12/03/2018, 14.31
COREA DEL SUR

Me Too: Corea del Sur, unida contra las violaciones

Se acusa a miembros de la sociedad civil, de la comunidad artística, así como a personalidades de la vida política y religiosa. Exigen penas más severas para los responsables, incluso militares. Moon apoya la campaña. La Iglesia católica instituye un comité de prevención.

Seúl (AsiaNews/Agencias) – Tolerancia cero ante  las violaciones y discriminaciones de género. Es la posición expresada por exponentes del mundo civil, religioso y político, en el marco de una campaña que se muestra cada vez más resuelta a luchar contra la violencia sexual en Corea del Sur.

El movimiento “#MeToo”, que surgió en los Estados Unidos y desde allí se extendió a todo el mundo, en los últimos meses ha hecho añicos el tabú que impedía que en el país se debatiera la cuestión de los acosos y los abusos sexuales: la ola ha sacudido a la sociedad surcoreana entera, desencadenando reacciones del mundo político, artístico y religioso.  Una de las jornadas más encendidas fue la del 8 de marzo, cuando grupos en defensa de los derechos de la mujer salieron a las calles organizando eventos y marchas.

Hoy, Min Byung-doo, miembro del parlamento por el Partido demócrata, actualmente en el gobierno, presentó su renuncia tras ser acusado de acoso sexual. Su caso sigue al de An Hee-jung, un gobernador provincial y posible candidato en las próximas elecciones presidenciales. En respuesta a los escándalos, el partido ha asegurado que impondrá la “tolerancia cero ante cualquier tipo de violencia sexual y abuso doméstico”.  

El presidente Moon ha tomado una posición clara al respecto, reafirmado el 3 de marzo pasado su apoyo al movimiento #Me Too y prometiendo erradicar del país la discriminación de género y la violencia sexual.  “Con el movimiento #Me Too, nuestra sociedad se vuelve protagonista de un cambio crucial”, fue el saludo de Moon, en el mensaje enviado con ocasión de una conmemoración por el Día de la Mujer, en la cual habían participado cientos de activistas.

Las autoridades no se limitaron a asumir una posición al respecto, sino que también impusieron penas más severas contra los agresores: se eleva la pena máxima por acceder al sexo valiéndose del abuso, pasando de cinco a 10 años, en tanto la condena máxima por acoso pasa de dos a cinco años. También se introdujeron novedades en el ejército: el 21 de febrero, la Corte militar de Corea anunció que a los soldados responsables de violencia sexual se les impondrá la regla del “una falta y estás afuera”, que prevé varios castigos: la expulsión, en caso de violación; degradación, por agresión sexual o abuso; suspensión, en caso de acoso sexual o promoción de la prostitución.

 

El mundo cinematográfico surcoreano tampoco se ha salvado, y han salido a la luz cantidad de acusaciones contra directores, actores y músicos. En los últimos días, el país quedó consternado por la muerte del actor Jo Min-ki, cuyo cuerpo sin vida fue hallado el 9 de marzo en un garaje cerca de su casa, y cuyo funeral se realizó ayer. La celebridad se quitó la vida tras ser acusado de ataques sexuales por una estudiante de la universidad de Cheongju, donde él se desempeñó como docente. Antes de morir, Jo escribió seis páginas excusándose por los hechos. Su final encendió el debate entre los activistas y quienes acusan a dicho movimiento de ser una “caza de brujas”, llegando a cargar la responsabilidad del suicidio del actor al mismo Moon, por el apoyo brindado al movimiento en cuestión.

El 9 de marzo, la Iglesia católica surcoreana anunció la formación de un comité para hacer frente a las agresiones sexuales dentro de la Iglesia, luego de que un sacerdote fuera inculpado de tentativa de violación de una trabajadora voluntaria. La decisión fue anunciada al concluirse la reunión general de la Conferencia Episcopal de Corea (CBCK), que se prolongó durante cinco días. Además, la CBCK decidió abrir canales para permitir que los fieles de las diócesis puedan informar acerca de conductas inapropiadas observadas en los sacerdotes. A fines de febrero, durante una conferencia de prensa realizada en Seúl, Mons.  Hyginus Kim Hee-joong, director de la CBCK, ya había invocado el perdón de las víctimas y de sus familias “que fueron traicionadas y que se sienten furiosas” con la Iglesia.

La campaña que actualmente se desarrolla ha llevado a la difusión de aquello que se conoce como la “Regla de Pence” –inspirada en la regla del vicepresidente americano, que propone no estar solo con una mujer si no hay otra mujer más que la acompañe: son cada vez más las mujeres que afirman que se las aísla en sus ambientes de trabajo, en tanto los hombres reducen al mínimo el vínculo laboral con sus colegas femeninas, para no quedar expuestos a acusaciones de acoso.    

En tanto, en Corea del Sur se registra un crecimiento en las cifras sobre violencia sexual: según datos difundidos por la Oficina de Educación de la ciudad de Seúl, en las escuelas de la capital la violencia ha crecido un 74,2%, pasando de 221 casos en el año 2013, a 385 en el 2016. El dato a nivel nacional no es nada alentador, registrando un salto del 171,9%, con 2.387 casos de violencia en las escuelas durante el 2016.

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