01/06/2016, 13.37
TURQUÍA - UE
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Erdogan fortalece el giro autoritario: el movimiento de Gülen declarado "terrorista", al igual que el PKK kurdo

de Pierre Balanian

Los derechos humanos, los visados, los migrantes agudizan la tensión entre Ankara y Bruselas. Y mañana el Parlamento alemán vota el reconocimiento del genocidio armenio. Mientras tanto, Erdogan está fortaleciendo el poder interno y pone en la mira a los seguidores del líder exiliado Gülen. El objetivo es lograr un "régimen presidencial" con la eliminación de todas las voces críticas.
 

Estambul (AsiaNews) - La escalada de la tensión entre el gobierno turco y los líderes de Europa, con las autoridades de Bruselas cada vez más irritadas e incomodados ante la derivación autoritaria del presidente Erdogan, con el cual deben llegar a un acuerdo sobre la cuestión de los migrantes . Durante semanas, ha habido mano férrea con los visados ​​para los viajes de los turcos a Europa: Ankara quiere la libre circulación de sus ciudadanos en Europa, pero hasta ahora no ha cumplido con todos los requisitos del acuerdo. Por ende, el Parlamento Europeo no lo ratifica.

Por su parte, Erdogan amenaza con romper el acuerdo sobre los migrantes, dando así luz verde al ingreso de los refugiados a las costas de Grecia. Bruselas también subraya la creciente "personalización" del Estado turco en manos de Erdogan, que ha asumido cada vez más poder, que ha monopolizado el proceso de toma de decisiones, violando los derechos humanos y suprimiendo la inmunidad parlamentaria para silenciar las voces críticas.

Mañana también se podría abrir un nuevo frente de conflicto, con el voto del Parlamento alemán sobre la resolución que definiría "genocidio" la matanza de los armenios efectuada por los turcos en 1915. Hasta el momento, 20 países, entre ellos Rusia y Francia, han reconocido el genocidio. La elección del Bundestag podría cavar una nueva grieta - quizás definitiva - entre Ankara y Berlín, entre Turquía y Europa.


Mientras que Europa pide a Turquía "revisar" sus leyes sobre la lucha contra el terrorismo antes de eliminar los visados ​​de entrada, Ankara continúa moviéndose en la dirección opuesta. Lo que le interesa al presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, es hacer tierra quemada alrededor de sí mismo y fortalecer su poder absoluto, utilizando contra los oponentes no tanto los medios tradicionales que se utilizan en cualquier democracia en el mundo, sino más bien las leyes contra el terrorismo. El objetivo es la eliminación de los rivales políticos, pero no en las urnas, sino en los tribunales.

La del presidente Erdogan es una marcha firme pero inexorable, hecha de pequeños pasos, pero todos ellos conducen al mismo punto: cambiar la Constitución, convertirse en el primer presidente de un "sistema presidencial" por él buscado, sin ningún opositor de relieve en torno a él.

El primer paso fue, sin duda, llevar a cabo un recambio de la Magistratura, enviando "al exilio", a través del Consejo Superior de la Magistratura turca, a aquellos jueces prominentes o no manejables. Ëstos fueron trasladados a pequeños tribunales, a menudo en zonas remotas, con competencias jurídicas irrelevantes para el país; muchos de ellos han terminado en lugares remotos de Anatolia, y fueron sustituidos por jueces de "confianza", en oposición al exiliado multimillonario Gülen, que había financiado sus estudios.

Visto que el intento ponerse la máscara de un islam moderado - si es que así puede ser definido el movimiento de los Hermanos Musulmanes - para ganarse a los seguidores de Gülen y los kurdos contra los militares no dieron los resultados deseados, les ha dado la espalda y se ha aliado con los militares. Una estructura sensible al tema de la lucha contra el "terrorismo" y "turquificación de todos los ciudadanos" comprendiendo en la "palabra mágica" terrorismo la llave a todas las puertas que hasta ahora se habían mantenido cerradas ante su avance. 

