09/02/2018, 10.49
SIRIA
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Nuncio en Damasco: En una situación sanitaria colapsada, los hospitales católicos son una ‘gracia’ abierta a todos

Continúa la escalada de violencia en varias zonas de Siria. Se combate en Ghouta oriental, en Idlib y en Hama; sobre la capital caen disparos de mortero.  Card Zenari: Hay más víctimas por falta de atención médica que por las bombas. La mitad de las clínicas y nosocomios están “fuera de servicio”, y el 75% del personal ha huido. El testimonio de los “Hospitales abiertos”, que atienden a cristianos y musulmanes pobres”.

Damasco (AsiaNews) – En las últimas horas, el conflicto sirio ha vuelto a intensificarse “con enfrentamientos sangrientos en Ghouta oriental” [aproximadamente 400 víctimas, según algunas fuentes] y “lanzamientos de mortero sobre algunos barrios céntricos de Damasco”, provocando varias víctimas, entre las que se cuentan “incluso niños”. Luego se han desarrollado “duros enfrentamientos en Idlib”, que provocan “a diario muertos y heridos”, en la provincia central de Hama” y “en el norte, en el área de Afrin”, donde hay una ofensiva turca en curso. Es lo que narra a AsiaNews el Card. Mario Zenari, nuncio apostólico en Damasco, al describir un panorama que arriesga seguir agravando la situación sanitaria en el país, que ya es crítica. “Se ha constatado que son más las personas que mueren por falta de atención hospitalaria y medicamentos, que por enfrentamientos o bombardeos”-subraya el prelado.

Los últimos datos oficiales disponibles, brindados por la Organización Mundial de Salud (OMS), datan de septiembre de 2017 y confirman un agravamiento de la situación. A causa del conflicto sirio, prosigue el nuncio apostólico, la mitad de los hospitales públicos (111 en total) y de los centros de asistencia al enfermo (1806, esparcidos por el territorio) están “completamente fuera de servicio, o trabajan de manera incompleta o parcial”.  

“Si el número de víctimas directas del conflicto [estallado en marzo de 2011] – agrega el Card. Zenari- es de aproximadamente medio millón, son muchas más las que han muerto por falta de atención médica”. La situación se aproxima al colapso, también porque [siempre según datos de la OMS] “dos tercios (cerca del 75%) del personal sanitario -que abarca médicos, técnicos hospitalarios y enfermeros- ha abandonado Siria. Y éste en un cuadro alarmante”.

El nuncio apostólico recuerda que la guerra no sega víctimas sólo a través de las armas y los ejércitos que se enfrentan entre sí. También provoca muertos a causa de la creciente pobreza y de condiciones de vida cada vez más difíciles de soportar. “Antes, los que tenían trabajo también podían beneficiarse con la asistencia de una mutual. Ahora, la falta de trabajo también ha determinado la decadencia de los servicios de las mutuales y a las personas les cuesta mucho recibir atención médica”.

 

El purpurado continúa diciendo que el 69% de los sirios vive en condiciones de “pobreza extrema”, por lo cual, “si uno tiene una enfermedad, que puede ir desde una gripe a una pulmonía, cáncer u otras patologías graves, se ve obligado a soportarla, sin poder intervenir”.

Frente a la emergencia, la Iglesia siria –con la colaboración de la Santa Sede y el apoyo del mismo Papa Francisco- ha decidido difundir las prestaciones ofrecidas por tres hospitales católicos del país (dos en Damasco y uno en Alepo) en el marco del proyecto “Hospitales abiertos”. Hace dos años, al visitar los centros gestionados por institutos religiosos femeninos, recuerda el purpurado, “me chocó el hecho de ver que no trabajaban al máximo de sus capacidades. Veía camas vacías, consultorios ambulatorios sin funcionar, y esto, a causa de los elevados costos de mantenimiento y manutención, desde la electricidad al combustible, el equipamiento y las herramientas”.

La nunciatura y el Papa entonces quisieron abocarse a “relanzar estos tres hospitales católicos” garantizando “el libre acceso a quien no pueda pagar. Cuando un enfermo se presenta en uno de los centros médicos, se evalúa el cuadro de la enfermedad y se verifica su disponibilidad financiera. Si es pobre, se le abren las puertas y se le brinda todos los tratamientos posibles, tanto si se llama Pedro como Mohammed. No se hacen diferencias [de credo religioso] y se les da a todos la bienvenida”.  

Justamente esta apertura a todos los necesitados, sin hacer distinciones, se vuelve un “gran gesto” de “caridad” en un contexto de conflicto, violencia y divisiones, agrega el Card. Zenari. “Un hermoso testimonio de evangelización”, agrega, aunque a menudo “parezcan sólo tres gotas en medio del desierto”. “Con este proyecto –concluye el nuncio apostólico- no podemos resolver la emergencia sanitaria, pero queremos continuar siendo, en Siria, un signo de la caridad del Papa Francisco y de la Iglesia”. (DS)

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