07/10/2015, 00.00
INDIA
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Las “vacas sagradas”, “más preciosas que un ser humano”: el discurso del odio del Hindutva

de Ram Puniyani
Hoy la vaca ha adquirido una connotación sacra. Los crímenes contra las vacas son usados para fomentar el odio político, que responde a objetivos electorales. La India es el mayor exportador de carne vacuna del mundo. Gandhi: “Reconocer que los musulmanes tienen libertad para carnear a la vaca”. El análisis de Ram Puniyani, presidente del Center for Study of Society and Secularism de Mumbai, luego del linchamiento del musulmán sospechoso de haber consumido carne vacuna. Traducción a cargo de AsiaNews.

Nueva Delhi (AsiaNews) – Al día de hoy, mientras se busca identificar a los culpables del linchamiento de un hombre ocurrido en Dadri [a pocos kilómetros de la capital hindú, en el Estado de Uttar Pradesh– ndr],  asesinado por radicales hindúes porque “sospechaban” que había ingerido carne de vaca, y se intenta identificar a los responsables o los desvíos del gobierno en el poder, aquello que aflora es ’“la ideología del odio” que está en la base del episodio. Es interesante el hecho de que Narendra Modi [primer ministro de la Unión – ndr] ha permanecido en silencio sobre el tema. Si se retoma su discurso previo a las elecciones del año 2014, se esclarecen los motivos de su silencio. Modi declaraba: “Rana Pratap [1540-1597, soberano de Mewar, actual Estado de Rajasthan – ndr] dedicó su vida a la gau raksa (protección de la vaca). Él combatió guerras y sacrificó a hombres jóvenes para proteger a la vaca…”. Modi se refirió de modo despectivo a la exportación de las vacas,  refiriéndose al tema como la “Revolución roja”, y la criticó.

Razonando acerca del actual clima de histeria que está intensificándose en torno a la “Madre vaca”, es necesario recordar el incidente ocurrido hace aproximadamente diez años (en el 2002) en la aldea de Dulina, en el distrito de Jhajjar (Estado de Haryana). Una multitud de más de 1000 personas linchó a cinco dalit que estaban desollando una vaca muerta para vender el cuero. Hablando sobre lo ocurrido en el linchamiento de los cinco dalit, Acharya Giriraj Kishore, líder activista del VHP [Vishva Hindu Parishad, grupo ultracionalista militante hindú – ndr], declaró en una conferencia de prensa que “la vida de una vaca es más preciosa que la de un ser humano”. Los recientes incidentes son solamente la punta del iceberg, bajo el cual se esconde el intenso clima de odio que se está creando en torno a este tema.  

Pocos meses atrás, la policía de Malegaon en Maharashtra arrestó a tres musulmanes, acusándolos de tener carne de vaca entre sus provisiones. Luego de la violencia de Dadri, un camión fue incendiado en Aurangabad, porque se sospechaba que transportaba vacas. 

“Vaca como una madre” se ha convertido en el mayor instrumento en manos de las fuerzas sectarias. Esta idea de la “Vaca como una madre” fue utilizada por el sectarismo Hindutva durante todo el siglo XIX. En aquél tiempo, mientras duró el enfrentamiento,  los sectarios musulmanes tenían un slogan correspondiente: “cerdo como objeto de odio”. De la misma manera que en el argumento de la novela Tamas [“Ignorancia, Oscuridad”, del escritor Bhism Sanhi – ndr] se ambienta la costumbre de desollar un cerdo en la mezquita e instigar a la revuelta, existe también el paralelo de la vaca en el templo. Incidentes de tal índole llevan a la violencia sectaria y, a cambio, fomentan el sectarismo político

Luego de la independencia de la India, el slogan “el cerdo en la mezquita” se escucha con menos frecuencia. A veces se puede oír la frase “llevar la vaca al templo” de parte de elementos del Bajrang Dal [ala juvenil del VHP – ndr]. Pero no ha habido muchas víctimas. A nivel subconsciente el tema de la vaca fue mantenido vivo, y ahora se ha vuelto más importante debido a la polarización sectaria, teniendo en mente la aritmética electoral. Esto ha empeorado el escenario y ha alterado la armonía entre las comunidades. 

Desde el punto de vista económico, la vaca es un elemento fundamental de la economía agrícola. Los toros y las vacas ancianas son utilizadas como alimento por una importante parte de la sociedad. No sólo por la comunidad adivasi, sino también por gran parte de los dalit, musulmanes, cristianos e incluso por las castas hindúes más elevadas, que consumen carne de vaca, una fuente de proteínas rica y económica. Siendo, por lo tanto, un país con una gran cantidad de ganado bovino, la India es también el mayor exportador de vacas del mundo.

