29/10/2019, 09.43
RUSIA
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Murió el disidente ruso Vladimir Bukovskij

de Vladimir Rozanskij

Tenía 76 años. En 1960 fue uno de los iniciadores del movimiento soviético del disenso, con las concentraciones en la plaza Majakovskij. Pasó 12 años en los campos de trabajo forzado soviéticos y en institutos psiquiátricos. En 1971 reveló al mundo el uso soviético de los manicomios para combatir a los disidentes. Fue un gran crítico de la Unión Europea, a la cual consideraba a la par del régimen soviético. 

Moscú (AsiaNews) – Hace dos días, el 27 de octubre, a la edad de 76 años, desapareció uno de los más notorios disidentes soviéticos y fundador del movimiento por los derechos humanos, Vladimir Bukovskij. Tal como expresa el sitio del escritor y activista, él estuvo internado en el Hospital de Cambridge tras pasar por un infarto y años de sufrimientos. Bukovskij había nacido el 29 de diciembre de 1942 en una pequeña localidad sobre los Urales, en el territorio de la república soviética de Baskortostán, durante la evacuación a raíz de la invasión nazi, en la Segunda Guerra mundial.  

En 1960, siendo todavía muy joven, fue uno de los iniciadores de las concentraciones en el monumento a Majakovski, en la homónima plaza moscovita, que representaron la primera expresión pública del movimiento soviético del disenso. Los jóvenes se reunían para escuchar las poesías de los escritores “prohibidos”, empezando por las composiciones censuradas por el mismísimo Vladimir Majakovskij, un poeta revolucionario que se suicidó en 1930 por la decepción al ver la deriva dictatorial del régimen bolchevique.

Bukovskij pasó 12 años en los campos de concentración soviéticos y en manicomios, donde se encerraba a los opositores del régimen. El último arresto fue en 1971, con una condena de 7 años; en 1976 es intercambiado por el líder comunista chileno Luis Corvalán, una operación que tuvo amplia resonancia en la opinión pública internacional. Luego vivió en Gran Bretaña, pero solía viajar a su suelo natal y narraba las violaciones de los derechos humanos cometidas en la URSS.

En 1999, durante una entrevista con Radio Svoboda, Bukovskij contó cómo se había gestado su consciencia de activista en favor de los derechos humanos a la temprana edad de 16 años, luego de la lectura de textos del siglo XIX, como los ensayos de Herzen, uno de los primeros socialistas rusos, que no aceptaba las teorías marxistas. Bukovskij representó el disenso “laico”, que reclamaba reformas en la URSS, orientadas al socialismo democrático y liberal. El inicio del  samizdat estuvo ligado fundamentalmente a los poetas: Pasternak, Mandel’stam, Anna Akhmatova, exponentes de la inteligentzia rusa de los años posteriores a la revolución, que tenían fuertes lazos con la Rusia anterior y veían con preocupación el futuro. 

Durante la nota al medio ruso, Bukovskij contó cómo era el espíritu manso de los disidentes rusos de aquella época, que solo pedían poder vivir su vida en libertad y expresar sus ideas: “Nosotros no queríamos hacer ninguna revolución ni contrarrevolución. La nuestra era una especie de defensa filosófica. No pretendíamos cambiar el sistema, mejorarlo ni  empeorarlo, y mucho menos destruirlo. Nuestra protestas se fundaban en el hecho de que decíamos: ‘quieren construir el comunismo; pues bien ¡háganlo! Pero háganlo sin nosotros, déjennos en paz… ¿podemos vivir de tal modo que en medio de su comunismo también exista un pequeño espacio para nosotros, donde no trataremos de construir nada, sino simplemente vivir?’”.

Vladimir Bukovskij obtiene un Doctorado en Biología en la Universidad de Cambridge y se dedica al estudio de la neurofisiología. Su permanencia en los hospitales psiquiátricos lo empuja a interesarse por los mecanismos profundos de la psique. En 1971 él mismo había revelado al mundo la forma en que el régimen ruso utilizaba los manicomios para combatir a los disidentes, y sacó a la luz un explosivo documento sobre el tema. Luego de un período de notoriedad, Occidente cae en el olvido de su figura, a causa de sus acusaciones sobre las burocracias occidentales (en particular, contra la Unión Europea), que, a su modo de ver, no eran sino la perfecta continuación del régimen soviético.

Su destino se parece en parte al de Aleksandr Solženicyn, el gran escritor disidente que, desde el exterior, criticaba las debilidades de Occidente, y que en 1994 regresó a su patria con la esperanza de que se pusiera fin al nacionalismo ortodoxo de Putin. A diferencia de de él, Bukovskij trató de oponerse a Putin, y se presentó como candidato en las elecciones presidenciales del 2007, pero quedó excluido de la carrera electoral debido a su ciudadanía británica. Su desaparición nos lleva a reflexionar sobre el verdadero respeto de los derechos de cada hombre, incluso hoy. 

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