10/11/2017, 16.00
MYANMAR
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El pedido del Card. Bo, a la espera de la vista del Papal

Apreciado el compromiso del gobierno por la actuación de Kofi Annan. Pobreza, conflictos y droga son los desafíos que debe enfrentar el pueblo birmano. Los líderes religiosos invitados a la prudencia y a la promoción de la armonía.

Yangon (AsiaNews)- Dura condena de los discursos de incitación al odio, a la vez que una esperanza en un futuro de paz y prosperidad para las jóvenes generaciones de Myanmar y el apoyo a las iniciativas del gobierno de Aung San Suu Kyi para resolver la crisis humanitaria y las tensiones étnicas en Rakhine. Es cuanto expresa el Card. Charles Maung Bo, arzobispo de Yangon, en un comunicado publicado ayer a pocas semanas de la visita del Papa Francisco al país. Primer purpurado birmano de la historia, él es una de las voces más valientes y autorizadas en favor de los derechos humanos, de la libertad religiosa, de la armonía inter-religiosa y de la paz. El Estado occidental de Rakhine, uno de los más pobres del país, es desde hace tiempo un polvorín de sectarismo, a menudo teatro de conflictos religiosos entre la mayoría budista y la minoría musulmana Rohinhyá. Los ataques de los militares del Arakan Rohingya Salvation Army (Arsa), el pasado 25 de agosto dieron pie a nuevos hechos de violencia en el norte del Estado y han provocado una dura contraofensiva del Tatmadaw, el potente ejército birmano. La comunidad internacional ejerció fuertes presiones sobre Aung San Suu Kyi, para que ella condene la campaña militar del ejército, llegando incluso a pedir la revocación del premio Nobel por la paz que ella había ganado en 1991. A pesar de lo limitado del control que el gobierno civil puede ejercer sobre las Fuerzas Armadas, Aung San Suu Kyi renovó su compromiso en el difícil proceso de reconciliación nacional y el desarrollo democrático. Según algunos analistas, el conflicto en Rakhine fue fomentado por los generales para hacer fracasar los intentos de las fuerzas democráticas del país. Al mismo tiempo, hay sospechas de que la crisis haya sido creada por grupos fundamentalistas islámicos para invocar una nueva guerra santa. En respuesta a las críticas internacionales hacia el gobierno democrático, el arzobispo de Yangon varias veces resaltó la espiritualidad birmana, afirmando también que “la religión no es la causa” que origina el conflicto en Rakhine. Como hizo en contadas ocasiones desde que estallara la violencia en el pasado mes de agosto, el cardenal invita al pueblo birmano a iniciar un camino de sanación basado en la tolerancia y en la unidad nacional. “Colaboremos con el gobierno en la reconstrucción de esta nación. A continuación, el texto del comunicado del Card. Charles Bo (traducción a cargo de AsiaNews).

 

A mis queridos conciudadanos y conciudadanas, los saludo.

La atención del mundo se centró  sobre los tristes eventos de septiembre de 2017. Hemos pedido a la comunidad internacional que trate de comprender los múltiples desafíos que Myanmar está afrontando y la necesidad de apoyar nuestro largo camino hacia la paz y la justicia para nuestros pueblos.

Estamos contentos del compromiso mostrado por nuestro gobierno al poner en acto las recomendaciones propuestas por Kofi Annan y la constitución del comité de verificación. Estamos alegres de ver que cada día,  se hace entrega de credenciales de verificación nacional a las personas del Estado de Rakhine. Nuestro gobierno prometió colaborar para lograr la repatriación de los refugiados. El diálogo entre Myanmar y Bangladesh en dicho proceso es algo alentador. Nuestro gobierno necesita de nuestro aprecio y apoyo en un recorrido muy difícil. Las fuerzas democráticas necesitan apoyo y comprensión.

Como nación, nosotros debemos dirigir nuestra atención hacia cietos grandes desafíos que nos atañen: la pobreza de la mayoría de los ciudadanos de Myanmar, el sufrimiento de millones de jóvenes (conciudadanos), explotados por los países vecinos como esclavos modernos en tareas peligrosas; los conflictos irresueltos en otras áreas; la amenaza mutiladora de las drogas en las zonas fronterizas. Los jóvenes de Myanmar, que gozan plenamente del título de ciudadanos de esta gran nación, esperan que todos les demos una instrucción de calidad , así como oportunidades de trabajo. Tenemos que escucharlos y prestar atención a sus gritos silenciosos. No podemos desentendernos ni dejar de prestar atención a las dificultades y a los problemas crónicos de esta nación, que hace largo tiempo se encuentra sumida en el sufrimiento.

Invito a los empresarios de la industria, a los académicos, a los políticos y a los otros profesionales a construir un futuro que promueva la paz y la prosperidad para nuestras jóvenes generaciones, El odio es un fracaso a la hora de reconocer a las personas como seres humanos. La incitación al odio asusta a los turistas, inversores y hasta a nuestros mismos amigos, que nos han apoyado en todos estos años. Necesitamos de ellos para nuestro viaje.

Veo que existe una gran obligación de parte de los líderes religiosos. Ninguna religión promueve el odio. Los líderes religiosos deben ser extremadamente prudentes en este país. Como seres humanos compartimos un destino común. Nuestras lágrimas son las mismas, nuestra sangre es la misma. Todos nosotros debemos evitar los discursos llenos de odio. Buda dijo: “Cada ser humano debe sentir la unicidad de toda la vida: incluso la muerte de una hoja debe romper el corazón humano. Para un corazón compasivo no hay un “otro”. Cada uno es parte de mí y yo soy parte de todos” Esta nación se alimentó con las grandes enseñanzas del gran líder. La incitación al odio puede envenenar las mentes y sólo irá a ayudar a los mercaderes de la muerte. Dejen que esta nación elija la vida. La vida es lo más importante.

Participemos en el diálogo sobre la reconciliación y sobre la reconstrucción de esta tierra de oro. Dejen que Metta y Karuna sean nuestros ojos. Dejen que nuestra lengua proclame el amor a todos los seres humanos vivientes y las cosas. Dejen que el recorrido de sanación comience ahora.

¡Es tiempo para todos nosotros de frenar cualquier discurso de incitación al odio! La guerra y el conflicto aumentarán aún más la pobreza crónica y el sufrimiento de todo nuestro pueblo, ciudadanos y otros. Colaboremos con el gobierno en la reconstrucción de esta nación. Un nuevo Myanmar de paz y prosperidad es posible.

 

Card. Charles Maung Bo, Arzobispo de Yangon

 

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