Desde el punto de vista histórico, resulta interesante notar que la carne de vaca formaba parte de la alimentación habitual hasta el período védico [1500 a.C. - 500 a.C. – ndr]. La vaca asumió connotaciones vinculadas a la maternidad, y fue transformada en un instrumento de identidad política sólo después. En su famoso ensayo “¿Los hindúes jamás comieron carne bovina?”, Bhimrao Ambedkar [padre de la Constitución Hindú – ndr] lo explica muy bien. Públicamente, Swami Vivekananda [reformador del Hinduísmo, 1863-1902 – ndr] confirma los descubrimientos de historiadores,  como el Prof. D.N.Jha, que han hecho un recorrido histórico buscando los rastros del consumo de carne hasta el período Védico. El Swamiji hace notar: “Quedarán sorprendidos si les digo que, de acuerdo a antiguos ceremoniales, no había un buen hindú que no comiera carne vacuna. En algunas ocasiones, él debía sacrificar un toro y comerlo”. [Vivekananda lo dijo el 2 de febrero del año 1900 en el Shakespeare Club, Pasadena, California, EEUU, hablando sobre el tema “India budista”, y fue citado en Swami Vivekananda, The Complete Works of Swami Vivekananda, Vol. 3 (Calcuta: Advaita Ashram, 1997), p. 536].

Esto es confirmado por otras investigaciones llevadas a cabo por la Ramakrishna Mission, fundada por el propio Swami Vivekananda. En uno de estos textos se lee: “Los arianos del período Védico, incluídos los bramanes, comían pescado, carne e incluso carne de vaca. Se rendía honor a un huésped muy importante sirviéndole carne de vaca, en el pasto. No obstante los arianos védicos comían carne vacuna, las vacas lechera no eran matadas. Una de las palabras con las cuales se indicaba a la vaca era aghnya (que no debía ser matada), pero el huésped era un goghna (aquél por quien la vaca era matada). Eran carneados sólo los toros, las vacas estériles y los terneros”. [C. Kunhan Raja, 'Vedic Culture', citado en la serie, Suniti Kumar Chatterji y otros (eds.), The Cultural Heritage of India, Vol. 1 (Calcuta: The Ramakrishna Mission, 1993), 217].

Esa sociedad – a diferencia de la nuestra – resolvía de un modo amigable el problema de los hábitos alimentarios que contrastaban y de la fe. Gandhi parece haber dicho sobre el consumo de la carne de vaca: “…la vaca no es su (refiriéndose a los musulmanes) alimento habitual. Su alimento habitual es también el de millones de otras personas. La verdad es que sólo pocos musulmanes sin vegetarianos por motivos religiosos. Por lo tanto, ellos comerán la carne, incluso de vaca, cuando puedan. Pero durante la mayor parte del año, millones de musulmanes en condiciones de pobreza, no comen carne de ningún tipo. Éstos son los hechos. Pero una pregunta teórica exige una respuesta clara. Como hindú que soy, y estricto vegetariano, honro a la vaca con la misma veneración con la que honro a mi madre (ay de mí, que ya no está más en este mundo), y considero que los musulmanes deben tener plena libertad para carnear vacas, si así lo quieren, de acuerdo a las reglas higiénicas y de un modo que no hiera la sensibilidad de sus vecinos hindúes. Reconocer que los musulmanes tienen pleno derecho de carnear vacas es indispensable para la armonía entre las comunidades, y es la única manera para salvar a la vaca”.

Hoy, en cambio, la idea de los musulmanes como “asesinos de la vaca” es propagada por fuerzas sectarias de una manera tan fuerte, que es necesario [incentivar] los esfuerzos de quienes quieren paz, tolerancia y pluralismo, para vencer el odio construido en torno a esta propaganda. La propaganda se enciende con facilidad, y quienes son indulgentes en políticas contradictorias pueden ser llevados ante las asambleas de la comunidad, con consecuencias peligrosas. El incidente del linchamiento del musulmán de quien se sospechaba que había comida carne vacuna refleja el odio prevaleciente en la sociedad,  que puede ser, y de hecho es, utilizado con objetivos electorales. 

Entre otras cosas, el empeoramiento del escenario conflictivo de índole étnico y religioso,  que ha seguido a la toma del poder del nuevo gobierno [guiado por el Bharatiya Janata Party – ndr],  es una señal de alarma, si se tienen en cuenta los valores citados en la Constitución Hindú, en particular el de la fraternidad. El enorme aumento en los incidentes ligados a la violencia sectaria, y los episodios de intimidación a las minorías religiosas evidencian que las organizaciones radicales se han vuelto más agresivas y dispuestas al enfrentamiento. Esto lleva a creer que ellas estén exentas del cumplimiento de las reglas, e impunes frente a la ley. Debemos volver a instaurar el sentimiento de seguridad,  confianza y tolerancia en nuestra sociedad. 

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