02/03/2020, 14.10
VATICANO
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Un código ético para la inteligencia artificial

de Nirmala Carvalho

Un encuentro impulsado por la Pontificia Academia para la Vida contó con la presencia de Brad Smith, presidente de Microsoft, John Kelly III, vice director ejecutivo de IBM, la participación del presidente del Parlamento Europeo, David Sassoli y del director general de la FAO, Fao Qu Dongyu. “Call for Ethics”, un camino orientado a evaluar los efectos de las tecnologías basadas en inteligencia artificial.

Ciudad del Vaticano (AsiaNews) – "La inteligencia artificial cambiará el mundo, y antes de avanzar demasiado con ella, debemos reflexionar atentamente sobre el tipo de impacto que queremos que tenga”. Este ha sido el motivo de fondo del encuentro “¿El buen algoritmo? Inteligencia artificial: ética, ley, salud”, impulsado por la Pontificia Academia para la Vida, que contó con la presencia de gigantes de la tecnología como Microsoft e IBM (en la foto) que junto con el Vaticano, reclamaron un sistema ético claro para guiar los desarrollos de este tipo de tecnología. 

Brad Smith, presidente de Microsoft, en su discurso, definió a la Iglesia Católica como “una voz para la humanidad” en medio del zumbido de las tecnologías basadas en inteligencia artificial. 

En el documento final, que Smith definió como una “reclamo a obtener precisiones para una nueva generación de ética”, se planea promover una visión ética de la inteligencia artificial.  Microsoft e IBM fueron los primeros en firmar el documento, que insiste en el hecho de que las nuevas tecnologías “debe ser investigadas y producidas de acuerdo con criterios que garanticen que éstas estén realmente al servicio de toda la familia humana”, y en particular, de los más débiles. “Hoy, más que nunca, debemos garantizar una visión en la cual la inteligencia artificial sea desarrollada teniendo como centro, no la tecnología, sino por encima de todo, el bien de la humanidad y del ambiente”. 

Los sistemas deben ser concebidos, proyectados e implementados para servir y proteger a la humanidad, independientemente de cuál sea la raza o la categoría social, afirma el documento. Al mismo tiempo, se insiste sobre el hecho de que a medida que la tecnología de la inteligencia artificial se desarrolla, debe satisfacer tres requisitos esenciales: ser inclusiva teniendo en cuenta a todos; promover el bien de cada individuo y de la humanidad en su conjunto; tener como horizonte la protección del planeta. 

El arzobispo Vincenzo Paglia, presidente de la Pontificia Academia para la Vida, subrayó la importancia de la voz de la Iglesia Católica en el debate. “Podríamos decir que la galaxia digital, y particularmente la inteligencia artificial, ocupa un lugar central en el cambio de época que estamos viviendo… y en este sentido, está alterando nuestra forma de pensar y actuar”, dijo.  

John Kelly III, vicepresidente ejecutivo de IBM, delineó las diferentes etapas de desarrollo tecnológico, señalando que ha habido tres épocas clave en cuanto a avances; la primera ha sido la tabulación, luego la programación y en la actualidad, la inteligencia artificial. 

Mientras la comunidad global ahonda en esta última etapa, Kelly, que es católico, afirmó que es importante recordar que mientras las máquinas con inteligencia artificial son capaces de aprender sin la necesidad de instrucciones específicas, siguen apoyadas en los seres humanos. Éstas “no tienen conciencia. No son más que un reflejo de nosotros como seres humanos”, dijo, y agregó que cuando se construye una máquina, es “estúpida”, y solo aprende “aquello que le enseñan”. 

“Si la construimos, ¿no es de esperar que absorba nuestros prejuicios e hipótesis? Es como mirarse al espejo y verse en estas máquinas”, subrayó, destacando la necesidad de tomar decisiones éticamente válidas en lo que respecta al desarrollo de estas tecnologías. 

En sus comentarios, Mons. Paglia advirtió que la “instrumentalización” de la inteligencia artificial puede dar lugar a consecuencias negativas, tal como enormes disparidades, formas de control y explotación. La tecnología de la inteligencia artificial puede crear, pero también puede destruir, dijo, invitando a los participantes a evitar que “el hombre se vuelva tecnologizado” y a que, en lugar de ello, “la inteligencia artificial se humanice”. 

Mons. Paglia destacó el rol de la educación, la investigación, la producción y la equitativa distribución de las tecnologías basadas en inteligencia artificial, a fin de garantizar que estas tengan un uso ético. Así mismo, subrayó la necesidad de dialogar y colaborar con todas las partes, desde los líderes de las religiones del mundo, pasando por las principales compañías de tecnología y llegando a los actores políticos. “Nuestra intención es desarrollar el humanismo en la era digital”, dijo el arzobispo, insistiendo sobre el hecho de que el documento  "Rome Call for AI Ethics" no es un punto de llegada, sino de partida”. 

Al término de la conferencia, al responder a una pregunta de AsiaNews sobre el significado del encuentro para la India, Mons. Paglia dijo: “La India es un país tan vasto, tan variado, y el pueblo indio tiene tal riqueza religiosa, de tradiciones y de diálogo, que la India tiene una enorme competencia a nivel técnico. Es importante trabajar juntos. Necesitamos de su espíritu. Todos nos necesitamos, unos a otros, para ayudarnos mutuamente por el bien de la humanidad y por el bien del planeta”.

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