Ataques coordinados en Baluchistán: la guerra en la frontera con Irán por autonomía y recursos
Una serie de ataques reivindicados por el Ejército de Liberación de Baluchistán ha dejado decenas de víctimas civiles y de las fuerzas de seguridad. El contexto regional ya es frágil y mientras en Irán también han recrudecido las tensiones étnicas, los talibanes de Afganistán apoyaron la operación. La violencia está relacionada desde hace tiempo con las tensiones por los recursos minerales, y la hostilidad de la población local hacia Islamabad favorece la escalada.
Quetta (AsiaNews/Agencias) - Una serie de ataques armados coordinados perpetrados durante el fin de semana en la región de Baluchistán ha dejado un saldo de 31 civiles y 17 miembros de las fuerzas de seguridad muertos. El gobernador de la provincia suroccidental, Sarfraz Bugti, informó hoy que, tras una operación que duró 40 horas, las fuerzas de seguridad abatieron a 145 combatientes. La responsabilidad de los ataques fue inmediatamente reivindicada por el Ejército de Liberación de Baluchistán (Balochistan Liberation Army, BLA), un grupo separatista que lucha desde hace décadas contra el gobierno central por una mayor autonomía y, sobre todo, el control de los recursos de su territorio.
El viceministro del Interior Talal Chaudhry comunicó que los agresores entraron el sábado en hospitales, escuelas, bancos y mercados de nueve ciudades vestidos de civil y “atacaron indiscriminadamente a la gente común que trabajaba en las tiendas”, en algunos casos utilizando a civiles como escudos humanos. El BLA informó - a través de su medio, Hakkal - que la operación había sido denominada “Herof” (que significa “tormenta negra”, un término tomado de la tradición poética baluchi) y publicó fotos de algunos atacantes suicidas, entre los cuales había varias mujeres y hombres de hasta 70 años. La agrupación dijo después que había matado a 84 miembros de las fuerzas de seguridad pakistaníes, pero estas afirmaciones son imposibles de verificar. Se estima que participaron entre 800 y 1.000 combatientes.
Los ataques se inscriben en un contexto regional cada vez más delicado. La provincia pakistaní de Baluchistán limita con Irán y Afganistán, donde a su vez viven minorías baluchi. La provincia iraní de Sistán y Baluchistán - dos tercios de cuya población es de etnia bellucci, en su mayoría sunita - ha sido protagonista en las últimas semanas de las protestas contra el régimen de la República Islámica. Al igual que en Pakistán, el subdesarrollo económico y la marginación política han alimentado el descontento, haciendo resurgir las tensiones étnicas.
Después que estallaron las protestas contra el gobierno, el Partido Popular de Baluchistán, principal agrupación que reúne a los miembros de la etnia baluchi en Irán, publicó una declaración en la que exhorta a los residentes a unirse a las protestas y a las huelgas a nivel nacional. Los disturbios se han ido acercando progresivamente a la frontera pakistaní. Según Reza Shojaei, comandante de las fuerzas de seguridad iraníes, cerca de Saravan se detuvieron “terroristas que intentaban infiltrarse en territorio iraní”.
La zona fronteriza entre Irán y Pakistán también es escenario de las actividades de Jaish ul-Adl. Tras el regreso de los talibanes al poder en Afganistán — donde se cree que están los líderes del grupo —, la extensa frontera que une a los tres países se ha vuelto aún más porosa, facilitando el paso de armas y combatientes. En el pasado, Pakistán ha acusado a Afganistán (y acusa constantemente a la India) de estar detrás de los ataques del BLA. A diferencia de Delhi, que siempre ha negado las acusaciones, en los últimos tiempos varios funcionarios talibanes han expresado su apoyo a los independentistas baluchi a través de sus redes sociales.
En el Baluchistán pakistaní por otra parte, se encuentra el centro del proyecto de infraestructura del Corredor Económico China-Pakistán (China-Pakistan Economic Corridor, CPEC), el puerto de Gwadar, que ha sido blanco de ataques en reiteradas oportunidades junto con los trabajadores chinos empleados en el proyecto. Recientemente, sin embargo, el gobierno de Pakistán, a través del mariscal de campo Asim Munir, a quien se le han otorgados poderes aún más amplios, se ha vuelto a acercar a los Estados Unidos y ha ofrecido al presidente Donald Trump el acceso a las tierras raras de Pakistán, concentradas precisamente en Baluchistán. En noviembre del año pasado la empresa canadiense Barrick, la mayor empresa de extracción de oro del mundo, se comprometió a invertir cerca de 7.000 millones de dólares en el desarrollo de yacimientos de oro y cobre en Baluchistán. El BLA acusa desde hace tiempo a Islamabad de malvender los recursos naturales sin que la población local obtenga beneficios de las inversiones extranjeras.
Varios comentaristas locales hacen notar que la situación actual también refleja los límites de las políticas implementadas hasta el momento por el gobierno pakistaní. Michael Kugelman, investigador del Atlantic Council, considera que el hecho de que todo lo ocurrido se haya considerado “a través de la lente de todos los combatientes” muertos es un indicador de las dificultades de Islamabad, “porque en realidad la pregunta es: ¿por qué hay tantos combatientes? El BLA ha aprovechado la ira de la población local contra el Estado para hacerse más fuerte y reclutar a más personas”, escribió el analista en X.
En los últimos años, en efecto, la agrupación ha sido capaz de llevar a cabo operaciones cada vez más sofisticadas. En marzo de 2025, por ejemplo, algunos miembros del BLA tomaron el control de un tren de pasajeros que viajaba de Quetta, capital de Baluchistán, a Peshawar y secuestraron rehenes que supuestamente serían liberados a cambio de presos políticos baluchi.
Las organizaciones de derechos humanos critican asimismo desde hace tiempo la forma en que Pakistán ha manejado hasta ahora la insurgencia baluchi. Según Amnesty International, los activistas civiles que luchan por la autonomía de Baluchistán de manera no violenta también son etiquetados como “terroristas” y arrestados de manera arbitraria. También se acusa al ejército de realizar ejecuciones extrajudiciales y desapariciones forzadas, lo que alimenta el resentimiento y la frustración de la población local, que por otra parte es la más pobre de Pakistán.
01/09/2021 15:28
31/08/2021 11:30
