Budistas y cristianos por una paz 'desarmada y desarmante'
El mensaje de felicitación del Dicasterio vaticano para el Diálogo Interreligioso al mundo budista con motivo de la fiesta de Vesak señala que "la bondad rompe el ciclo de sospechas y abre caminos donde no parecía posible". La oración, la contemplación y la transformación interior como "la fuente más profunda" de una paz que los creyentes pueden construir juntos, sin limitarse a ser "observadores pasivos".
Ciudad del Vaticano (AsiaNews) – “Que budistas y cristianos puedan convertirse cada vez más en testigos de esta paz desarmante, una paz que cura las heridas, sana las relaciones y abre nuevos horizontes para la humanidad”, dice el mensaje a los budistas del Dicasterio para el Diálogo Interreligioso que difundió hoy el Vaticano con ocasión de la fiesta de Vesak, que conmemora el nacimiento, la iluminación y el tránsito de Buda. El documento, firmado por el presidente, el cardenal George Jacob Koovakad, y el secretario, Mons. Indunil Janakaratne Kodithuwakku Kankanamalage, destaca la invitación, inherente a esta fiesta, a “renovar el camino de la sabiduría, la compasión y la paz”.
Los prelados citan las palabras del mensaje del Papa León XIV para el 1 de enero de 2026, en las que afirma que la paz “tiene el suave poder de iluminar y ensanchar la inteligencia, resiste a la violencia y la vence. La paz tiene el aliento de lo eterno; mientras al mal se le grita “basta”, a la paz se le susurra 'para siempre'”. (Mensaje para la LIX Jornada Mundial de la Paz, 1 de enero de 2026).
“En nuestro tiempo –comentan los responsables del Dicasterio– no podemos ignorar las sombras que pesan sobre el mundo. Las guerras, la violencia, el creciente nacionalismo etnorreligioso y la instrumentalización de la religión siguen hiriendo nuestra humanidad común. En un mundo que parece cada vez más frágil y a veces marcado por una preocupante sensación de regresión, el llamado a la paz se vuelve cada vez más urgente. Es aquí donde nuestras tradiciones espirituales pueden ofrecer una contribución vital. La bondad es realmente desarmante; rompe el ciclo de sospechas y abre caminos donde no parecía posible. En su expresión más auténtica, nuestras tradiciones nos invitan a purificar nuestros corazones de la hostilidad, a traspasar las fronteras y a reconocernos como miembros de una única familia humana”.
El mensaje recoge en este sentido algunas palabras de Buda: "El odio no es vencido por el odio: el odio es vencido por el amor. Esta es una ley eterna" (Dhammapada 5). Y también: "Que nadie engañe ni desprecie a nadie [...] Que nadie le desee ningún daño a nadie, Ya sea con ira o al reaccionar con odio". (Sutta Nipata 1,8 - Metta Sutta). El texto invita a leer estas enseñanzas en relación con el llamado de Jesús a sus discípulos a “amar a sus enemigos y rezar por quienes los persiguen” (Mateo 5,44) y con la bienaventuranza de los que trabajan por la paz (Mateo 5,9). “Ambas tradiciones convergen en señalar hacia una paz que se vive—una que desarma los corazones antes que las manos”, comentan el Card. Koovakad y Mons. Kodithuwakku.
"Los responsables religiosos están llamados a ser auténticos interlocutores en el diálogo y verdaderos artífices de la reconciliación. Junto con todos los creyentes –siguen diciendo los dos prelados–, estamos invitados a convertirnos en artífices de la paz: no como observadores pasivos, sino como testigos valientes capaces de facilitar el encuentro, sanar las heridas y reconstruir la confianza”. Los ciudadanos y creyentes también tienen la responsabilidad de “promover la paz, hacer frente a la injusticia e instar a quienes ejercen el poder a que no alimenten las divisiones, sino que busquen el diálogo en lugar del enfrentamiento. Asimismo, debemos evitar convertirnos en cómplices por silencio o por miedo –añaden–. Cada comunidad está, por tanto, llamada a crecer como un lugar donde la hostilidad se supere mediante el encuentro, donde se practique la justicia y se custodie el perdón como un tesoro”.
No obstante, una paz desarmada y desarmante también se cultiva alimentando "sus fuentes más profundas: la oración, la contemplación y la transformación interior. Es una paz que se vive a diario: en los gestos de amabilidad, en la paciencia, en el rechazo del odio y de la venganza, y en el valor de tener esperanza. Porque la paz no es una ilusión ni un ideal lejano; es una posibilidad real, ya a nuestro alcance, que espera ser acogida y compartida”.
Por eso la comunidad católica desea a los budistas de todo el mundo que la celebración de Vesak “esté llena de serenidad y alegría, y que nos inspire a todos a recorrer juntos este camino”.
06/05/2024 16:34
23/12/2015
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