24/04/2014, 00.00
VATICANO
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Papas santos, "modelo" para la Iglesia de Francisco

de Franco Pisano
El actual Papa en varias ocasiones ha mostrado como la humildad y el abandono a la voluntad de Dios de Juan XXIII, la coherencia, el coraje y la fuerza misionera de Juan Pablo II son ejemplos de cómo quiere sea el mundo católico.

Ciudad del Vaticano (AsiaNews)- "Canonizar a ambos juntos es un mensaje para le Iglesia: estos dos son buenos, buenos". La frase que el Papa Francisco pronunció el 29 de julio del año pasado, en el avión que lo llevaba a Roma de la fiesta de la Jornada Mundial de la Juventud, explica la elección de proclamar santos contemporáneamente, el 27 de abril a Juan XXIII y a Juan Pablo II.

Pero, junto al hecho de indicar a toda la Iglesia el ejemplo de dos "buenos" Papas, que han vivido la santidad, la decisión del Papa Francisco no es sólo la natural conclusión de los dos procesos canónicos iniciados antes del inicio del actual pontificado, sino la expresión de una "relación" con los dos Papas que el mismo Francisco señaló varias veces. En la bimilenaria historia de la Iglesia, de hecho, más allá de las diferencias personales y de los cambios traídos por la evolución de las situaciones y de los tiempos, existe siempre un hilo, una consecuencialidad que une entre ellos a los pontificados. A veces el hilo es más fuerte y son los mismos sucesores que lo hacen evidente, más allá del respeto-y quizás del afecto- que los une a sus predecesores.

Más directo el de Francisco con Juan Pablo II, que en el año 1992 nombró a Bergoglio obispo y en 2001 los creo cardenal. De Karol Woytjla, Francisco subrayando la coherencia, el coraje y la fuerza misionera ha en cierta manera evidenciado características que él mismo quiere infundir en toda la Iglesia. Igual discurso para la humildad y el abandono a la voluntad de Dios exaltadas en el Papa Juan.

Juan Pablo II, coherencia y coraje

En lo que se refiere a Juan Pablo II, se puede ir a la muerte del papa polaco: celebrando el 4 de abril de 2005 una misa en la catedral de Buenos Aires, el cardenal Bergoglio habló de la "coherencia", como la primer virtud para seguir el camino de Cristo y signo característico de la personalidad del Papa difunto. "Juan Pablo II-dijo- fue simplemente coherente, jamás ha engañado, jamás mintió, jamás manipuló". Pero la coherencia "no se compra", "no se estudia", "va cultivada en el corazón con la adoración, con la unción del servicio a los otros y una recta conducta". Wojtyla era coherente, por lo tanto, "porque se dejó cincelar por la voluntad de Dios". "Se dejó humillar por la voluntad de Dios". "Dejó que creciese en su alma esta actitud a la obediencia que tuvo nuestro padre Abraham y luego todos aquellos que lo siguieron".

Aún después, el 1 de mayo de 2011, kientras en Roma Benedicto XVI presidía la misa de la beatificación de Karol Wojtyla, el arzobispo Bergoglio, celebrando una misa solemne de agradecimiento, afirmó: "Juan Pablo II no tuvo miedo porque vivió su vida contemplando al Señor Resucitado", y "pueden resonar también hoy en nuestro corazón las palabras de Jesús y del beato Juan Pablo: ¡No tengan miedo!".

Son frases en las cuales se evidencian afirmaciones que caracterizan al actual pontificado. También el 29 de julio del año pasado, respondiendo a preguntas de los periodistas, Francisco dijo: "de Juan Pablo II me gusta decir: gran misionero de la Iglesia". "Es un misionero, uno que ha llevado el Evangelio para todos lados, ustedes lo saben mejor que yo, iba, ¡Eh!, sentía este fuego de llevar adelante la palabra del Señor. Es un San Pablo, un hombre así, esto para mí es grande". En cuanto a Juan XXIII, agregó, "es un poco la figura del cura de campo, del cura que ama a cada uno de sus fieles, que sabe cuidar a sus fieles". "Y esto lo hizo como nuncio y como obispo". "Juan XXIII era un grande. Un grande. Y luego el Concilio, un hombre dócil a la voz de Dios. Porque aquello que le vino del Espíritu Santo, y él fue dócil", "un hombre que se dejó guiar por el Señor".

