Board of Peace: primeros pasos entre muchas contradicciones. Sayegh: Faltan los palestinos
Ayer se reunió el organismo convocado por la Casa Blanca. La asignación de fondos, la Fuerza Internacional de Estabilización con soldados de Indonesia, Marruecos, Kazajistán, Kosovo y Albania, y el patrullaje de la policía palestina. En Rafah se ponen en marcha los primeros proyectos de reconstrucción, pero todavía quedan muchas cuestiones sin resolver. Analista palestino: No se trata solo de una cuestión humanitaria.
Milán (AsiaNews) - La mayor limitación del Board of Peace para Gaza convocado por el presidente estadounidense Donald Trump, que ayer celebró su primera reunión en Washington, es "la falta de una representación palestina efectiva. El pueblo palestino, y el gobierno palestino, merecen un lugar en la mesa" a través del cual "puedan participar en las conversaciones sobre las cuestiones políticas, y no solo sobre refugiados y alimentos", que son temas importantes, pero no alcanzan. Khalil Sayegh, analista político y experto en el conflicto israelí-palestino, nacido y crecido en Gaza y actualmente radicado en Estados Unidos, presidente y cofundador de Agora Initiative para el diálogo y el encuentro, analiza la reunión del organismo nacido por iniciativa del inquilino de la Casa Blanca. Esta realidad - al margen de las controversias, la oposición partidista y las maniobras de su fundador - está intentando dejar sentados algunos puntos sobre los cuales fundar el futuro de la Franja, comenzando por la fuerza internacional de paz que empieza a tomar forma, un cuerpo de policía palestino con miles de solicitudes de alistamiento ya sobre la mesa y los primeros proyectos de reconstrucción (más allá de la polémica sobre la riviera para ricos y turistas) partiendo de Rafah.
Consultado por AsiaNews, el estudioso originario de la Franja no ahorra críticas al Board of Peace para que no reduzca la cuestión palestina a un problema de refugiados, de ayuda humanitaria y del cese de la guerra en Gaza. El problema, sigue diciendo, es que no se hace ninguna referencia a la ocupación, ni al núcleo de todo el asunto, es decir, que el pueblo palestino lucha desde hace décadas por obtener su libertad, su propio Estado, un territorio que sea suyo. En este sentido coincide con lo que ha afirmado recientemente el cardenal Pierbattista Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén, según el cual no se puede hablar de reconstrucción sin involucrar a los palestinos, con una "operación colonialista" en la que "otros" deciden por ellos.
Este es el meollo del problema - afirma Khalil Sayegh - y el cardenal tiene toda la razón. Como pastor, conoce al pueblo mejor que nadie. Y tiene razón porque es imposible lograr nada sin involucrar directamente a palestinos e israelíes. Lamentablemente, continúa, "hoy en Israel tenemos un gobierno que niega la existencia misma del pueblo palestino, su derecho a existir y permanecer en esta tierra, y trabaja para borrarlo completamente" del mapa. En esta perspectiva, el organismo del presidente Trump "parece satisfacer las aspiraciones israelíes de borrar al pueblo palestino de una vez por todas".
Con respecto a la situación en la Franja, el analista informa que los asesinatos continúan a pesar de haber disminuido respecto al periodo anterior al alto el fuego. "La triste realidad - advierte - es que Israel sigue imponiéndose y sigue matando. Y no existe ningún mecanismo para responsabilizar a los israelíes por las violaciones del alto el fuego. Por otro lado, todos los planes para desarmar a Hamás y obligarlo a entregar las armas - subraya - han fracasado hasta ahora. "El movimiento extremista sigue existiendo, está armado y no vemos ningún futuro previsible en el que Hamás pueda desarmarse". No obstante, concluye Sayegh, "debemos seguir discutiendo el fin de la ocupación del Estado judío en Gaza y Cisjordania, que están interconectadas. No podemos ignorar la ocupación y fingir que la única cuestión es humanitaria".
