La guerra en Irán (y el Golfo) vista por los otros países de Asia
En los ataques que han lanzado Israel y Estados Unidos en vísperas del Purim y las represalias de Irán contra las bases estadounidenses en la región ya se registra un inmigrante asiático muerto, un ciudadano pakistaní que trabajaba en Abu Dabi. La oposición india critica a Modi, que acaba de regresar de Israel. El indonesio Prabowo (que ha prometido soldados para Gaza) se ofrece como mediador. Las repercusiones para China.
Milán (AsiaNews) - Ha llegado finalmente el temido ataque a gran escala de Israel y Estados Unidos contra Irán. En una fecha especialmente simbólica para el mundo judío: las vísperas de la fiesta del Purim, que este año comienza el 2 de marzo y conmemora la supervivencia del pueblo judío ante un complot urdido por la corte del rey de Persia, según la historia que se narra en el libro de Ester de la Biblia.
Desde esta mañana se suceden los ataques sobre Teherán y otras ciudades iraníes con el objetivo de que haya un “cambio de régimen”, declarado explícitamente tanto por el presidente estadounidense Donald Trump como por el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu. Bombardeos y ráfagas masivas de misiles están golpeando lugares simbólicos y objetivos estratégicos pero también se están cobrando víctimas civiles. La televisión iraní está mostrando sobre todo una escuela primaria para niñas en la ciudad de Minab, en el sur de Irán, donde cerca de cincuenta víctimas habrían quedado bajo los escombros.
Por su parte, Teherán respondió inmediatamente con una reacción «fuerte y decidida», lanzando salvas de misiles y drones contra Israel, que hasta ahora han sido interceptados en su mayoría. Sin embargo, entre los objetivos de la represalia, ya en la lógica de un enfrentamiento total, también se encuentran desde el principio los países del Golfo donde hay bases militares estadounidenses. Irán ha lanzado ataques contra Qatar, Baréin, Kuwait, los Emiratos Árabes Unidos y Jordania. Arabia Saudita también confirmó que había resultado directamente afectada por uno de los ataques iraníes. Se han registrado explosiones en Dubái y Abu Dabi, probablemente por la caída de misiles y fragmentos interceptados en vuelo por la defensa antiaérea. En Abu Dabi también hubo un muerto, un ciudadano pakistaní en una metrópolis donde - cabe recordar - viven cientos de miles de trabajadores asiáticos. No es casualidad que el presidente Marcos haya expresado desde Manila su preocupación por los más de 2 millones de filipinos que viven en la región, donde actualmente todos los vuelos se han suspendido.
Los países árabes habían insistido reiteradamente en los últimos días en la vía de la negociación, encarnada por la mediación de Omán. No es un misterio que hoy no es una prioridad para las diplomacias del Golfo el cambio de régimen en Teherán, sobre todo en esta fase de debilidad del régimen. También hoy - junto a las obvias referencias al “derecho a defenderse” por parte de los países afectados por los misiles iraníes dirigidos contra las bases estadounidenses - el príncipe saudita Mohammed bin Salman y el emir de Qatar al Thani han expresado en forma conjunta el deseo de un “fin inmediato” de la escalada y de un “retorno a la mesa de negociaciones”. El camino opuesto - por lo tanto - al que ha emprendido Trump siguiendo los pasos de Netanyahu. También hubo una llamada telefónica entre el saudita Mohammed bin Salman y Mohammed bin Zayed, el hombre fuerte de los Emiratos Árabes Unidos, tras las tensiones que habían vuellto a aparecer en los últimos meses entre los dos países. Riad ha expresado a Abu Dabi su “condena y solidaridad” por los ataques sufridos por parte de Irán.
En cuanto a las reacciones del resto de Asia, el ataque a Teherán está poniendo en dificultades al primer ministro indio Narendra Modi, criticado por la oposición por la visita que acaba de realizar a Israel. Hasta ahora el Ministerio de Asuntos Exteriores de Nueva Delhi ha evitado difundir declaraciones oficiales, limitándose a exhortar a la prudencia a los millones de inmigrantes indios que viven en la región. Pakistán - que precisamente en estas horas está llevando a cabo nuevos ataques contra los talibanes en Afganistán - ha condenado en cambio el ataque a Irán. En una llamada telefónica directa con su homólogo iraní, Abbas Araghchi, el ministro de Asuntos Exteriores Ishaq Dar calificó la ofensiva conjunta como “ataques injustificados” que violan el derecho internacional. El Ministerio de Asuntos Exteriores pakistaní también ha difundido una declaración en la que afirma que “Irán tiene el legítimo derecho a defenderse en virtud de la Carta de las Naciones Unidas”.
Quien también ha tomado posición es Indonesia, otro país cuyo presidente, Prabowo Subianto, ha intentado en estas semanas hacerse presente en Oriente Medio, adhiriéndose al Board of Peace de Trump y poniendo a disposición 8 mil soldados para la fuerza de estabilización en Gaza. “Indonesia invita a todas las partes a actuar con moderación y a dar prioridad al diálogo y a la diplomacia”, escribió en X el Ministerio de Asuntos Exteriores, y añadió que si ambas partes están de acuerdo, Prabowo está dispuesto a viajar a Teherán para una mediación.
Cuando en Beijing ya era de noche, el Ministerio de Asuntos Exteriores difundió un comunicado en el que pide un cese inmediato de las operaciones militares para evitar una mayor escalada de las tensiones, reanudar el diálogo y las negociaciones y mantener la paz y la estabilidad en Oriente Medio. Beijing ve directamente atacado un país miembro del BRICS y un aliado crucial para su suministro de petróleo. Pero la inestabilidad en toda la región del Golfo es la peor pesadilla para la República Popular China, que tiene en esta región un centro fundamental para sus actividades comerciales. Hace apenas dos días, en la rueda de prensa diaria del Ministerio de Asuntos Exteriores, el corresponsal de la televisión estatal iraní preguntó a la portavoz Mao Ning si, en caso de un ataque estadounidense, la República Popular China se “uniría a Teherán en la resistencia a la agresión”. A esta pregunta directa la voz oficial de Beijing se limitó a responder que “China apoya la resolución de las diferencias a través de canales políticos y diplomáticos” y que en nombre de la “amistad tradicional” entre los dos pueblos Beijing “apoya al gobierno y al pueblo iraní en la salvaguarda de la estabilidad del país y sus legítimos derechos e intereses”. “Esperamos - concluyó - que las diversas partes valoren la paz, actúen con moderación y resuelvan sus diferencias mediante el diálogo”.
24/05/2018 11:45
08/05/2018 23:33