Volviendo al Papa polaco. En Francisco no hay sólo afirmaciones en las cuales se siente el reclamo a una Iglesia que "sale" sin miedo para llevar el mensaje del Evangelio, tema central de su enseñanza, hay gestos. Como aquel del 2 de abril del año pasado, cuando era papa de menos de un mes, hacia las 19, después de la clausura nocturna de la basílica vaticana, fue a visitar la tumba de Juan pablo II, en el octavo aniversario de su muerte. Visita que repitió el 31 de octubre, cuando a las 7 de la mañana se unió a los polacos que cada jueves se reúnen para una misa en la tumba de "su" Papa.

También significativo, la referencia a Juan pablo II el contenido del mensaje para la Jornada mundial de la Juventud- a nivel diocesano. Del 13 de abril, publicado el 6 de febrero, en el cual anuncia que el papa Wojtyla "será el patrono de las JMJ, de las cuales fue el iniciador y el que las llevaba adelante"

Juan XXIII, humildad y abandono a la voluntad de Dios

Si estas son las características de Juan Pablo II subrayadas por Francisco, la humildad, oración y abandono a la voluntad de Dios- constantes en la enseñanza del actual Papa- son características que el Papa Bergoglio ha evidenciado más en Juan XXIII. Y aunque si por motivos anagráficos, no hubo una relación personal Francisco recordó la emoción que lo acompañó la noticia de la muerte del Papa "bueno", el 3 de junio de 1963. "Quien como yo, tiene una cierta edad-dijo a una preregrinación de bergamascos en el 50 aniversario de aquel día- mantiene vivo el recuerdo de la conmoción que se difundió por todos lados en esos días". "El mundo enrtero había reconocido en el Papa Juan a un pastor y a un padre". "Que es lo que lo hizo tal? ¿Cómo había podido llegar al corazón de personas tan distintas, hasta los no cristianos? Para responder a esta pregunta, podemos referirnos a su escudo episcopal, "Oboedientia et pax: Obediencia y paz". "Si la paz fue la característica exterior, la obediencia constituyó par Roncalli la disposición interior: la obediencia, en realidad fue el instrumento para alcanzar la paz". "Antes que nada esa tuvo un sentido muy simple y concreto: desenvolver en la Iglesia el servicio que los superiores le pedían, sin buscar nada para sí, sin evitar nada de aquello que le pedían".

A través de la obediencia, el Papa Roncalli. "Vivió también la fidelidad más profunda, que podríamos definir, como él lo habría dicho, abandono a la divina Providencia". Era un hombre de gobierno, era un conductor". "Pero un conductor conducido, por el Espíritu Santo, por obediencia". "Y esta es una enseñanza para cda uno de nosotros, pero también para la Iglesia de nuestro tiempo: si sabremos dejarnos conducir por el espíritu Santo, si sabremos mortificar nuestro egoísmo para hacer espacio al amor del señor y a su voluntad, entonces encontraremos la paz, entonces sabremos ser constructores de paz y difundiremos paz alrededor nuestro".

Consideraciones análogas el Papa Francisco las hizo el 6 de junio de 2013, cuando indicó a Juan XXIII como ejemplo y modelo para los jóvenes sacerdotes que frecuentan la Academia eclesiástica, donde se forman los futuros representantes pontificios. Hablando a ellos del "ministerio al cual se preparan" le indicó el ejemplo de Juan XXIII. "Releyendo sus escritos, impresiona el cuidado que él siempre puso en custodiar la propia alma, en medio de las más variadas ocupaciones en campo eclesial y político". "De aquí nacían su libertad interior, la alegría que transmitía externamente y la misma eficacia de la situación pastoral y diplomática"

En los dos nuevos santos del 27 de abril, entonces en un cierto modo el Papa Francisco se refleja. Lo han subrayado aquellos que hoy son dos cardenales, pero que fueron secretarios de Juan XXIII y  Juan Pablo II. "Al finalizar mi vida- dijo el card. Loris Capovilla-toco con las manos que algunas intuiciones del Papa Juan, se ponen hoy sobre la mesa del Papa Francisco. En el discurso a los embajadores que ha presentado las credenciales hace algunos días, él dijo que la Iglesia debe preocuparse particularmente de los últimos. Repitió la misma frase que Juan dijo en el radio mensaje un mes antes de la apertura del Concilio, el 11 de septiembre: "La Iglesia es de todos y ninguno está excluido, pero es particularmente de los pobres". Y el card. Stanislaw Dziwisz observó que "Bergoglio habla con la lengua de la pobreza, con discursos frescos, y que la Iglesia necesita de este carisma". "Y que se asemeja a Karol Wojtyla". "Estoy convencido- agregó- que la historia los unirá en una obra: haber abierto las puertas de la Iglesia a todos, haciéndola más cercana a la vida cotidiana y concreta de la gente; haber creado puentes también con "mundos lejanos y adversos".

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