Luego de obtener un amplio éxito, incluso a nivel internacional, en convencer a todos de que la lucha del pueblo kurdo no es más que terrorismo, y de que el PKK e una organización terrorista; habiendo obtenido la suspensión de la inmunidad parlamentaria de los diputados "críticos", especialmente de los kurdos, Erdogan se prepara ahora para utilizar el mismo arma, pero esta vez contra el movimiento Fethullah Gullen. El multimillonario, otrora Pigmalión de Erdogan, cercano al FBI y a la CIA, ahora vive en el exilio en Filadelfia, en los EE.UU., pero aún mantiene una fuerte influencia en las comunidades turcas de todo el mundo, especialmente en Europa y los Estados Unidos, así como dentro de la propia Turquía en puntos clave.

El Consejo Nacional de Seguridad turco (MGK), que se reunió bajo la presidencia de Erdogan, ha decidido calificar el movimiento Gülen como "terrorista, al igual que el PKK", según fue declarado por el jefe de Estado, quien agregó: "Hemos enviado esta solicitud al Consejo de Ministros". En respuesta, Izzet Ozgenc, profesor de Derecho turco y quien figura entre los redactores del Código Penal de 2004, escribió en su perfil de Twitter que "la existencia de un grupo terrorista no puede ser establecida por el Consejo de Ministros".

Hizmet, movimiento civil de inspiración religiosa que hace referencia al imán turco Fethullah Gülen, se ha convertido en la bestia negra del poder desde que estallaran casos de corrupción en el año 2003. Todos, o casi todos los magistrados de la operación "mani pulite" turca habían completado sus estudios universitarios gracias a las becas de estudio del benefactor Gülen. Desde entonces, Erdogan cree que los simpatizantes de Gulen en el poder judicial y en las fuerzas de la ley intentan derrocarlo.

Los grandes fracasos de la función asignada y buscada por Turquía en el ámbito internacional, especialmente en Siria, Libia, Irak, Líbano y Egipto, hacen vacilar el consenso interno del cual extrae su fuerza Erdogan, que se ha comprometido a eliminar todas las formas de oposición interna en los diferentes frentes: la política, el ámbito militar y el jurídico. La influencia de Turquía en la prensa internacional, fuertemente sostenida, ha sido capaz de acallar los horrendos crímenes cometidos diariamente contra civiles kurdos, en una guerra ignorada, cuyas imágenes, a menudo censuradas, recuerdan a cuanto ocurre en Siria.

Erdogan se juega el todo por el todo, sin descuidar ningún tipo de vibración que pueda tocar el corazón de la población; el última naipe jugado, por nombrar uno, es el papel de la grandeza perdida del Imperio Otomano y el triunfo sobre Occidente, simbolizado por la toma de la Basílica de Santa Sofia, que se celebró con bombos y platillos hace dos días.

Hasta el momento, son 700 los civiles, "normales" partidarios de Gülen, que fueron detenidos en los cuatro rincones del país y puestos en custodia a la espera del juicio; todas las instalaciones pertenecientes a Hizmet fueron repetidamente objeto de búsquedas, en tanto los periodistas cercanos al movimiento están siendo constantemente intimidados. Los casos más extremos son los del periodista Can Dündar, redactor jefe del periódico turco de oposición Cumhuriyet (La República) y Erdem Gül, el editor en jefe del mismo periódico en Ankara: un juicio por haber difundido, en mayo de 2015, un video que prueba la entrega de armas por parte de los servicios secretos turcos a yihadistas en Siria.

"La situación actual es peor que la del 28 de febrero", dijo el activista pro-derechos humanos Mahmut Tanal, abogado y diputado del CHP. La referencia es a los acontecimientos del 28 de febrero de 1997, cuando el Consejo Nacional de Seguridad, había obligado al entonces primer ministro islamista Necmettin Erbakan a cerrar las escuelas religiosas. En ese momento, las víctimas de estas medidas "kemalista" incluían tanto a Erdogan como a Gülen.

Se supone que pronto asistiremos a la inserción del movimiento Hizmet en el llamado "Libro Rojo Secreto" o en la llamada "Constitución oculta del Estado" en Turquía. Se trata del registro de seguridad nacional, creado en 1972, para clasificar las políticas secretas que deben tomarse contra cualquier enemigo - sea éste real o imaginario -  entre los que ya están incluidos Rusia, Armenia, Grecia, Siria, Irán y otros... Es la consideración de los grupos islamistas como primera amenaza contenida en el registro, en 1997, que llevó a los militares a "efectuar una limpieza". Los acontecimientos en Turquía continúan evolucionando, hasta ahora a favor de Erdogan.

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