25/10/2022, 13.44
IRAK - ITALIA
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Cardenal Sako: la paz se construye con 'la solidaridad entre los pueblos, religiones y culturas'

de Louis Raphael Sako*

El primado caldeo fue uno de los expositores del congreso organizado en Roma por la comunidad de San Egidio. Hoy será la clausura en el Coliseo, con una oración interreligiosa en presencia del Papa Francisco. El cardenal exhortó a trabajar por un "modelo civil y democrático" del Estado, fundado "en la ciudadanía, no en el sistema sectario que divide".

Roma (AsiaNews)- En un mundo desgarrado por conflictos “aterradores”, como la guerra de Rusia contra Ucrania o los múltiples conflictos en Medio Oriente, la paz se debe construir por medio de la “solidaridad entre los pueblos, religiones y culturas”, afirmó el patriarca caldeo de Bagdad, Card. Louis Raphael Sako, en su intervención en el congreso "El grito de la paz", organizado en Roma por la comunidad de Sant'Egidio. El evento comenzó el 23 de octubre y culminará esta tarde con la oración por la paz en el Coliseo, con la presencia del Papa Francisco y representantes de las religiones del mundo. El cardenal recordó que también es necesario "trabajar para construir un modelo civil y democrático basado en la ciudadanía y no en un sistema sectario que divide". A continuación, la ponencia del patriarca caldeo:

Vivir juntos: la lección de la pandemia

“El grito de la paz” es un grito de esperanza de toda la humanidad, especialmente en una situación mundial como la que estamos viviendo en este momento, que es fuente de una gran preocupación. Consideremos, por ejemplo, la guerra entre Rusia y Ucrania y las tensiones y conflictos que estamos viviendo en el Medio Oriente, que también son aterradores. El número de muertos y heridos es elevado, muchas escuelas y universidades están cerradas, la vida de los ciudadanos inocentes está casi paralizada. Viven en el pánico y no saben lo que puede ocurrir mañana. ¡Es terrible!

¡Para construir la paz tuvimos que promover la diversidad cultural y religiosa, la cercanía, la solidaridad y el esfuerzo de todos los países y religiones para detener el peligro inmediato de la pandemia! Debemos construir esa unión internacional que aprendimos durante la pandemia para terminar esta guerra absurda entre Rusia y Ucrania, pero también otros conflictos. Debemos elegir el diálogo, la diplomacia y la paz para resolver los problemas, no usar las armas.

La paz no se puede conseguir sin el respeto, el amor, la fraternidad y la solidaridad de todas las personas y pueblos, trabajando por la seguridad y el bienestar común.

Porque, efectivamente, la paz es un proceso de formación. Para alcanzarla hay que formarse, trabajar en uno mismo. Por supuesto, la paz también es un desafío, pero nuestras diferencias, los elementos que parecen dividirnos, en realidad nos permiten ser complementarios. Cada uno de nosotros y cada uno de nuestros países tiene un talento que ofrecer a la sociedad en su conjunto.

Vivimos en un mundo nuevo que requiere subrayar la importancia de la diversidad,  de acuerdo con el enfoque global que aspira a la igualdad de derechos humanos y el respeto de la libertad y la dignidad de todos.

De estas diferencias, de estas complementariedades, dependemos naturalmente unos de otros: cuando sé que necesito a mi prójimo, le presto más atención. Hoy es necesario salir de nosotros mismos para trabajar de manera sencilla y concreta, con amistad, para construir la paz: "¡Bienaventurados los que trabajan por la paz!" dice Jesús (Mt 5, 8).

Para construir la paz en nuestras sociedades, la verdadera ciudadanía es una condición necesaria para la convivencia armoniosa. Los que abandonan sus países de origen para venir a Occidente buscan derechos y dignidad.

La convivencia se articula en varios niveles:

- Religioso: todos creemos en un Dios, aunque nuestras expresiones sean diferentes;

- Social: todos somos hermanos bajo el paraguas de la humanidad;

- Político: todos somos ciudadanos del mismo planeta.

Sin embargo, el extremismo religioso ha distorsionado la convivencia, el sectarismo politizado ha demolido el mosaico humano y la corrupción ha destruido la sociedad.

Hace falta una sólida formación en la diversidad como riqueza. Y el papel de las instituciones educativas no es solo brindar enseñanza para que las personas encuentren trabajo, sino formar a las nuevas generaciones en la apertura, el respeto a la diversidad, el pluralismo y la consolidación de la solidaridad y la convivencia trabajando para:

- Desarrollar las capacidades de los estudiantes a través del diálogo honesto y la amistad;

- Consolidar la reconciliación y la solidaridad entre los diferentes pueblos, religiones y culturas, para construir la paz y la prosperidad de todos los ciudadanos, como repitió el Papa Francisco durante su visita a Irak en marzo de 2021.

Desde este punto de vista, invito a todos en Occidente y Oriente a revisar las tradiciones heredadas con una racionalidad abierta, para eliminar todas las expresiones de fundamentalismo y odio, para adaptarse a la realidad actual y a la diversidad social. Por último, debemos trabajar para construir un modelo civil y democrático fundado en la ciudadanía y no en un sistema sectario que divide.

Para construir la paz en la sociedad es condición necesaria desarrollar una verdadera ciudadanía.

* Patriarca de Bagdad de los caldeos

 

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