25/02/2020, 12.15
VATICANO
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Papa: quien quiera ser el primero, que se haga servidor de todos. También en la Iglesia

“¿Quién es más importante en la Iglesia? ¿El Papa, los obispos, los monseñores, los cardenales, los párrocos de las parroquias más bellas, los presidentes de las asociaciones laicales? ¡No! En la Iglesia, el más grande es el que se hace servidor de todos, el que sirve a todos, y no el que tiene más títulos”.

Ciudad del Vaticano (AsiaNews) – “Quien quiera ser el primero, que se haga servidor de todos, también en la Iglesia, porque el ansia por ser el más importante es fruto del espíritu del mundo, de la envidia, y el mayor envidioso de todos es el diablo”. Fueron las palabras de Papa Francisco en la homilía de la misa celebrada  esta mañana, en la Casa Santa Marta, al comentar el pasaje del Evangelio de hoy (Mc 9,30-37) en el cual Jesús dice que si uno quiere ser el primero, debe colocarse en último lugar y ser servidor de todos. 

Jesus sabía que durante el camino, los discípulos habían discutido sobre cuál de ellos era más grande, y esto, “por ambición”. Este pelea en la que se dice “Yo debo marchar adelante, yo debo subir”, explica el Papa, es el espíritu del mundo. La Primera Lectura (Sg 4, 1-10) también recalca este aspecto, cuando el apóstol Santiago recuerda que el amor por el mundo es enemigo de Dios. “Este ansia de mundanidad, este ansia de ser más importante que los otros y decir: ‘¡No! Yo merezco esto, el otro no lo merece’. Esto es mundanidad, este es el espíritu del mundo, y quien respira este espíritu, respira la enemistad con Dios. En otro pasaje, Jesús dice a los discípulos: ‘Ustedes están conmigo, o están contra mí’. En el Evangelio, no existen los comprmisos. Y cuando uno quiere vivir el Evangelio ateniéndose a compromisos, al final se encuentra con el espíritu mundano, que siempre trata de sellar compromisos para trepar más, para dominar, para ser más grande”.  

Muchas guerras y disputas provienen precisamente de estos deseos mundanos, de las pasiones, fue lo que marcó el Papa, refiriéndose una vez más a las palabras de Santiago. Es cierto, “hoy todo el mundo está sembrado de guerras. ¿Pero en qué consisten las guerras entre nosotros? Es tal y como era entre los apóstoles: ¿quién es el más importante? 

“Miren la carrera que he hecho: ¡ahora no puedo volver atrás!’ Este es el espíritu del mundo y esto no es cristiano. ‘¡No! ¡Me toca a mí! Yo debo ganar más, para tener más dinero y más poder’. Este es el espíritu del mundo. Y luego, la maldad de las habladurías; el chismorreo. ¿De dónde viene? De la envidia. El gran evidioso es el diablo, lo sabemos; lo dice la Biblia. Por la envidia. Por la envidia del diablo, entra el mal en el mundo. La envidia es una carcoma que te empuja a destruir, a hablar mal, a aniquilar al otro”.  

En el diálogo de los discípulos estaban presentes todas estas pasnes, y es por eso que Jesús los reprende y los exhorta a hacerse servidores de todos y a tomar el último lugar. “¿Quién es el más importante en la Iglesia? ¿El Papa, los obispos, los monseñores, los cardenales, los párrocos de las parroquias más bellas, los presidentes de las asociaciones laicales? ¡No! En la Iglesia, el más grande es el que se hace servidor de todos, el que sirve a todos; no el que tiene más titulos. Y para hacerles entender esto, llamó a un niño, lo puso en medio de ellos, y abrazándolo con ternura – porque Jesús hablaba con ternura, pues era tanta la suya - les dijo: ‘Quien recibe a este niño, a mí me recibe’, es decir, quien acoge al más humilde, el más servidor. Este es el camino. El camino contra el espíritu del mundo es uno solo: la humildad. Servir a los demás, elegir el último puesto, no trepar”. Por tanto, no es necesario “negociar con el espíritu del mundo” - concluyó Francisco. “No hay que decir: ‘Tengo derecho a este puesto, porque miren la carrera que he hecho”. En efecto, la mundanidad “es enemiga de Dios”. En cambio, hay que escuchar esta palabra “tan sabia” y alentadora que Jesús dice en el Evangelio: “Si uno quiere ser el primero, que sea el último de todos, que se haga servidor de todos”.

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