Cien años del PIME y los misioneros de Lucca en Japón en el siglo XX
Con motivo del centenario de la unificación de dos institutos italianos distintos por decisión del Papa Pío XI, que dio origen al PIME en 1926, la arquidiócesis toscana ha querido recordar a dos de sus grandes misioneros, el P. Allegrino Allegrini y el P. Fedele Giannini, quienes desarrollaron su ministerio en el País del Sol Naciente. El cardenal Tagle señaló en un mensaje: "Su historia demuestra que es Dios quien guía la misión, incluso por caminos inesperados".
Lucca (AsiaNews) - El 23 de mayo de 1926, con la promulgación del motu proprio “Cum missionalium opera”, Pío XI dio vida oficialmente al Pontificio Instituto para las Misiones Extranjeras mediante la unificación del Seminario Lombardo y el Pontificio Seminario Romano de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo. Pero este año la arquidiócesis de Lucca, en Italia —tierra de la que han partido muchísimos misioneros—, también celebra los 300 años de su fundación. Con este motivo la arquidiócesis toscana junto con el PIME han organizado un congreso internacional para recordar especialmente a dos misioneros de esa ciudad pertenecientes a dicha institución, el P. Allegrino Allegrini (1926-2006) y el P. Fedele Giannini (1927-2002), quienes desarrollaron su apostolado en Japón durante muchos años.
El congreso “Cien años del PIME y los misioneros de Lucca en Japón en el siglo XX” reunió durante toda la jornada de hoy a misioneros, historiadores y académicos, a los que se unieron representantes de otras religiones conectados desde Japón, para debatir sobre el legado de estas dos destacadas figuras y, sobre todo, sobre el significado de la presencia de esta pequeña comunidad cristiana en el contexto japonés.
Al encuentro también ha querido sumarse el cardenal Luis Antonio Tagle, proprefecto del Dicasterio para la Evangelización, junto con el secretario monseñor Fortunatus Nwachukwu, a través de un mensaje que subraya la especial importancia de este testimonio misionero. El cardenal Tagle recuerda que los primeros misioneros del PIME llegaron a Yokohama procedentes de China, de donde habían sido expulsados. Fue en ese contexto que llegaron a Japón, su primer destino, los jóvenes P. Allegrini y P. Giannini en 1950 y 1954 respectivamente.
“Los misioneros del PIME habían sido enviados a China, llenos de celo por predicar el Evangelio en esa tierra —comenta el purpurado—. Sin embargo, Dios los guió hacia el puerto de Yokohama, en el País del Sol Naciente. No llegaron allí por casualidad, sino que fueron enviados por Dios. La historia de la misión del PIME en Japón demuestra claramente que la misión no se lleva a cabo con las fuerzas humanas, sino que es, ante todo, una iniciativa de Dios. Sin embargo, esta invitación de Dios exige siempre nuestra respuesta. Y el discípulo misionero que responde al llamado de Dios se convierte, a su vez, en una invitación para los demás, en un verdadero testigo”.
“Fueron enviados a las zonas rurales de Saga y a los valles montañosos de la prefectura de Yamanashi, que en aquel entonces se contaban entre las zonas más pobres y atrasadas de Japón —recuerda el proprefecto del Dicasterio para la Evangelización—. Alojados en construcciones precarias sacudidas por el viento y la lluvia, tuvieron que soportar el hambre junto con la población local y debieron aprender el japonés por su cuenta. A pesar de estas circunstancias, en solo diez años construyeron siete iglesias en distintas ciudades de la prefectura de Saga y cuatro en Yamanashi. También fundaron jardines de infancia y orfanatos junto a las iglesias para socorrer a los niños y a las madres jóvenes en un país devastado por la guerra. Esto nos recuerda las palabras con las que nuestro Señor envió a sus discípulos: ‘Les mandó que no llevaran nada para el camino: ni pan, ni alforja, ni dinero en el cinto; sino únicamente un bastón, que calzaran sandalias y no llevaran dos túnicas’, porque el Señor estaba, está y siempre estará con sus discípulos misioneros”.
