y están comprando otros”. Los expertos rechazan decididamente esta eventualidad: “Sólo una broma priva de fundamento para justificar la ley marcial”. El Card. Orlando Quevedo, arzobispo de Cotabato: “El gobierno debe enfrentar las raíces económicas y políticas del terrorismo, en vez de limitarse a la sola intervención militar”.

Zamboanga (AsiaNews)- Las afirmaciones del presidente filipino sobre una posible guerra civil entre cristianos y musulmanes en la isla de Mindanao no sería otra cosa que “la última discutible salida” de Duterte. Están convencidos los analistas locales, que excluyen la posibilidad de un conflicto religioso en el sur de Filipinas. La iglesia católica demuestra en cambio un enfoque más realista a la crisis que desde el 23 de mayo pasado está interesando a la provincia de Lanao del Sur y por medio de las palabras del Card. Orlando Quevedo, obispo de Cotabato, dirige la atención sobre la necesidad de una lucha a las injusticias sociales que causan los extremismos.

 Ayer en Cagayan De Oro hubo un encuentro entre el máximo cargo del Estado y los soldados heridos en Marawi. El presidente Duterte advirtió a los ciudadanos que, si la violencia desencadenada por lo terroristas de Maute se desplace a otras partes de Mindanao, los cristianos estarían dispuestos a tomar las armas, dando así vida a una guerra civil con los musulmanes. “En caso de violencia-afirmó Duterte- habrían muchas muertes. Aquí en Mindanao, hay un mayor número de cristianos. Ellos tienen mejores fusiles y están comprando otros. Los ricos están acumulando armas”. Las Fuerzas Armadas filipinas se encontrarían por lo tanto en deber enfrentar no sólo a los terroristas islámicos, sino también a los grupos paramilitares cristianos.

Los analistas contactados por AsiaNews rechazan decididamente esta eventualidad, atribuyendo al presidente filipino “una broma priva de fundamento”. Duterte no es nuevo a este tipo de salidas mediáticas, a menudo rectificadas después por sus voceros. Según los expertos, estas afirmaciones representan un intento de justificar la decisión de instaurar la ley marcial en la isla de Mindanao, que en el último mes tanto hizo discutir a la política y a la sociedad filipina.

“Las declaraciones de Duterte son temerarias y encuentran fundamento sólo en dinámicas superadas desde hace decenios. Es verdad, en el pasado los cristianos de Mindanao se armaron para defenderse y combatir a los rebeldes musulmanes. Sin embargo estos grupos no son activos de hace tiempo y los enfrentamientos a fuego se limitan a aquellos entre las fuerzas del gobierno y los revoltosos de etnia Moro, población islámica local”. Estos últimos están ahora comprometidos en coloquios de paz con el gobierno de Manila y han dado su disponibilidad para combatir a los Maute, yihadistas responsables del asedio de Marawi, junto a los soldados filipinos. Los rebeldes del Moro Islamic Liberation Front (Milf), voz con autoridad para los musulmanes de Mindanao, recientemente han tomado distancia de las aspiraciones autonomistas de los locales.

Ya desde las primeras horas del asedio de Marawi, la Iglesia católica se movilizó para aliviar los sufrimientos de la población. Las iniciativas de los católicos y los programas de asistencia puestos en acto para los evacuados han impactado a los musulmanes, suscitando importantes momentos de diálogo entre las dos confesiones. Los líderes religiosos islámicos han condenado la profanación de la catedral católica de Marawi y lanzaron un pedido por la liberación del p. Teresito “Chito” Suganob, todavía rehén de los terroristas junto a otros cristianos. “Con la trágica realidad del terrorismo, el diálogo interreligiosos es cada vez más indispensable”. Lo afirma el Card. Orlando Quevedo, arzobispo de Cotabato, que considera la lucha contra las injusticias sociales en Mindanao “indispensable para derrotar al extremismo”. “El gobierno debe enfrentar las raíces económicas y políticas del terrorismo, en vez de limitarse a la sola intervención militar”.

En Filipinas, Mindanao es la isla más rica en recursos, pero es sede de algunas de las provincias más pobres, como Lanao del Sur, donde se encuentra Marawi. Según las estadísticas oficiales, la pobreza en la provincia-que tiene una población de 1 millón de personas- empeoró en el último decenio. Del 44% en 2006, los datos demuestran que la tasa de pobreza subió en modo dramático hasta el 74% en 2015. Decenios de negligencia gubernamental, desigualdad y exclusión política por más de 4 decenios han llevado a numerosos grupos rebeldes a iniciar una insurrección para obtener una mayor autonomía. Hasta hoy, 11 de las 20 provincias más pobres del país se encuentran en Mindanao, que tiene unos 21 millones de habitantes.

 

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