A pesar de todas estas graves contradicciones, hay algunos puntos que parecen haber quedado planteados en la primera jornada de reuniones del Board of Peace de Trump. El organismo está compuesto por una veintena de países miembros, algunos de los cuales son estrechos aliados y partidarios del presidente estadounidense, como Argentina y El Salvador, así como actores regionales de primer nivel como Arabia Saudita, Turquía y los Emiratos Árabes Unidos (EAU). En el primer encuentro de ayer se esperaba la participación de representantes de unos 40 Estados, algunos de ellos como observadores (como Italia), mientras que la Santa Sede decidió declinar la invitación. Para el futuro, se espera involucrar a otros países como China y Rusia, que deberían estar presentes, como dijo Trump.
Ayer se recaudaron los primeros siete mil millones de dólares para la obra de reconstrucción, con donaciones procedentes de Estados Unidos (que anunció otros 10 mil millones próximamente), Emiratos, Arabia Saudita y Kuwait, entre otros, con mil millones cada uno. La Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) prometió recaudar otros dos mil millones para invertir en la reconstrucción, que debería comenzar en Rafah. Al ilustrar el plan de vivienda, Marc Rowan, miembro del Comité Ejecutivo del Board, detalló el proyecto habitacional para Gaza y confirmó que la reconstrucción comenzará en la ciudad del sur, donde en la primera fase se construirán 100 mil casas para 500 mil residentes. Seguirán luego otras 400 mil casas en otras zonas de la Franja, con el objetivo primordial de reconstruir Rafah en tres años y, en ese punto, el enclave estará conectado al mundo a través de una puerta abrahámica con Egipto, Israel, Jordania, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y que se extenderá a la India y Europa.
Rafah debería ser también el área donde se despliegue el primer batallón de la naciente Fuerza Internacional de Estabilización (ISF), según explicó en su intervención el general Jasper Jeffers, del Comando Central de los EE. UU. El alto oficial, que asumirá el mando de la fuerza, refirió que podrá contar con 20 mil soldados divididos en cinco brigadas, la primera de ellas en la ciudad fronteriza del sur. Confirmó asimismo que Indonesia ha aceptado ocupar la posición de vice de la fuerza, a la que también corresponderá el patrullaje de las fronteras, y Yakarta se ha comprometido a contribuir con el mayor número de soldados, aproximadamente 8 mil. A ellos se sumarán soldados de Marruecos, Kazajistán, Albania y Kosovo. Sin embargo, la ISF debería limitarse al control de las fronteras y a la protección de los convoyes humanitarios.
La verdadera responsabilidad con respecto a la seguridad y el control de la Franja debería recaer en una fuerza de policía integrada y dirigida por palestinos, que deberá patrullar el territorio y mantener el orden público en una función clave en coordinación con la ISF. Ayer, en la reunión del Board, habló Ali Shaath, tecnócrata palestino designado para dirigir el Comité Nacional para la Administración de Gaza (NCAG) — el organismo con funciones de gobierno en el plan de Trump —, flanqueado por el embajador de EE. UU. ante la ONU, Mike Waltz, y el diplomático búlgaro de larga trayectoria Nickolay Mladenov, ex enviado de las Naciones Unidas a la región. Este último es el encargado de supervisar la prevista desmilitarización de Gaza, la entrega de las armas de Hamás y el despliegue de una fuerza de policía palestina. "Estamos operando en condiciones extremadamente difíciles", afirmó Shaath. Algunas de las prioridades son el restablecimiento de la seguridad por medio de 5 mil agentes de policía civil profesionales capacitados, la reactivación de la economía de Gaza y la creación de puestos de trabajo. "El reclutamiento de la policía ya está en marcha — anunció Mladenov —; hasta ahora, 2 mil palestinos han presentado la solicitud para formar parte de las fuerzas del orden, que serán entrenadas en Egipto".
18/01/2018 12:17
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