Tagle se refiere después a la contribución particular que hicieron el P. Allegrini y del P. Giannini: “El P. Allegrino estudió a fondo la lengua japonesa y los caracteres chinos, y llevó a cabo investigaciones comparativas entre la literatura clásica japonesa y la occidental. Esto abrió el camino a un diálogo intelectual para explorar de qué manera el cristianismo, expresado a través de la filosofía y el patrimonio cultural occidental, podía ser recibido y traducido en Asia Oriental. El amor del padre Fedele Giannini por este país es de sobra conocido. Amaba profundamente a Japón y a su pueblo. Conmovido por la historia de los ‘Kakure Kirishitan’ —los cristianos ocultos que habían mantenido su fe en secreto más de dos siglos durante las persecuciones que comenzaron en el siglo XVII— trabajó incansablemente para darla a conocer”.
El proprefecto y el secretario del Dicasterio para la Evangelización recuerdan, por último, la aportación que los misioneros del PIME han seguido ofreciendo en Japón hasta la actualidad: “Difundieron un mensaje de paz en un país herido por la guerra, participando activamente en el desarme y en los movimientos pacifistas y antinucleares. Se reunieron con los líderes de las religiones tradicionales de Japón para forjar una alianza por la paz y fueron pioneros en el diálogo interreligioso. Hoy tienen comedores sociales para afrontar el problema de la pobreza infantil oculta tras la aparente prosperidad de la sociedad japonesa, y ofrecen una comunidad a los ancianos aislados y marginados para evitar que mueran solos. Incluso el nombramiento en 2023 de monseñor Andrea Lembo, miembro del PIME, como obispo auxiliar de la arquidiócesis de Tokio por parte del Papa Francisco, puede considerarse fruto de la labor incansable y dedicada de los misioneros del PIME”.
El congreso que se realizó hoy se enmarca en el proyecto “Thesaurum Fidei. Misioneros mártires y cristianos ocultos en Japón” que la arquidiócesis de Lucca lleva adelante desde 2022, cuando esta Iglesia local de Toscana conmemoró los 400 años del martirio de otro de sus misioneros en Japón, el beato Angelo Orsucci, fraile dominico, asesinado en Nagasaki el 10 de septiembre de 1622. Coordinado por el arzobispo monseñor Paolo Giulietti y por la profesora Olimpia Niglio, catedrática de la Universidad de Pavía, “Thesaurum Fidei” ha organizado en estos años numerosas e importantes iniciativas sobre el redescubrimiento del legado de los cristianos ocultos, en colaboración con destacados investigadores y entidades académicas niponas. Entre los momentos más importantes cabe citar, en particular, un simposio internacional que se llevó a cabo en Osaka en el marco de la Expo 2025, con el propósito de dar a conocer a la comunidad internacional diversos aspectos del encuentro cultural entre Japón y Europa desde el siglo XVI hasta nuestros días.
Tras este congreso, el proyecto “Thesaurum Fidei” dedicará a los misioneros del PIME en Japón otros dos eventos en los próximos meses. Desde octubre de 2026 hasta enero de 2027, en Milán, en el Museo de los Pueblos y Culturas del Pontificio Instituto para las Misiones Extranjeras, se presentará la exposición “100 años del PIME y misioneros de Lucca en Japón en el siglo XX”, comisariada por la Oficina de Bienes Culturales del PIME, que permitirá a los visitantes no solo apreciar algunas importantes colecciones artísticas procedentes de Japón, sino también conocer documentos y el archivo fotográfico de los misioneros en Extremo Oriente.
Con el mismo título, del 28 de diciembre de 2026 al 31 de enero de 2027 en Lucca, en la iglesia de San Cristoforo, se podrá visitar la exposición dedicada a los documentos de archivo y objetos de arte oriental hallados en las familias de la comunidad de Brancoli, donde el P. Allegrino Allegrini pasaba periódicamente sus breves vacaciones. Esta muestra, comisariada por Olimpia Niglio y Tommaso Maria Rossi, abrirá nuevas perspectivas de estudio y profundización sobre las misiones de Lucca en Asia Oriental.
11/07/2018 15:07
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